Por qué con un Trump más débil el precio de la soja podría caer y llegarán menos dólares
La "Red America" -Estados Unidos Rojo-, como denominan los analistas a las regiones donde predomina el voto por el partido Republicano, tiene varios motivos para sentirse desilusionada con la gestión de Donald Trump. La principal es el incremento de los combustibles, pero también hay malestar entre los productores agrícolas.
Y esta situación podría derivar en que, tras las elecciones legislativas, haya un cambio en la política que, desde Washington, se define para los millones de farmers. Una de las consecuencias que se mencionan en los análisis es el desinfle de algunos precios de materias primas, entre ellas las que exporta Argentina.
De manera que, desde el hemisferio sur, hay mucha atención puesta en cómo el resultado electoral será procesado. De ello puede depender que se termine el ciclo alcista que llevó la soja hasta los u$s488 hace un mes y que empiece a acercarse a los niveles previos al conflicto con Irán, cuando la cotización promedió u$s380. Por lo pronto, el precio ya está en u$s442, con tendencia a la baja.
Lo que los analistas políticos están previendo es que un Congreso menos permisivo para las políticas proteccionistas de Donald Trump ya supondrá, en el corto plazo, una modificación en las expectativas sobre los flujos de comercio internacional. Con un escenario de menor tensión, habría posibilidades de que se recompongan canales comerciales que hoy están cerrados o encarecidos.
Y, sobre todo, lo que se espera es que haya una mejora concreta en el acceso de los farmers americanos a los principales destinos de exportación, en particular China, tras la reunión cumbre entre Trump y su colega Xi Jinping, que no dejó conforme al campo estadounidense.
El ajedrez geopolítico incluye además la relación que la administración Trump mantenga con el Brasil del reelecto Lula Da Silva. La exportación brasileña a China tiene un volumen tres veces que el de EE.UU. Y esto incluye, sobre todo, a la soja: los productores brasileños ya eran los principales del mundo, cuando la hostilidad de Trump hacia China determinó un desvío de comercio, del cual Brasil y Argentina salieron beneficiados.
Los demócratas y la deuda de los farmers
La oposición demócrata no puede, por sí sola, dejar sin efecto las decisiones de Trump en materia económica, pero un Congreso más teñido de azul podría ejercer presión para ganarse la simpatía del voto rural, habitualmente más cercano al partido Republicano.
La oportunidad política es clara: según el último reporte económico de la USDA -el departamento de agricultura-, este año los productores verán caer su margen de rentabilidad un 2,6% en términos nominales y un 5,5% si se considera el efecto de la inflación.
A pesar de que la asistencia gubernamental aumentó casi un 70% -unos u$s20.000 millones- respecto del año pasado, hay perspectivas de que esa cifra siga incrementándose, para compensar a los productores por los aumentos de costos, en su mayor parte vinculados a los aumentos de combustibles y fertilizantes.
Esto, por un lado, traerá un efecto de alivio y facilitará las inversiones, pero también aumentará el riesgo por exposición financiera de los productores que tomen créditos. La USDA proyecta que la deuda del sector agrícola cerrará el año con la marca de u$s605.000 millones, un incremento de 4,6% respecto del año pasado.
El factor petróleo
De manera que, para el campo estadounidense, el efecto post elecciones legislativas pasa por interpretar los cambios en los flujos comerciales, los planes de asistencia y la situación geopolítica que adopte un presidente con menor margen de acción.
En principio, los analistas son proclives a un escenario de mayor volatilidad, con un margen a la baja en las materias primas.
Y, más allá de la situación agrícola propiamente dicha, un factor de alta incidencia para los farmers es el del mercado petrolero. En las últimas semanas se consolidó una expectativa de que un resultado poco favorable para Trump debería generar una caída en el precio del barril, dado que en una situación de mayor debilidad política, habría mayores posibilidades de que el gobierno elija la vía negociadora ante Irán.
Por lo pronto, el barril Brent cerró en u$s104 el martes de la votación, después de haber alcanzado la semana previa un pico de u$s117. Y los reportes de los bancos de inversión prevén que el promedio del precio durante 2027 sea de u$s88 el barril.
De hecho, el propio Trump vaticinó que el precio "caerá en picada" luego de la elección. Aunque, claro, su diagnóstico era que lo que dispararía esa distensión sería una victoria oficialista en el Congreso.
Lo cierto es que un petróleo más barato implicaría menores costos de producción y de logística en el transporte marítimo. Por otra parte, también tendría facilitaría una reversión en el precio de los fertilizantes, como la urea, que durante el año han tenido un salto de hasta 50% en la cotización.
Mirando a Trump desde el campo argentino
Visto desde el punto de vista argentino, la elección estadounidense podrá disparar cambios que afecten el negocio. Una postura más laxa de Trump en la guerra comercial con China haría que fuera más intensa la competencia por venderle al principal consumidor mundial, que ya ha incrementado su stock -aunque eso no necesariamente implique que esté aumentando su nivel de consumo-.
En principio, esto hace pensar en un margen de variación a la baja en la cotización de la soja en Chicago. Los derivados industriales, como el aceite y la harina -donde Argentina es particularmente fuerte- podrían defender mejor el precio.
En el sentido opuesto, el efecto petróleo jugaría a favor de los productores argentinos, que verían caer el costo del combustible y los fertilizantes, así como del flete internacional.
Pero, acaso la variable más importante sea la más difícil de predecir: el tipo de cambio. El US Treasury acumuló críticas por su política financiera, que llevó a que las tasas saltaran al entorno de 5% anual, encareciendo el crédito global -y, en particular, de la prima de tasa por riesgo país argentino-.
Pero, sobre todo, la mayor duda pasa por saber si un Congreso más hostil hacia Trump podrá condicionar el plan de contingencia para activar la ayuda financiera a Javier Milei ante una turbulencia cambiaria en 2027.
Si ocurriera en simultáneo una caída del precio internacional y, además, una expectativa de devaluación en los próximos meses, esto podría poner los incentivos de los productores del lado de mantener la soja en las silobolsas para gestionar la liquidez financiera.