Argentina y el dilema de las tierras raras: el costo ecológico y la primarización de la oportunidad
La carrera global por la transición energética ha colocado a un grupo de 17 elementos químicos en el centro del tablero geopolítico. Son las conocidas como "tierras raras", y según el último informe de KPMG, estos minerales son hoy "protagonista silencioso, indispensable y, al mismo tiempo, profundamente escaso en los mercados internacionales".
Para la Argentina, este escenario no solo representa una ventana para el ingreso de divisas, sino un desafío estructural que interpela su modelo de desarrollo, ante la necesidad de capturar valor industrial frente a un proceso extractivo que conlleva una costosa "paradoja medioambiental".
Este conflicto surge porque los mismos minerales necesarios para fabricar tecnologías limpias exigen procesos con un impacto ecológico y económico significativo. Al respecto, Mario Belardinelli, socio líder de Minería de KPMG Argentina, advierte que "el desafío será equilibrar los beneficios económicos esperados con políticas adecuadas de sustentabilidad, impacto ambiental y protección de las comunidades locales".
La paradoja señalada por el anallsta refleja que para descarbonizar la economía global, el sur debe gestionar el impacto de una minería de alta complejidad. Y en este tablero global, la Argentina ratificó recientemente su apoyo a la coalición global de tierras raras propuesta por Estados Unidos para diversificar cadenas de valor hoy dependientes de China.
Precisamente, el gobierno de Donald Trump lanzó el denominado "Proyecto Vault", una iniciativa destinada a crear una reserva estratégica de minerales críticos y elementos de tierras raras, con una inversión estimada en u$s12.000 millones. El objetivo central es asegurar el abastecimiento de insumos clave para industrias sensibles, como la automotriz, la tecnológica y la de defensa, en un contexto de crecientes tensiones comerciales a nivel global.
La geología que abre oportunidades
Según Manuel Fernandes, socio líder de la industria de Energía y Recursos Naturales de KPMG para la región, "América del Sur emerge como una región con un potencial geológico significativo, especialmente concentrado en Brasil y la Argentina, cuya capacidad para integrarse en las cadenas globales de suministro podría contribuir de manera decisiva a reducir la concentración productiva que actualmente domina el mercado".
En el país, el desarrollo actual está muy por debajo del potencial geológico disponible, lo que posiciona como uno de los actores con mayor margen de crecimiento. Este potencial se refleja en el dinamismo de las exportaciones de minerales críticos como litio, oro, plata y cobre, y en la existencia de depósitos significativos de tierras raras
En su informe más reciente Global Critical Mineral Outlook, la IEA subraya que mientras minerales como el litio, el níquel, el cobalto, el manganeso y el grafito son fundamentales en la fabricación de baterías, y el aluminio y el cobre resultan indispensables para la expansión y mantenimiento de las redes eléctricas; las tierras raras adquieren una relevancia estratégica en la producción de dispositivos electrónicos y las fuentes de energía limpia.
Las tierras raras comprenden un conjunto de 17 elementos químicos metálicos -lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio, lutecio, escandio e itrio- caracterizados por sus propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas, que los convierten en insumos críticos para una amplia gama de aplicaciones tecnológicas.
Las tierras raras en la Argentina
De acuerdo al relevamiento de KPMG, el país cuenta con 190.000 toneladas identificadas de tierras raras y cerca de 3,3 millones de toneladas potenciales, destacando los depósitos confirmados en Rodeo de los Molles (San Luis), Sierra Grande (Río Negro) y La Aurelia (Salta), así como los potenciales en Carbonatitas Mesopotamia y Sierras Pampeanas, cada uno con más de 1,5 millones de toneladas estimadas.
Asimismo, Argentina cuenta con otros depósitos identificados con estimaciones menores, así como puntos no evaluados como el Valle Fértil en la provincia de San Juan o mineralizaciones secundarias en Córdoba y San Luis, además de concentraciones arcillosas en la provincia de Buenos Aires.
A todo lo anterior, se destaca la existencia de un entorno legislativo favorable, impulsado por leyes como la Ley de Bases y el Régimen de Grandes Inversiones (RIGI), que posicionan al país como un destino atractivo para las inversiones hacia un sector con potencial para transformarse en un motor de desarrollo económico .
Sin embargo, el informe es tajante al señalar que la producción en la región es aún "incipiente o nula" , mientras que China controla más del 70% del mercado y posee una capacidad de refinamiento que pocos países dominan.
Si logra industrializar parte del proceso -desde la separación hasta la fabricación de imanes permanentes- , la región podría no solo abastecer al mundo, sino también capturar un valor económico, industrial y geopolítico sin precedentes. "La ventana de oportunidad está abierta. La pregunta es por cuánto tiempo", resalta el trabajo.
El camino de la industrialización
El riesgo latente es la primarización. Para evitar ser una simple "cantera", el estudio de KPMG subraya que "si logra industrializar parte del proceso -desde la separación hasta la fabricación de imanes permanentes-, la región podría no solo abastecer al mundo, sino también capturar un valor económico, industrial y geopolítico sin precedentes".
Como ocurre con otros minerales estratégicos, la demanda de tierras raras ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsada por la transición energética, los procesos de descarbonización, la incorporación de fuentes renovables en las matrices energéticas de los países y, más recientemente, por el auge de la electromovilidad y la inteligenciaartificial
La creciente tensión entre grandes potencias y la dependencia crítica de China obligan a explorar alternativas. Y Sudamérica aparece como la región mejor posicionada para ofrecer nuevos polos de producción con estabilidad geológica, institucional y ambiental.
El informe destaca cuatro caminos imprescindibles. El primero de ellos es desarrollar plantas de procesamiento locales, evitando exportar minerales sin valor agregado, el segundo impulsar el reciclaje de imanes y componentes electrónicos, clave para una economía circular. A la vez, es posible fortalecer la infraestructura y la gobernanza, históricamente los puntos débiles del continente, e integrar análisis de riesgo geopolítico y climático en la planificación minera.
La principal conclusión del estudio señala que América del Sur enfrenta una oportunidad histórica en la explotación de las llamadas "tierras raras". No se trata solo de extraer minerales, sino de convertirse en un actor decisivo en una cadena de valor global dinámica, estratégica y altamente tecnológica.