Caputo vuelve a prender la aspiradora de pesos y da una señal de "mano dura" monetaria
En la licitación del Tesoro se "rolleó" un 36% encima del volumen de vencimientos de deuda. Así, Caputo da una señal de continuidad de la contracción
Tras semanas de rumores sobre su posible alejamiento de la gestión, el ministro Luis Caputo hizo una demostración de fuerza: en la licitación del Tesoro volvió a prender la "aspiradora de pesos", justo lo opuesto a lo que los economistas críticos le están sugiriendo al gobierno.
Ante un vencimiento de deuda por $4,85 billones, el ministro no se contentó con "rollear" ese monto, sino que además absorbió liquidez del mercado, mediante la colocación de $1,76 billón. Implica un rollover total de 136,14%, una situación que no se veía desde hacía tres meses, cuando tras un retiro de pesos por parte del Tesoro se generó una crisis de liquidez en el sistema bancario que llevó a una suba abrupta de las tasas de interés.
En aquel momento, las autoridades minimizaron el problema, y el propio presidente del Banco Central, Santiago Bausili, llegó a calificar la reacción de los bancos como "un estrés post traumático" por la situación vivida el año pasado en la previa de la elección legislativa. Pero lo cierto es que en las licitaciones siguientes se notó una preocupación por parte del Tesoro para no incurrir en una política excesivamente restrictiva.
Lo que el mercado había interpretado era que el equipo económico quería evitar una presión sobre las tasas de interés. Y, de hecho, ese fue uno de los puntos más comentados tras el raid mediático del economista Alberto Ades, que expuso su visión de la situación argentina ante el gabinete de ministros. Mientras las especulaciones sobre si Ades podría ser "ministeriable" estaban a la orden del día, circulaban sus recomendaciones en el sentido de que se debería pasar a un régimen más laxo en términos monetarios, de manera de incentivar el crédito al sector productivo.
Eso había generado el interrogante sobre si Caputo confirmaría su "mano dura" o si, atendiendo los reclamos de sus colegas, podría rollear por debajo del 100%, generando una expansión monetaria. Y el ministro ratificó lo que viene declarando ante los micrófonos: que su prioridad -y la de Javier Milei- sigue siendo el combate a la inflación. De manera que esta absorción de pesos, aunque no se trate de un volumen muy grande, es importante como señal política: un día después del IPC de 1,9%, se vuelve a mostrar una determinación de no dejar pesos "sobrantes".
El BCRA inyecta, el Tesoro absorbe
Por otra parte, esto ocurre en simultáneo con un cambio en la actitud del Banco Central, que después de haber bajado drásticamente su compra de divisas durante el mes de septiembre -promedio diario de u$s24 millones, retomó un ritmo fuerte de compras en octubre, que en lo que va del mes subió a un promedio diario de u$s93 millones.
Esto implica que, después de haber inyectado unos $718.000 millones en septiembre como contrapartida de su compra de dólares, el Banco Central podría terminar octubre con una expansión de $2,9 billones.
Hasta ahora, en los meses en los que el BCRA compró grandes cantidades, el comportamiento del Tesoro había sido de "contrapeso", con emisiones de deuda que, en los hechos, terminaba por absorber aproximadamente la misma cantidad de pesos que se había inyectado previamente por el refuerzo de las reservas.
De momento, lo ocurrido en esta licitación parece ir en ese sentido. Y podría volver a ocurrir una situación similar en la licitación que se repita dentro de dos semanas.
En todo caso, la señal que está dando Caputo es la de que la deuda en pesos sigue bajo control: las tasas de interés que se convalidaron por las nuevas emisiones están en línea con las del mercado. Y, además, los inversores le ofrecieron al Tesoro un 30% más del monto que efectivamente se tomó.
Esto implica que sigue habiendo demanda por los títulos de deuda pública, y la parte buena es que no se prevé problemas de liquidez en el corto plazo ni una presión excesiva sobre los bonos en el mercado secundario. La "mitad medio vacía" en el vaso es que esa disposición del sistema bancario a comprar títulos públicos es la contracara de un crédito al que todavía la sigue costando superar su estancamiento.
Los últimos datos, correspondientes a septiembre, mostraron una caída de 0,6% mensual en el volumen de préstamos al sector privado, con el mayor peso de la retracción en el segmento de consumo, que cayó un 1,2% y acumula 13 meses consecutivo de baja.