Caputo recibió ofertas por 70% más de lo que necesitaba, pero priorizó una baja de tasas

En un momento de liquidez, el mercado le ofreció $14 billones. El ministro se limitó a renovar $8 billones y cumplió su meta de contener la tasa y el dólar
Luis Caputo con pesos de fondo

Puntos importantes

Checkbox Checked Caputo absorbió pesos priorizando contener las tasas de interés sobre la extensión de vencimientos.
Checkbox Checked El Tesoro evitó bonos de largo plazo para no afectar la liquidez bancaria ni convalidar riesgos.
Checkbox Checked Se usaron títulos dólar linked para evitar presiones cambiarias y controlar la fuga de divisas.

Después de haber expandido unos $400.000 millones hace dos semanas, ahora el ministro de Economía Luis Caputo volvió a absorber pesos del mercado, por unos $280.000 millones. Recibió ofertas del mercado como para haber absorbido una cantidad 20 veces mayor, pero fue evidente la intención de no convalidar niveles altos de tasas de interés.

El vencimiento de deuda era por $8,12 billones, una cifra no muy desafiante para el Tesoro si se tiene en cuenta que en las últimas licitaciones ha habido obligaciones por el doble de ese volumen. Ya en el "menú" de opciones ofrecido se había enviado al mercado una señal muy clara, en el sentido de que el gobierno quería priorizar la contención de la tasa de interés y la estabilidad financiera.

Es por eso que, por segunda vez consecutiva, no hubo licitación de bonos con vencimiento posterior a octubre 2027, fecha de las próximas elecciones presidenciales. Y toda la oferta de deuda pública se concentró en el corto plazo, como forma de evitar cualquier riesgo de merma de liquidez para el sistema bancario.

Esto implica una ruptura con lo que, hasta entonces, había sido un objetivo expreso de la política financiera: "patear" la mayor cantidad de vencimientos posibles para el próximo mandato de gobierno -lo que en la jerga se conoce como "extender duration"- y aliviar el calendario del 2027.

Casi la mitad de la adjudicación de deuda se concentró en la renta fija de corto plazo: una Lecap que paga dentro de dos meses, y que dará una tasa efectiva mensual de 2,07%. Es una cifra que va en línea con la estrategia oficial, dado que en la licitación anterior se había convalidado una TEM de 2,19%. En el lapso de dos semanas, el mercado registró un movimiento a la compresión de tasas, por la mayor liquidez y la menor expectativa inflacionaria y devaluatoria.

Un 40% de las inversiones fue a títulos de renta variable, especialmente a los bonos que ajustan por el índice de tasas Tamar, más un premio de 2,9% para los vencimientos de febrero 2027 y uno de 3,8% para el vencimiento de julio.

En el otro extremo, la menor aceptación fue la de los bonos dólar linked, donde había cuatro letras para elegir. Aun así, captó más del doble que en la licitación previa: $970.000 millones -al tipo de cambio actual, equivale a u$s643 millones. La mayor parte se concentró en el bono que devuelve el capital el próximo mes.

Caputo calibra la liquidez

La conducta del Tesoro es interpretada por los analistas del mercado como un momento de cautela, en el que la contención de tasas tiene prioridad por encima del incentivo al crédito. Es por eso que hace mucho tiempo se dejó de hablar del "punto Anker" -la expansión monetaria por "rolleos" menores al 100%, que el gobierno convalidaba como forma de canalizar liquidez hacia el crédito bancario-.

Pero también se cuidó de no pasarse al otro extremo y "secar" la plaza de pesos, como le ocurrió hace dos meses, cuando se provocó una turbulencia en las tasas de interés para la operativa bancaria de cortísimo plazo.

Y, por cierto, Caputo sigue con un ojo puesto en el tipo de cambio. Así lo comenta un informe de la firma financiera Adcap: "La estrategia del Tesoro se enfocó en aprovechar la elevada demanda recibida para adjudicar la mayor cantidad posible en instrumentos dólar linked sin dar un premio excesivo, buscando canalizar parte de la demanda por cobertura de FX y minimizar así su potencial traslado al mercado cambiario".

Además, la consultora Dhalmore Capital interpretó que el reparto de la colocación dólar linked en cuatro títulos tuvo el objetivo de distribuir los vencimientos, "buscando reducir la concentración de demanda de cobertura cambiaria en los días cercanos al fixing".

Se refiere a que en las últimas licitaciones hubo vencimientos abultados de inversiones dólar linked, y eso se tradujo en la conocida "pulseada" entre los inversores -que presionan el tipo de cambio al alza al acercarse la fecha de fijación del precio- y el BCRA, que opera en sentido contrario, aumentando su intervención en el mercado de futuros.

Cautela por el tipo de cambio

Es decir, es un momento de relativa liquidez, lo cual se refleja en los $14,17 billones que los bancos y fondos de inversión ofrecieron para la licitación. Y Caputo interpretó que ahí había una oportunidad para contener las tasas de interés. Al mismo tiempo, ofreció los títulos ajustables por dólar con un premio relativamente alto, como para evitar que la liquidez excedente del mercado terminara canalizando hacia los dólares.

A pesar de la relativa estabilidad que muestra la cotización del billete verde, en el mercado es un motivo de inquietud la brusca desaceleración en el ritmo de compra de dólares por parte del Banco Central: lleva apenas un promedio diario de u$s13 millones en lo que va de septiembre, mientras en julio la marca diaria era de u$s98 millones. Este viernes apenas adquirió u$s5 millones, y hubo un día sin intervención.

Es un hecho que contradice el optimismo oficial por el flujo de divisas que se deriva del superávit comercial. Y abona la percepción sobre una tendencia creciente a la dolarización por parte de los pequeños ahorristas.

La otra señal clara sobre la preocupación cambiaria es el hecho de que, por segunda vez, el menú del Tesoro no incluyó al bono nominado en dólares, a pesar de la muy alta liquidez del sistema bancario -con depósitos por más de u$s40.000 millones y un estimado de u$s7.000 millones ociosos-.

Hasta ahora, la emisión de bonos en dólares destinados al mercado doméstico se había revelado como una buena idea: ante el encarecimiento del crédito internacional, el ministro de Economía podía aprovechar la alta liquidez del sistema bancario a una tasa relativamente baja.

Pero hace un mes, el bono con vencimiento en 2029 fue colocado a una tasa de 8,39%, y el retorno en el mercado secundario subió al entorno de 10%, marcando un cambio de contexto. Lo que interpretaron los analistas del mercado es que Caputo prefirió resignar esta fuente de financiamiento en dólares antes que convalidar una tasa demasiado elevada.

La "tasa forward" -es decir, la que se necesita para que el bono que vence en 2027 iguale el rendimiento del bono que paga en 2029- trepó a 16%. Para el gobierno, esto significa que el mercado está "priceando" un riesgo país de 1.000 puntos en caso de que la oposición gane las elecciones del año próximo.

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