El sector privado demandó más de u$s54.000 millones desde la apertura parcial del cepo
La flexibilización del cepo cambiario, que comenzó en abril de 2025, abrió una nueva etapa para el mercado de divisas. Sin embargo, el levantamiento parcial de las restricciones no se tradujo en una acumulación equivalente de dólares dentro del sistema financiero argentino. Desde entonces, las compras de moneda extranjera y la formación de activos externos del sector privado alcanzaron los u$s54.186 millones, según un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
La dimensión del movimiento se aprecia al compararlo con el financiamiento internacional que recibió el Gobierno. La cifra equivale al 349% de los u$s15.512 millones que desembolsó el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del acuerdo firmado en 2025.
La comparación no supone que el dinero del organismo haya sido utilizado directamente para financiar las compras privadas. Lo que muestra es la magnitud de la demanda de divisas en relación con los recursos aportados por el principal organismo multilateral de crédito.
El fenómeno tampoco quedó limitado a los primeros meses posteriores a la flexibilización. Entre enero y septiembre de 2026, la formación de activos externos acumuló u$s21.315 millones. En septiembre, el registro correspondiente a ese concepto fue de u$s2.538 millones.
Durante ese mismo mes, las personas humanas realizaron compras netas por u$s2.896 millones, mientras que el resto del sector privado no financiero tuvo ventas netas. La diferencia muestra que los movimientos de divisas no fueron iguales entre los distintos participantes del mercado.
Formación de activos externos: cuánto compraron dólares empresas y particulares
La demanda privada de moneda extranjera es uno de los factores que CEPA considera centrales para entender por qué el ingreso de divisas no termina reflejándose en una mejora sostenida de las reservas.
El relevamiento también compara la formación de activos externos con el endeudamiento que contrajo la economía argentina. Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026, la adquisición de activos externos llegó a u$s51.013 millones, mientras que la deuda neta pública y privada aumentó u$s45.986 millones.
De ese incremento del endeudamiento, u$s34.748 millones correspondieron al sector privado y u$s11.238 millones al sector público. Para los investigadores, la cercanía entre ambos montos refleja una dinámica en la que el financiamiento externo convive con una importante demanda de activos en moneda extranjera.
Las empresas también tuvieron un papel destacado como proveedoras de dólares. Según Banco Comafi, las colocaciones de deuda corporativa en el exterior fueron una de las principales fuentes de ingreso de divisas durante el tercer trimestre de 2026. La inversión extranjera directa, en cambio, no compensó las salidas. Desde diciembre de 2023, su saldo neto en el mercado cambiario acumuló un resultado negativo de u$s1.656 millones, de acuerdo con el informe de CEPA.
Por qué el superávit comercial no alcanza para acumular reservas
La diferencia entre los dólares que genera el intercambio comercial y los que finalmente quedan disponibles aparece con claridad en los registros cambiarios. Desde enero de 2024, la balanza comercial cambiaria acumuló un superávit de u$s64.506 millones. Sin embargo, el saldo positivo de la cuenta corriente fue considerablemente menor: apenas u$s4.650 millones.
CEPA señala que una parte importante de los recursos obtenidos por el comercio exterior se destinó a cubrir otras operaciones con el resto del mundo. Entre ellas figuran los pagos de intereses, los gastos por turismo, la remisión de utilidades y otros compromisos externos.
Septiembre ofrece otro ejemplo de esa diferencia. La cuenta corriente cambiaria registró un superávit de u$s1.521 millones, con un aporte de u$s3.317 millones de la balanza de bienes. A pesar de ese resultado, las reservas internacionales del Banco Central disminuyeron u$s2.167 millones.
En paralelo, la cuenta financiera presentó un déficit de u$s3.185 millones. Por lo tanto, el saldo favorable del intercambio de bienes no alcanzó para evitar una caída de las reservas durante ese mes.
A esta dinámica se suma la evolución del tipo de cambio frente a los precios. Banco Comafi indicó que, hasta septiembre, el dólar mayorista había avanzado 5,4% desde diciembre de 2025, mientras que la inflación acumulada en ese lapso llegó al 23,6%.
La diferencia entre ambas variaciones refleja el atraso cambiario frente a los precios internos y agrega presión sobre el funcionamiento de la economía y las decisiones de los distintos actores del mercado.
Los dólares que necesita el Gobierno para 2027
La salida de divisas y la dificultad para fortalecer las reservas adquieren mayor relevancia ante los compromisos financieros que deberá afrontar el país el próximo año.
Cohen Aliados Financieros advirtió que, pese a las compras de reservas, todavía no está definida una fuente suficiente para cubrir los vencimientos de 2027. En ese contexto, el riesgo país llegó a 787 puntos al cierre de octubre.
CEPA, por su parte, calculó que las necesidades de divisas podrían alcanzar los u$s16.500 millones durante 2027. La estimación contempla u$s12.500 millones en compras de dólares del Tesoro al Banco Central y otros u$s4.000 millones en pagos netos a organismos internacionales.
El cálculo no incorpora eventuales nuevas emisiones de bonos Bonares, por lo que no contempla ese instrumento como una fuente adicional de financiamiento.
El escenario plantea un desafío para la política cambiaria y financiera del Gobierno. Desde que flexibilizó el cepo, la demanda privada de dólares superó los u$s54.000 millones, mientras que el superávit comercial no se tradujo en una acumulación equivalente de reservas.
Con vencimientos importantes por delante, la cuestión ya no pasa solamente por conseguir nuevos desembolsos o generar divisas mediante las exportaciones. También será determinante cuánto de ese dinero logra permanecer dentro del sistema para fortalecer las reservas y atender las obligaciones externas de la Argentina.