COBRE, ORO Y PLATA

Asi se levanta Vicuña a 5.000 metros de altura, el proyecto que prevé una inversión de US$ 15.000 millones

A la espera de la aprobación del RIGI, el proyecto cuprífero más grande del país estima inversión de u$s800 millones en 2026 para acelerar su desarrollo
Por Ignacio Ortiz
ENERGÍA - 09 de Febrero, 2026

Llegar a Vicuña es una expedición de resistencia que pone a prueba la logística de cualquier proyecto. Son diez horas de viaje desde la ciudad de San Juan, un trayecto que impone respeto y que atraviesa parte de La Rioja por caminos de ripio que serpentean la montaña. Es la antesala necesaria para entender la magnitud del que se perfila como el emprendimiento productivo más ambicioso de la historia a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar.

A solo 10 kilómetros de la frontera con Chile, el paisaje se vuelve extremo, el aire comienza a escasear, la vegetación desaparece y la fauna queda por demás limitada. El campamento Batidero, situado a 4.000 metros funciona como una verdadera ciudad autónoma en medio de la inmensidad andina. Ahí, el ritmo no frena: una docena de empresas de servicios garantizan desde el catering y el transporte hasta la generación de energía y el tratamiento de efluentes para un ejército de trabajadores.

La vida en la montaña está regida por el rigor del clima y la altura, lo que obliga a esquemas de trabajo de 14 días de labor por 14 de descanso. La reciente inauguración de la primera etapa del nuevo Campamento Vicuña suma 1.250 plazas, un paso crítico para dar soporte a la fase previa de construcción a lo que será uno de las mayores minas de cobre, oro y plata del planeta.

Las instalaciones cuentan con gimnasio, enfermería de alta complejidad y centros de recreación, elementos vitales donde el cuerpo humano se comporta de manera impredecible. El Área de Campamento ofrece confort y cuidado integral, brinda servicios y espacios de calidad para garantizar bienestar, seguridad y un ambiente que fortalece la experiencia laboral.

El desafío técnico de la exploración es proporcional a la altitud de sus yacimientos. Mientras que José María se sitúa a 4.300 metros, el depósito Filo del Sol —estimado como tres veces más grande en reservas— obliga a perforar por encima de los 5.200 metros de altura. Estas condiciones lo posicionan como uno de los proyectos mineros más altos del mundo, donde hoy 20 geólogos trabajan la campaña 2026 para determinar el alcance del recurso.

La vida a más de 4.000 metros de altura

La logística del bienestar no se queda solo en la hoteleria comparable con cualquier hotel del llano. El servicio de catering en Batidero es una operación a escala industrial que despacha un promedio de 2.500 servicios diarios de desayuno, almuerzo, merienda y cena. Para mantener este engranaje funcionando, un equipo de hotelería se encarga de la limpieza de 4.500 metros cuadrados de superficie, que incluyen no solo las 552 habitaciones, sino también las oficinas y los espacios comunes. 

La idea es que, tras jornadas extenuantes a más de 4.000 metros, el trabajador encuentre un entorno que garantice un "relax" real. Así, una verdadera ciudad minera se lavanta en lo profundo de la Cordillera de los Andes para dar forma al descubirmiento más grande de los últimos 30 años, según declaró la propia empresa.

La subida al campamento demanda al menos 10 horas de viaje hacia una zona inhóspita a 5.000 msmn

La seguridad es el otro pilar que sostiene la operación en la alta montaña. El proyecto cuenta con una unidad médica de élite integrada por 30 profesionales por turno, entre los que se cuentan cardiólogos, terapistas y emergentólogos.

La infraestructura de salud es sorprendente para la ubicación: disponen de salas de shock room para estabilización, farmacia habilitada y una flota de 10 ambulancias 4x4 equipadas como unidades de terapia intensiva móvil, una de las cuales cuenta con orugas para operar en el crudo invierno andino. En casos extremos, el protocolo prevé traslados aerosanitarios, una garantía vital para quienes operan en el límite.

Una geología de cobre, oro y plata

Durante la recorrida por la cara este de José María, la geología se vuelve visible a la mirada inexperta. Los sondajes de geotecnia revelan la calidad del suelo en las zonas donde se instalará la futura infraestructura de procesamiento. En ciertos puntos, la roca adquiere tonos naranjas y oxidados, la señal inequívoca de que se está frente al recurso mineral que despertó el interés de los gigantes globales Lundin Mining y BHP, accionistas de Vicuña.

La geografía del lugar también marca límites políticos y naturales que se desdibujan en la inmensidad. Abajo del área de operaciones corre el río Blanco, que funciona como límite natural entre las provincias de San Juan y La Rioja. Desde los miradores naturales se divisan los caminos riojanos y el imponente Cerro Blanco, un pico nevado que custodia una zona donde la presencia de cobre, oro y plata promete cambiar la matriz productiva regional.

José María es, por derecho propio, el "veterano" del grupo. Descubierto en 2004 con un primer sondaje de 280 metros, atravesó campañas discontinuas hasta alcanzar su etapa actual de factibilidad y preconstrucción. Con un recurso inferido de más de 700 millones de toneladas de cobre, el plan inicial prevé una vida útil de 25 años, aunque los nuevos hallazgos podrían extender este horizonte significativamente.

Un equipo de geólogos determina la magnitud del yacimiento, uno de los más grandes del mundo.

Por su parte, Filo del Sol se encuentra en una etapa de prefactibilidad, aguardando la aprobación de su Declaración de Impacto Ambiental (DIA). A diferencia de su vecino, este sistema geológico presenta una concentración de minerales mucho mayor, lo que lo convierte en una pieza clave para la escala global del proyecto. Ambos yacimientos están siendo integrados en un reporte técnico único que se presentará en el primer trimestre de este año.

La perspectiva ambiental del proyecto minero

El futuro de Vicuña también está ligado a la energía limpia, y el plan de infraestructura incluye una línea eléctrica de extra alta tensión (500 kV) de al menos 200 kilometros de extensión que no solo busca satisfacer la demanda del proyecto, sino que tiene el potencial de habilitar la expansión de nuevos polos de generación de energías renovables en el norte de San Juan.

Este "valor agregado" es parte del nuevo diseño multisuministro que la compañía presentó en su última actualización, la cual contempla incluso la posibilidad de incorporar agua desalinizada a los procesos productivos con una compleja obra de ingeniería desde Chile, buscando la mayor eficiencia hídrica en un escenario de cambio climático.

Más allá de los metales, la presencia de la minería en la zona ha permitido descubrimientos científicos inesperados. Durante los trabajos en el trazado del Corredor Norte, se identificaron y protegieron huellas de dinosaurios, un hito paleontológico que ahora forma parte de los programas de conservación del proyecto.

A nivel ambiental, el monitoreo es quirúrgico y se realiza un seguimiento estacional de la flora y fauna, e incluso se han llevado a cabo traslocaciones de especies como lagartos y pequeños roedores (Ctenomys) para preservar la biodiversidad local antes del avance de las máquinas.

Vicuña, el gigante de clase mundial

La infraestructura para conectar este gigante con el resto de la provincia es otra de las prioridades inmediatas. El denominado "Corredor Norte", una ruta minera de 170 kilómetros que pasará íntegramente por suelo sanjuanino, ya se encuentra en proceso de licitación. otros dos tramos de 50 kilómetros ya están a punto de finalizar próximos al proyecto. Esta obra será el cordón que permita dejar atrás las actuales diez horas de viaje y facilite el transporte de los insumos necesarios para la construcción de la mina.

Las obras avanzan hacia la pre construcción, a la espera de los beneficios del RIGI.

La apuesta económica es, quizás, el dato que más resuena en los despachos oficiales. Vicuña Argentina ya presentó su solicitud formal para adherir al RIGI bajo la categoría de Proyectos de Exportación Estratégica de Largo Plazo. Esto busca otorgar la estabilidad fiscal necesaria para un desarrollo que, en su totalidad, podría demandar una inversión de entre u$s12.000 y u$s15.000 millones.

Para el corto plazo, los números son no menos importantes. Durante este 2026, la compañía prevé definir en breve una inversión que alcanzaría los US$ 800 millones en el territorio, lo que representa duplicar los desembolsos realizados en 2025. Este flujo de capital se destinará principalmente a obras preparatorias, ingeniería de detalle y el avance de los caminos que permitirán iniciar la fase de construcción definitiva una vez obtenidas las sanciones de los accionistas.

Con el respaldo del RIGI y un escenario global que demanda cobre para la transición energética, el proyecto se encamina a consolidarse como la mayor inversión extranjera directa en la historia de la Argentina, transformando la riqueza de los 5.000 metros en un motor de desarrollo industrial.

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