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Economía

Con más riesgo país, Caputo cede ante bancos y archiva su plan de patear deuda para 2028

El gobierno se muestra conforme con que casi la mitad de la deuda en pesos se extendió para después de la elección. Un cambio forzado por la suba tasas

25/09/2026
Actualizado 17:10hs

El Gobierno se rindió ante la presión de los bancos y desactivó su estrategia de "patear" vencimientos de deuda para después de las elecciones de 2027. Ya todo el mercado lo había visto con el "menú" de bonos para la próxima licitación del Tesoro, pero ahora llegó la confirmación oficial de que se priorizará un acotamiento en las tasas de interés, aun cuando eso implique la acumulación de deuda de corto plazo.

Fue el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien argumentó respecto de este cambio de estrategia. En el streaming oficialista "Las 3 Anclas", explicó por qué en la próxima licitación no habrá ningún título con vencimiento más allá de julio 2027, sin la presencia de bonos duales y, otra vez, sin bonos nominados en dólares.

"La idea de la licitación fue seguir con la estrategia de títulos cortos, un título por curva, y reaperturas, para que vayan ganando liquidez. Vemos que las tasas de interés están todavía muy altas en el tramo largo de la curva", dijo Furiase, quien atribuyó el reciente empinamiento de las tasas a la influencia del contexto internacional. Cabe destacar que el riesgo país nuevamente se ubicó por encima de los 600 puntos -este viernes por la tarde trepaba a 611- y los títulos soberanos en dólares operaron en sus peores niveles desde las elecciones de 2025.

Pero, lejos de mostrarse preocupado por la situación, recordó que a lo largo de este año se había logrado el objetivo de que la deuda pública, que sólo tenía un 15% de vencimiento en fechas posteriores a la elección, ahora tenga casi un 50% que se pagarán en el próximo mandato de gobierno.

La estimación oficial es que la cantidad de deuda que quedó despejada para el año próximo es el equivalente a una base monetaria. "La idea no es sobrecargar al mercado. Vemos que la inflación va a seguir bajando y que las tasas van a bajar, así que no estamos para convalidar estas tasas en el tramo largo", justificó Furiase.

Cambio de percepción entre los bancos

La sensación que predomina entre los analistas, sin embargo, fue que el cambio de estrategia no obedece tanto a un cambio de contexto internacional ni a una decisión del gobierno, sino que fue forzada por los propios inversores, que llevaron las tasas del mercado secundario a niveles elevados -por caso, con los bonos duales en la zona de Tamar más 10% de tasa nominal anual-.

Por lo pronto, suena contradictoria la argumentación en favor de la deuda de corto plazo, justo cuando el Banco Central acaba de modificar una normativa, por la cual se permite ahora a los bancos incrementar su tenencia de bonos de largo plazo dentro del cupo de exposición a la deuda pública.

La interpretación de esa medida parecía clara: el gobierno buscaba revertir la caída en la demanda de estos bonos, algo que se reflejaba cada día en las caídas de las cotizaciones. Por eso, el debate entre los expertos se centró en si el ministro de Economía, Toto Caputo, "rompió el mercado" al haber inundado la plaza con bonos largos que ahora sufren un bajón de la demanda, y que implicarán un mayor costo financiero para el sector público.

Por lo pronto, hay analistas que ven en la reciente suba de tasas un mensaje desde los bancos hacia el gobierno: que no aumente la emisión de bonos de largo plazo; y que, si se decidiera a seguir en esa línea, deberá resignarse a compensar a los inversores con un mayor nivel de tasas de interés.

Esta situación generaba inquietud, dado que se estima que los vencimientos que se le acumularán al Tesoro en los próximos 12 meses son de casi $200 billones. De hecho, entre los economistas hay una polémica respecto de si fue correcta la estrategia de "extender duration" o si, por el contrario, la colocación de bonos largos implicó un "regalo" de mayor premio de tasa a los bancos sin que haya un beneficio claro como contrapartida.

Una nueva tónica con el marco electoral

A juzgar por lo que dice Furiase, el contexto de tasas altas no será la tónica hasta las elecciones, sino que obedece a una coyuntura pasajera. Dijo que el problema estaba ocasionado por el contexto de altas tasas en el mercado global, y además a una cuestión de "posición técnica" de los bancos, que quieren disminuir su exposición a deuda de largo plazo.

Pero no es una visión que genere consensos. Por caso, se está comentando mucho en estas horas un informe de la influyente consultora 1816, que afirma que la caída en la cotización de los bonos de deuda argentina dolarizada obedece, más bien, a las dudas sobre si el gran flujo de divisas de los últimos meses podrá tener continuidad. Esto incluye el dato de que, entre empresas privadas y gobiernos provinciales, han emitido títulos por u$s17.200 millones en menos de un año.

El punto que los analistas de 1816 señalan como preocupante es la brusca disminución en la compra de dólares por parte del BCRA, porque puede poner dudas sobe la fortaleza para defenderse de turbulencias cambiarias en el año electoral y, además, porque darían margen de maniobra al próximo gobierno para hacer frente a los vencimientos de 2028.

Por eso, menciona que la contracara de la calma cambiaria es el crecimiento del stock de bonos "dólar linked" en manos de los privados, que ya supera el equivalente a u$s12.000 millones, tanto por la oferta del Tesoro en sus licitaciones como por las ventas del BCRA en el mercado secundario.

Desde ese punto de vista, la preferencia de los inversores por los títulos de mayor liquidez -además de mayor cobertura cambiaria- podría ser la tónica de los meses que restan hasta las elecciones, sobre todo si se tiene en cuenta que los economistas pronostican un grado aun mayor de dolarización entre los pequeños ahorristas, al calor de la campaña electoral.

El Tesoro muestra liquidez

El lunes vencen algo más de $8 billones, y nuevamente el "menú" se reduce a bonos de corto plazo, incluyendo dos "dólar linked" y sin títulos en dólares. El objetivo de Caputo y Furiase, descuentan los analistas, será lograr un "rolleo" completo de los vencimientos, sin buscar una absorción demasiado grande de liquidez, para no incluir un elemento adicional de presión sobre las tasas.

Furiase trató de transmitir calma, con el argumento de que el Tesoro se encuentra en una posición holgada -es decir, no tiene necesidad de competir con el sector privado por captar liquidez-. Estimó en $ 8 billones las tenencias del Tesoro en su cuenta del BCRA, además de unos $10 billones en colocaciones a plazo fijo distribuidas en el sistema bancario.

De todas maneras, hay analistas que destacan que es inevitable que la deuda en pesos a largo plazo termine replicando los movimientos de la deuda en dólares. Esto implica que, ante un mercado global de mayor percepción de riesgo, y con Argentina más castigada que el resto de la región, a Caputo le resultará difícil evitar la perspectiva de costos financieros crecientes.