El Gobierno aprovecha el desplome, recompra bonos y baja la tasa de interés

En un mercado deprimido por el "efecto Trump", una compra de bonos por parte del BCRA disparó las cotizaciones. Una jugada con elogios y críticas
Una flecha hacia abajo, un signo de porcentaje y el frente del BCRA. Imagen de archivo

Puntos importantes

Checkbox Checked Bonos argentinos en pesos subieron, tasas bajaron pese al miedo.
Checkbox Checked Se atribuyó a intervención oficial para forzar un 'squeeze'.
Checkbox Checked Buscó facilitar la deuda, pero se duda si es emisión monetaria.

El "efecto Trump" trajo muchas reacciones de pánico pero también la posibilidad de oportunidades en el mercado financiero argentino. Después de otra jornada con suba del riesgo país y vaticinios de turbulencia cambiaria, llegó una sorpresiva suba en el volumen de los bonos de la deuda en pesos, una demanda que nadie esperaba, y que bajó los altos niveles de tasas de interés.

Esto ocurrió cuando ya había cerrado el mercado de cambios, que dejó la alarmante noticia de que la brecha entre el dólar "contado con liquidación" y el tipo de cambio oficial mayorista había saltado al 9,3%.

Aunque no hay información oficial, lo que los analistas interpretaron, dado el momento y el volumen de la compra, es que hubo intervención del Gobierno. Esto podría ocurrir por parte del Tesoro, del Banco Central o bien del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses.

Con $3,15 billones, el monto operado en bonos casi triplicó lo que se negocia en una rueda promedio. La mayor parte de las compras se concentró en títulos de renta variable, sobre todo bonos duales -que pagan el mejor rendimiento entre el índice CER y la tasa Tamar-.

Y la demanda se ubicó, además, en los títulos de largo plazo -vencimiento posterior a las elecciones del año próximo-. En los casos de mayores subas de cotización, la ganancia llegó al 4%, algo inusual para una sola jornada.

Apostando contra los apostadores

Esto, por un lado, fue un movimiento sorpresivo, dado el ánimo depresivo reinante en el mercado, con las caídas generalizadas de activos argentinos, que ya venían golpeados por el "efecto Lula" y por los malos indicadores de la economía argentina. La derrota de Trump en las elecciones de medio término venía a poner una nota adicional de pesimismo, sobre todo porque hay analistas que argumentan que la Casa Blanca ya no tendrá el mismo margen político para ayudar a Javier Milei a defenderse contra una eventual corrida cambiaria en 2027.

Pero, al mismo tiempo, los operadores del mercado saben que es justamente en los momentos de grandes bajas cuando pueden producirse las oportunidades de capturar un alza del precio. Particularmente, si hay alguien interesado en ese efecto rebote es el propio gobierno.

De hecho, durante la jornada había sugerencias de los analistas en ese sentido. Por caso, Walter Stoeppelwerth, de la consultora Grit Capital Group, argumentó que los bonos estaban sobrecastigados, ante la falta de un comprador de última instancia a la vista. "Se siente como octubre de 2027, no como noviembre de 2026", graficó. Y vaticinó que la tendencia se revertiría cuando el precio se volviera más tentador para la compra que para la venta "en corto" -es decir, la apuesta a la baja-.

"Si yo estuviera dirigiendo el escritorio de trading del FGS de Anses, iría y compraría un lote de bonos para el futuro de los jubilados y empezaría un ‘squeeze’", sugirió el consultor. Pocos minutos después, corría la noticia de que sobre el final de la rueda se había producido un abrupto salto del volumen operado.

El comentario que circuló entre los operadores fue que quien le puso piso a los bonos fue el Banco Central, pero que no todo el volumen se debe atribuir a la "mano oficial". Más bien, la estrategia fue generar el "short squeeze". Es como se denomina, en la jerga financiera, a una compra que pone en riesgo de pérdida a quienes habían tomado posiciones "short". En esas situaciones, aquellos que habían apostado a la baja, pueden perder más del capital comprado si el activo en cuestión sube. Y, para frenar ese riesgo, su reacción natural es cerrar la posición, comprando el bono.

En otras palabras, el rebote de los bonos hizo que los mismos que habían ayudado a que se hundieran las cotizaciones, ahora retroalimentaran la suba.

¿Una emisión encubierta?

¿Qué cambia después de esta movida? Por lo pronto, se podría inyectar a la plaza por más de $2 billones, que circularán como contrapartida de la compra de bonos. Esto no implica, necesariamente, que el propósito del BCRA haya sido un aumento de la liquidez. Según explican los analistas, cuando esa es la intención, suelen comprarse las Lecap o los bonos ajustables por dólar, que son mercados de mayor profundidad y con vencimientos a corto plazo.

En este caso, más bien lo que ocurrió fue que el gobierno quiso subir el precio -y, por ende, bajar la tasa de interés- para el segmento de vencimiento de más largo plazo. Como la semana que viene hay una nueva licitación del Tesoro, hay analistas que interpretaron que el plan es facilitarle la tarea a Toto Caputo para "rollear" los vencimientos sin tener que pagar una tasa excesivamente elevada.

Aunque, claro, siempre está el riesgo de que esa nueva liquidez vaya a presionar al dólar, por lo que las miradas están atentas a los movimientos cambiarios. No se descarta, en ese sentido, un incremento de las posturas del BCRA en el mercado de futuros, para acotar la demanda de divisas.

En el mercado no hay consenso respecto de si lo ocurrido es una buena estrategia para acotar el costo financiero del Tesoro o si es el intento de corregir un error previo. En los bancos hay quienes se quejan del sinsentido de haber emitido bonos duales a tasa alta para sacar pesos del mercado, y que luego deba salir el BCRA a recomprar los bonos para reinyectar liquidez.

Desde ese punto de vista, lo ocurrido en la movida del miércoles tuvo el efecto positivo de ponerle un piso al desplome de los bonos, pero es, en realidad, una emisión monetaria disfrazada, en una forma indirecta de asistir al fisco.

Temas relacionados