Dólar más bajo a fin de año pero más alto preelecciones, la nueva expectativa de la City
Puntos importantes
El mercado está cambiando rápidamente su percepción sobre la evolución del dólar: la encuesta en la que participan los principales bancos y consultoras indica que hay confianza en una calma de corto plazo, pero es cada vez mayor el temor a una presión alcista sobre la cotización en el momento pre-electoral.
Así, la expectativa es que el dólar hacia fin de año se ubique en $1.614, prácticamente en línea con la proyección que presentó el gobierno en su proyecto de ley de presupuesto. En cambio, cuando se les pregunta a los economistas en qué valor ven el dólar dentro de un año, lo ubican en $1.945, un valor que excede en más de 5% la previsión oficial.
Pero, sobre todo, lo más llamativo de la encuesta REM que mensualmente realiza el Banco Central es que en cada sondeo los economistas revisan a la baja su previsión sobre el dólar de fin de año. En contraposición, hubo un salto respecto de lo que se esperaba para el tipo de cambio pre-electoral, en septiembre y octubre 2027.
No por casualidad, ese cambio de expectativa ocurrió en medio del debate sobre si la "bazooka de dólares" de la que se jacta el presidente Javier Milei para hacer frente a una eventual corrida cambiaria es realmente de una magnitud de u$s75.000 millones o si esa cifra está sobre estimando los recursos.
Además, la encuesta coincidió también con la suba de tasas de interés en el mercado internacional de crédito, lo cual trajo un agravamiento en el nivel de riesgo país argentino y, por consiguiente, la virtual certeza de que el ministro de Economía, Toto Caputo, no tendrá acceso al crédito internacional, cuyo costo se tornó prohibitivo.
Si se considera el actual rendimiento de los bonos del US Treasury, por encima de 5,20%, y un riesgo país argentino en torno de 600 puntos, eso implicaría que, en caso de conseguir crédito, Caputo debería resignarse a una tasa nominal anual, en dólares, superior a 11%.
La prueba de que el ministro considera vedada la emisión de bonos en dólares está en que no tramitó préstamos ni siquiera contando ahora con un acuerdo de aval con el Banco Mundial -algo que abarata la tasa por la reducción del riesgo político-, sino que además suspendió la emisión del bono bajo ley argentina destinado a inversores locales. Ese título, que hasta hace poco más de un mes se emitía a una tasa de 8%, hoy se debería colocar al 11%, según las señales que envía el mercado secundario.
Las dudas sobre la "bazooka" de Milei
A pesar de que el gobierno insiste en que su cuenta es correcta, porque incluye un holgado superávit comercial de más de u$s25.000 millones para el año próximo y, además, las líneas de swap con Estados Unidos y China, varios economistas han dejado saber su desconfianza respecto de esos números.
Por caso, Eco Go, dirigido por Marina Dal Poggetto, indica que el programa financiero de 2027 cuenta con una calendario de pagos sin fuentes confirmadas para u$s9.300 millones y que la cifra se puede ampliar hasta u$s23.000 millones si no se cumplen las asistencias bilaterales prometidas y no se realizan nuevas emisiones de deuda.
"Lo más probable es que el BCRA termine vendiéndole más divisas al Tesoro, que competirá con el resto de las demandas del mercado", advierte Dal Poggetto.
En la misma línea, Jorge Vasconcelos, economista jefe de la Fundación Mediterránea, advierte que el año próximo habrá un síndrome de "frazada corta".
"Si hubiera que usar dólares del Banco Central para cumplir esos compromisos, habría menos municiones para suavizar eventuales turbulencias en el mercado de cambios, de igual modo que no es una solución óptima acrecentar el stock de deuda doméstica como contrapartida a las compras de dólares en el mercado", afirma el reporte de la Mediterránea.
Es por este motivo que uno de los principales interrogantes es si se repetirá el escenario previo a las legislativas del año pasado, cuando el nivel de dolarización superó el 40% de la base monetaria M2. En los últimos meses, la demanda de divisas por parte del público minorista ha registrado una tendencia creciente, con un volumen de compras de billetes verdes en el sistema bancario por u$s2.853 millones en agosto.
Y lo que inquieta al mercado es que, si se repitiera el antecedente de octubre del año pasado, habría margen como para duplicar el actual nivel de compras y sobrepasar los u$s5.000 millones mensuales.
Toto Caputo manifiesta su confianza de que el nivel de dolarización se suavizará el año próximo, porque la población percibirá la fortaleza del programa económico. Sin embargo, entre los economistas se percibe escepticismo.
La llamativa deflación en dólares
La previsión implícita en la encuesta REM es que el dólar se deslice un 28% en los próximos 12 meses. Y lo que más llama la atención es que se espera que la inflación acumule un 21%. Hasta ahora, la tónica era que los economistas previeran una evolución relativamente pareja de ambas variables.
Si se cumpliera efectivamente este cambio de expectativa, entonces los precios de la economía argentina se abaratarían un 5,3% medidos en dólares. Es algo que implica una buena noticia para los empresarios industriales preocupados por el retraso cambiario y el impacto de la competencia importada.
Lo extraño es que el gobierno sigue manteniendo el punto de vista opuesto. Apunta a que el modelo económico de Milei tiene, como efecto inevitable, un fortalecimiento del peso. Mencionan que, a diferencia de otros años, el flujo de dólares ya no depende de un buen año del campo, sino que tiene una característica estructural, por el boom de la producción petrolera.
A modo de prueba, exhiben el dato de la cuenta corriente: en los últimos 12 meses acumula un superávit de u$s4.488 millones, cuando la tónica histórica era que siempre la cantidad de dólares saliente fuera más alta que la de dólares entrantes.
En todo caso, el temor que se expresa en el mercado es que aparezcan más señales de dolarización del público sin que surjan fuentes adicionales de financiamiento. Porque, en ese caso, podría aparecer el típico contagio de la devaluación hacia los precios. Si las próximas encuestas REM siguen retocando al alza su previsión del tipo de cambio pre-electoral, es probable que en algún momento también empeoren las expectativas inflacionarias.