Ocho señales de alarma para Caputo tras la derrota de Trump y la suba del dólar en Brasil
Puntos importantes
La dinámica se trastocó en poco tiempo. Y de manera rotunda. Incluso inesperada. Tanto que, en comparación con mediados de julio, el escenario parece otro. La categórica derrota de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos del martes implica, de movida, una mayor dosis de incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros, que ya venían bajo presión en las últimas semanas.
La variable más deteriorada es el índice de riesgo país. Pero no es la única que da cuenta de un daño en las expectativas de los inversores.
Luis Caputo enfrenta una combinación de problemas que amenaza con complicar todavía más el escenario financiero argentino, justo cuando las elecciones presidenciales ya están a la vista.
La mala elección de Trump y la suba del dólar en Brasil, abren un escenario diferente para el presidente Milei, donde la gran pregunta es hasta qué punto empeoraron las condiciones del mercado local.
El escenario ya se venía trastocando. En los últimos 100 días, la evolución del riesgo país se duplicó, el Banco Central perdió capacidad para acumular reservas, el financiamiento en dólares se achicó y las acciones argentinas sufrieron un fuerte retroceso.
El deterioro del riesgo país respecto de julio
El contraste resulta impactante. En julio, cuando el riesgo país había llegado a los 402 puntos, el Gobierno imaginaba que estaba cerca de recuperar el acceso a los mercados de crédito internacionales. Incluso existía la expectativa de que ese indicador bajara hasta 300 puntos.
Ahora, con el riesgo país en 831 puntos, aquel objetivo quedó en la nada.
El problema para el Gobierno es que el deterioro de las condiciones financieras internas coincide con dos acontecimientos internacionales que agregan incertidumbre y sobre los cuales el Gobierno argentino no tiene ninguna capacidad de influencia.
El primero es el triunfo electoral de Lula da Silva, que provocó una fuerte devaluación del real en Brasil. El dólar pasó de R$4,97, después de la primera vuelta electoral, a cotizar ayer martes a R$5,50. Un salto superior al 10% que vuelve a colocar bajo presión la competitividad cambiaria argentina.
El segundo es la derrota electoral de Trump, el más preciado aliado de Javier Milei.
El nuevo escenario pone un interrogante a una relación que fue fundamental para conseguir respaldo financiero de Washington.
Ocho indicadores que muestran cómo cambió el escenario
Una comparación elaborada por el economista Amílcar Collante entre julio y noviembre permite dimensionar el deterioro financiero.
El relevamiento reúne ocho variables clave, desde el riesgo país hasta el crédito en dólares, y muestra cómo se debilitaron las condiciones que habían generado expectativas favorables durante el invierno.
- Riesgo país: de 400 a 831 puntos. Es probablemente la señal más contundente. El indicador se duplicó en apenas cuatro meses y llegó este martes a los 831 puntos, en medio de nuevas bajas de bonos y acciones. El salto refleja el encarecimiento del financiamiento para el Tesoro y la desconfianza de los inversores por la marcha de la economía real y el posible deterioro de las chances de Milei para reelegir el año que viene.
- Se cerró el mercado local de deuda en dólares. En julio, el Gobierno todavía tenía acceso a colocaciones de títulos en moneda extranjera dentro del mercado doméstico. Ahora, esa posibilidad aparece bloqueada. La consecuencia es especialmente delicada para el programa financiero del año próximo: Caputo necesita refinanciar vencimientos, pero las condiciones del mercado complican su estrategia.
- Wall Street continúa cerrado. A diferencia del mercado doméstico, el acceso a los mercados internacionales de deuda ya estaba cerrado en julio y sigue en las mismas condiciones.
- El Merval perdió casi 28% en dólares. El índice bursátil pasó de 2.060 puntos en julio a 1.486 en el inicio de noviembre. La caída muestra que el deterioro de las expectativas también alcanzó a las empresas argentinas, cuyos valores bursátiles retrocedieron pese a las expectativas favorables que existían meses atrás.
- El Banco Central perdió impulso en la compra de reservas. En julio, el BCRA compraba un promedio diario de u$s106 millones. En las últimas diez jornadas relevadas, en cambio, hubo cinco ruedas sin compras de divisas. Ayer no compró dólares por segundo día consecutivo. La diferencia resulta particularmente preocupante porque la autoridad monetaria debe acelerar la acumulación de reservas para cumplir con los objetivos comprometidos con el FMI. Como informó iProfesional, todavía necesita sumar alrededor de u$s3.000 millones entre noviembre y diciembre.
- El tipo de cambio real multilateral cayó de 86 a 81,7 puntos. La baja del indicador representa una pérdida de competitividad cambiaria, que ahora se agrava por la devaluación brasileña. El fenómeno tiene consecuencias directas sobre la industria local, que debe competir con productos brasileños relativamente más baratos. También con la salida de divisas ante la chance de que más veraneantes viajen a las playas brasileñas.
- Se derrumbó el financiamiento de empresas y provincias. Las emisiones de obligaciones negociables y títulos provinciales en dólares pasaron de u$s1.960 millones a u$s951 millones. La reducción supera el 51% y refleja que el endurecimiento de las condiciones financieras también afecta al sector privado y a los gobiernos provinciales.
- El crecimiento del crédito en dólares prácticamente se frenó. La expansión pasó de u$s1.043 millones a apenas u$s48 millones, según el relevamiento. Es una desaceleración superior al 95%, que muestra hasta qué punto perdió dinamismo uno de los canales de financiamiento que había acompañado la recuperación financiera de meses anteriores.
El dólar de Lula y la incertidumbre electoral
La devaluación del 10% del real en una semana y media representa una complicación adicional para Caputo porque llega cuando el Gobierno intenta mantener estabilizado el tipo de cambio argentino.
En la City consideran que el principal interrogante es cuánto tiempo podrá sostenerse esa estabilidad si Brasil continúa depreciando su moneda.
La incógnita adquiere mayor relevancia porque la demanda privada de dólares sigue siendo elevada. Durante octubre, las compras de divisas de los ahorristas en los bancos rondaron los u$s2.500 millones, un volumen similar al de agosto y septiembre.
Caputo busca evitar otro salto del dólar
En este contexto, el ministro dio señales de que no quiere convalidar una nueva escalada cambiaria.
Durante las primeras dos jornadas de la semana, operadores del mercado detectaron indicios de intervención oficial para contener la volatilidad, en una rueda marcada por la caída de los títulos argentinos.
El problema es que la estabilidad del dólar, por sí sola, no alcanza para recuperar la confianza de los inversores.
La contradicción entre un tipo de cambio relativamente estable y un riesgo país que volvió a superar los 800 puntos es una de las principales preocupaciones que circulan en la City.
La comparación entre julio y noviembre deja una advertencia: las condiciones que el Gobierno esperaba aprovechar para transitar con mayor tranquilidad el próximo año se deterioraron significativamente.