Por qué crece la demanda de nafta premium y se desploma la de gasoil común
Las ventas de combustibles al público durante 2025 en todo el país totalizaron 16,9 millones de metros cúbicos, un incremento marginal del 0,3% respecto al acumulado de 2024. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad en las estaciones de servicio se esconde una dinámica de "dos velocidades" que marca el pulso de la economía nacional.
El segmento de las naftas fue el gran sostén del sector durante el último ejercicio, de acuedo al informe de la consultora económica Politikon Chaco, en base a datos de la Secretaría de Energía. Con una suba anual del 3,3%, el consumo de combustible para vehículos livianos compensó las caídas en otras áreas.
El dato más llamativo se encuentra en la nafta premium: a pesar de las variaciones de precios, la demanda se mantuvo firme, cerrando diciembre con un crecimiento interanual del 4,6%, recuperando buena parte de la caída percibida durante 2024 en ese producto.
Este fenómeno responde a una recuperación del consumo recreativo y urbano en los grandes centros geográficos ante una estabilización de precios. La nafta súper, por su parte, también mostró resiliencia con un avance anual del 2,8%, consolidándose como la opción preferida del usuario promedio en la Argentina.
Premium en alza, crisis en gasoil común
La otra cara del segmento durante 2025 la muestra el gasoil, históricamente vinculado a la actividad logística, el transporte de carga y el sector agroindustrial. El gasoil común sufrió un desplome significativo, con caídas que en algunos meses del año llegaron a los dos dígitos. En el balance final, el segmento de gasoil cayó un 3,6% anual, de acuerdo al reporte de Politikon Chaco.
Esta retracción del gasoil común indica una menor intensidad en el movimiento de mercaderías y una actividad industrial que no logró traccionar al ritmo del consumo particular. Curiosamente, el gasoil grado 3 (premium) logró un avance del 2,3%, sugiriendo que la caída se concentró en las flotas de transporte más antiguas o en sectores de menor valor agregado que optaron por reducir sus trayectos.
Con un mercado en transformación, el cierre de 2025 también dejó un mapa de la Argentina muy heterogéneo. Solo 9 de las 24 jurisdicciones terminaron el año con saldos positivos. Los motores del crecimiento: Santiago del Estero lideró la tabla con una suba del 4,9%, seguida de cerca por la provincia de Buenos Aires (+4,7%) y San Juan (+3,8%). Estas provincias lograron absorber la caída general gracias a la actividad en los servicios y focos industriales específicos.
La caída en los grandes centros tambié se hizo notoria. El dato más preocupante surgió de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que cerró el año con una estrepitosa caída del 9,0% en sus ventas totales. Otras provincias con fuerte perfil productivo, como Córdoba (-1,4%) y Santa Fe (-1,2%), también finalizaron el año en terreno negativo.
El último mes del año aportó un respiro para las estaciones de servicio. Las ventas en diciembre de 2025 crecieron un 9,3% respecto a noviembre, impulsadas por el inicio de la temporada turística y las fiestas de fin de año. En la comparación interanual (diciembre 2025 vs. diciembre 2024), la suba fue del 0,5%, cortando una tendencia de estancamiento que había marcado el segundo semestre.
El desempeño de las marcas
En cuanto a la participación de mercado, YPF reafirmó su liderazgo absoluto al concentrar el 54,9% de las ventas totales de la Argentina. Detrás se ubicaron Shell con el 23,3% y Axion con el 12,0%. Un dato relevante para el sector es que, mientras YPF logró crecer un 1,1% anual, Shell registró una caída del 2,5%, lo que evidencia un desplazamiento de la demanda hacia la petrolera estatal en busca de precios de referencia.
Detrás de las tres grandes operadoras, el escenario mostró una fuerte fragmentación y resultados diversos para el resto de los jugadores. Puma Energy, del gigante trader global Trafigura, se consolidó en el cuarto lugar con una participación del 5,5% del mercado total, aunque experimentó una retracción del 3,8% en sus ventas anuales, una de las más pronunciadas del sector.
Por su parte, el conjunto de banderas blancas y estaciones de servicios de otras compañías menores representó el 4,3% restante del volumen comercializado en la Argentina. Este segmento atomizado fue el que más sufrió la volatilidad del año, con una caída acumulada del 4,6%, lo que sugiere una mayor dificultad de las pequeñas bocas de expendio para competir frente a las políticas de fidelización y la infraestructura de las líderes.
En ese segmento de las compañías con menor volumen de mercado, el desempeño resultó dispar pero mayoritariamente contractivo. Dapsa, con una participación del 1,1%, sufrió una caída en sus ventas del 1,9% anual, mientras que Gulf retrocedió un 4,4% respecto al ejercicio anterior. Por su parte, sellos como Voy y otras operadoras menores nucleadas en el resto del mercado también sintieron el impacto de la polarización del sector