DÓLARES DE TRUMP 2027

La City pone en duda una nueva ayuda del Tesoro de EE.UU. a Milei con dólares de cara al 2027

El secretario del US Treasury es criticado por un salvataje a Japón y por recomprar bonos de deuda. El mercado duda que pueda repetir la ayuda a Milei
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 01 de Septiembre, 2026

Puntos importantes

La situación del Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, genera dudas en Argentina por su impacto en el apoyo financiero y la dolarización.

Políticas de Scott Bessent, criticadas en EEUU por economistas como un "esquema Ponzi", reflejan prácticas que Argentina observa con preocupación.

Argentina enfrenta dolarización récord, con u$s23.000M en deuda para 2027, urgiendo un "prestamista de última instancia" clave para su estabilidad.

Más allá de los esfuerzos de Toto Caputo por mantener la buena sintonía con su colega estadounidense, Scott Bessent, hay escepticismo en el mercado respecto de que, en la campaña electoral de 2027, el secretario del Treasury pueda repetir el protagonismo que, el año pasado, ayudó a Javier Milei a ganar las elecciones legislativas.

En otras palabras, no están tan claras las garantías de que, ante una dolarización masiva -como la ocurrida en 2025, cuando más del 40% de la base monetaria corrió al billete verde-, Bessent pueda ayudar con otra operación de salvataje del peso.

Y la culpa no es de Caputo, que llegó a la reunión de ministros del G20 en Carolina del Norte con una carpeta llena de "tareas cumplidas", como la compra masiva de divisas para reforzar las reservas. Las dudas, ahora, están puestas sobre el propio Bessent, que probablemente tenga menos margen de acción el año próximo.

El ministro del gobierno Trump está levantando críticas de todo tipo, tanto dentro como fuera del mercado estadounidense. Primero anunció una ayuda masiva al gobierno japonés, para evitar que se produjera una devaluación del yen, en una acción que hizo recordar a la ayuda para sostener el peso argentino. Pero esta vez el monto comprometido fue más caro, el salvataje conjunto entre EEUU y Japón fue de casi u$s100.000 millones.

Y de inmediato el secretario recibió una ola de críticas. La senadora demócrata Elizabeth Warren, la misma que había liderado el cuestionamiento de la asistencia del Treasury al Banco Central argentino, pidió explicaciones. Bessent, que la había calificado como "American Peronist", respondió con un argumento parecido al usado en el caso argentino: que el salvataje, en realidad, no le había costado nada a Estados Unidos.

Su explicación es que, básicamente, el hecho de dar una línea de crédito hizo innecesaria su aplicación porque calmó a los mercados. Lo cierto es que Japón deberá pagar por año unos u$s230.000 millones -algo así como un tercio del PBI argentino- para cancelar sus obligaciones. La diferencia entre Japón y Argentina es que la nación asiática es una de las principales compradoras de bonos estadounidenses, de manera que un colapso del yen habría significado un terremoto para los mercados.

Por qué el mercado duda de la ayuda financiera de Scott Bessent

Pero hay quienes difieren radicalmente de la visión de Bessent. El influyente economista Jiang Xuequin calificó a la política económica estadounidense como "un gran esquema Ponzi, que depende de que el resto del mundo compre sus bonos de deuda.

Y las críticas al jefe del Treasury no terminan ahí. En una pulseada con la Fed, decidió una masiva recompra de bonos de deuda, con el objetivo de sostener su precio en el mercado secundario. O, lo que es lo mismo, se fijó el objetivo de bajar la tasa de interés que debe pagar el gobierno estadounidense.

De momento, no ha sido una estrategia muy exitosa. El bono a 10 años rinde 4,75%, mientras que el año pasado oscilaba en torno de 4%.

Estos movimientos están siendo observados con atención desde Argentina, donde se sospecha que el salvataje al yen japonés, lejos de ser una buena noticia, es un motivo de preocupación para las finanzas locales.

Entre los economistas argentinos existe la sospecha de que la deuda pública estadounidense -que asciende al 120% del PBI- no será pagada de la manera que dijo Bessent -con un crecimiento de la economía- sino mediante una depreciación del dólar. Si sube la inflación y las tasas reales se mantienen bajas, entonces quien pagará el costo de la deuda será el ahorrista con bonos de tasa fija.

Qué pasa si Estados Unidos devalúa el dólar por su déficit

Y los analistas argentinos empiezan a sentir un aroma familiar. "En Argentina se ha hecho varias veces lo de emitir corto (a tasa más barata) para pagar lo de largo (con tasa más cara). O ajustan un poco al fisco (se están rehusando hace rato a hacerlo) o se viene la impresora masiva para pagar", afirma Federico Forte, economista de BBVA Research.

Y su colega Fernando Corvaro, CEO de Pampa Capital, recurrió a una frase elocuente: "Estados Unidos se está peronizando. Ya veo venir esa montaña de vencimientos cortos monetizados por la Fed".

Y, mientras tanto, hay una elección que preocupa tanto a Trump como a Milei: las legislativas de noviembre próximo en Estados Unidos. Los sondeos marcan una sólida ventaja para los demócratas, por el enojo del electorado con la marcha de la economía.

Hay quienes creen que una eventual derrota de Trump recortará notablemente su margen de acción, dado que, además, tiene vedada la reelección en 2028. Y que eso pueda disminuir su apoyo concreto hacia Argentina.

Para Javier Timerman, quien desde Wall Street dirige una firma de inversión, la situación es clara: "El riesgo para la Argentina es que se termine yendo Bessent, por el pésimo manejo de la intervención en el mercado de renta fija americana y el aumento del déficit. Bessent, el arquitecto del salvataje a Argentina en 2025".

Ante estas advertencias se plantea cuál sería el efecto en Argentina si, ante un revés de Trump, se depreciara más el dólar? La percepción es que habrá al menos un efecto positivo, que es el abaratamiento relativo de la deuda externa frente al volumen exportador argentino. El movimiento típico de los precios de materias primas es subir cuando el dólar cae.

Pero los efectos negativos podrían ser mayores: un dólar débil suele generar una ola de devaluaciones en América latina. Si Argentina no sigue esa corriente, se resentirá más la competitividad, y el gobierno sufriría una fuerte presión para devaluar.

Y, además, una debilidad de la economía estadounidense implicaría, como ya se está viendo, una suba en las tasas de interés. Esto determina que, aun si el riesgo argentino cayera, el costo de tomar crédito en el mercado global sería demasiado alto para Caputo. De hecho, hoy el ministro recurre al mercado local porque en Wall Street no podría obtener crédito por una tasa menor al 10%.

Cuántos dólares necesita el Gobierno para pagar la deuda en 2027

Mientras eso ocurre en el país del norte, en Argentina hay síntomas de nerviosismo: por lo pronto, el típico fenómeno de dolarización de los ahorristas se adelantó un año. El gobierno lo atribuye al ruido político provocado por las críticas de la oposición y el periodismo. Pero otros creen que la situación obedece a las dudas que despierta la sostenibilidad del plan económico.

En julio, según el informe cambiario del BCRA, un total de 1,7 millones de argentinos fueron a los bancos para comprar u$s3.319 millones. Si se le resta las ventas realizadas por particulares, el saldo neto queda en u$s2.916 millones. La cifra viene creciendo mes a mes, y es la más abultada desde octubre del año pasado.

Es cierto que ahora, a diferencia de otros tiempos, buena parte de esa masa va a depósitos bancarios y no al "colchón", pero todos saben que, en el contexto de una campaña electoral caliente, eso puede revertirse. Está fresco el recuerdo de cómo se fugaron 10% de los dólares en una sola jornada, luego de la derrota de Mauricio Macri en las PASO de agosto 2019.

También es cierto que Caputo puede mostrar, como fortaleza, un superávit de la cuenta corriente, gracias al boom exportador. Pero, del otro lado, hay un exigente calendario de vencimientos de deuda.

Hablando en plata, durante el año electoral Caputo debe pagar o renovar un total de u$s23.000 millones, mientras que al BCRA le vencen u$s11.000 millones, según una estimación de la gestora de fondos Mega QM.

Yendo más al detalle, se debe garantizar que el Tesoro tenga u$s3.120 millones para el Fondo Monetario Internacional y u$s2.220 millones para otros organismos internacionales. Esto sólo incluye los intereses, pues en el mercado se presume que habrá un "rolleo" del capital. Además, hay vencimientos al mercado por unos u$s10.000 millones, cuyos acreedores piden una tasa más alta, para compensar el hecho de que el FMI tiene preferencia para cobrar antes que ellos.

Y la cuenta sigue: con su estrategia de fondearse en el mercado local, Caputo tiene u$s2.000 millones que vencen en octubre del año próximo, y que si se "rollean" para después de las elecciones deberán pagar un 15% más de costo financiero.

Y los posibles motivos de turbulencia no terminan en 2027. La economista Marina Dal Poggetto estima que ya en enero 2028 habrá que enfrentar un abultado vencimiento de u$s6.000 millones.

La directora de Eco Go recordó en "Ahora Play" que en las últimas campañas presidenciales, el debate sobre los contratos firmados por el gobierno anterior exacerbó la turbulencia: "En 2023, Alberto Fernández dijo que la deuda de Macri era impagable, en 2023 Juntos por el Cambio dijo que la deuda en pesos era impagable, y Milei puso el moño al decir que el peso era excremento y que mejor los ahorristas no renovaran los plazos fijos".

Sin prestamista de última instancia

Los pesados números de la deuda son los que hacen más relevante el interrogante sobre qué ocurrirá con Bessent. Podría argumentarse que el swap de u$s20.000 millones entre el Treasury y el BCRA sigue vigente. Pero también es cierto que el propio presidente Trump condicionó esa línea a la continuidad de Milei, lo cual deja una nota de duda sobre qué podría ocurrir si el presidente sufriera un derrape en las encuestas.

Para peor, los antecedentes recientes hacen dudar sobre si un eventual peronismo triunfante reconocería ese tratado. El año pasado, al firmarse el nuevo acuerdo con el FMI, se difundió una carta, por orden de Cristina Kirchner, en la que se afirmaba que no se aceptarían las condiciones del préstamo. Y luego, al debatirse la nueva Carta Orgánica del BCRA, legisladores peronistas afirmaron que no admitirían la continuidad de las actuales autoridades de la entidad.

En definitiva, la gran duda es, como afirmó Dal Poggetto, "si Argentina va a seguir teniendo prestamista de última instancia después de noviembre".

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