El renovado negocio del petróleo en Venezuela: ¿hay chances para empresas argentinas que operan en Vaca Muerta?
La reciente irrupción de Estados Unidos en Venezuela, marcada por la captura de Nicolás Maduro y la instauración de una "cuarentena petrolera" tal como la define la administración de Donald Trump, sacudió el tablero energético regional. Para algunos analistas, la pregunta que surge es si la apertura forzada del país del Caribe con las mayores reservas de crudo del mundo es una oportunidad de expansión.
Un ejecutivo local a cargo de las relaciones gubernamentales de una de las grandes petroleras argentinas muy activa en Vaca Muerta explicó que un análisis riguroso de la coyuntura actual sugiere que, "lejos de ser un horizonte cercano, Venezuela es hoy un escenario plagado de incertidumbres que choca frontalmente con la realidad operativa y financiera de las empresas locales".
El panorama en Venezuela es, según una de las fuentes consultadas, "desalentador por la información con que se cuenta. La infraestructura petrolera avanzó en las últimas décadas hacia un estado de deterioro tal que las propias compañías de los Estados Unidos admiten su incapacidad para evaluar qué se necesita para volverla operativa".
A esto se suman interrogantes críticos que ninguna empresa argentina podría ignorar, comenzando por la inestabilidad política. "No existe claridad sobre quién liderará el país en el futuro previsible, lo que imposibilita cualquier garantía jurídica", explicó el vocero consultado, al señalar que la única empresa que opera allí, la estadounidense Chevrón, tiene una preocupación central por la seguridad de los empleados y equipos.
Pero un paso más allá, la duda es sobre los mecanismos de pago, la rentabilidad del crudo venezolano en un contexto de precios volátiles, y el largo plazo para encontrar utilidades tras inversiones millonarias que requiere la reconstrucción. Se estima que recuperar la producción de 1 a 4 millones de barriles diarios requeriría una década de trabajo y unos u$s 100.000 millones.
El paradigma "Make America Great Again"
La administración de Donald Trump fue enfática en que las grandes corporaciones estadounidenses, como Chevron, Exxon y ConocoPhillips, son las llamadas a liderar la reconstrucción. El mensaje desde Washington es que si estas empresas desean compensaciones por sus activos confiscados en los últimos 50 años, deben invertir fuertemente ahora para recomponer la infraestructura devastada.
Esta presión del gobierno de Trump sitúa a las operadoras estadounidenses en la primera línea de beneficios y acceso, resaltó otro vocero de una petrolera local. Por su magnitud y respaldo geopolítico, estas compañías perciben un incentivo que las sitúa muy por encima de cualquier otra operadora de la región o del mundo. Para una petrolera de la Argentina, competir por espacio en este esquema de "acceso total" reservado para los gigantes del norte resulta, por ahora, impensable.
Es que la implementación de esta "cuarentena" subraya que el tablero venezolano no responde hoy a las leyes de la libre competencia, sino a una estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos. Al condicionar la operatividad en el Caribe al visto bueno del Departamento del Tesoro, la administración Trump creó un filtro que las operadoras de la Argentina o cualquier otro país de l región no están en condiciones de sortear.
Mientras las petroleras locales consolidan su eficiencia en Vaca Muerta para alcanzar la exportación proyectada para fines de la década, el escenario venezolano se presenta como un enclave bajo control militar donde el derecho de admisión está estrictamente reservado para el capital que responda a los intereses directos de la Casa Blanca.
Vaca Muerta: el ancla financiera argentina
Más allá de la compleja situación venezolana, la realidad interna de las petroleras en la Argentina clausura cualquier posibilidad de aventura caribeña en el corto plazo. El compromiso financiero con Vaca Muerta es total y los proyectos en marcha demandan cada centavo del capital disponible.
Para 2026, el sector energético argentino espera que las exportaciones de la formación no convencional superen largamente los u$s 11.000 millones con que cerrará 2025 cuando se conozcan las últimas cifras. Las operadoras locales e internacionales tienen sus balances atados a megaproyectos de escala histórica.
Las empresas están proyectando un gasto de capital inédito para la Argentina para el desarrollo de pozos de petróleo y gas que permitan alimentar la demanda que se espera de los mega proyectos exportadores del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las distintas etapas del desarrollo de Argentina LNG, de gas natural licuado.
Con un crecimiento del 35% en el último año, la prioridad absoluta es incrementar los niveles de producción que acaban de romper este 2025 los récords históricos de petróleo y gas, y para eso es necesario seguir resolviendo los cuellos de botella logísticos en Neuquén antes que explorar mercados externos de alto riesgo.
Estimaciones de la industria proyectan que para llegar al 1,5 millón de barriles y duplicar la producción de gas hacia fines de la década serán necesarias inversiones por al menos 20.000 millones al año, en una visión moderada, una cifra que obliga a conccentrar esfuerzos.