La industria del bioetanol acelera y Bio4 invierte u$s 70 millones para escalar su negocio
La empresa cordobesa Bio4, pionera en la producción de bioetanol de maíz en la Argentina, anuncó este jueves un nuevo plan de inversiones por u$s70 millones para los próximos tres años, con lo que busca elevar su producción de bioetanol por encima de los 900 metros cúbicos diarios en Río Cuarto.
El anuncio se da en un contexto marcado por las expectativas de un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles que consolide el aumento de la participación del bioetanol en las naftas -hoy cercana al 15%, resultado del 12% obligatorio más el volumen incremental acordado entre las productoras y las empresas petroleras-, junto con la posibilidad de habilitar mezclas superiores o incluso etanol puro.
El nuevo marco normativo y el incremento de cortes obligatorios genera expectativas e iniciativas de crecimiento entre los jugadores del sector por la consolidación del negocio del sector y la posibilidad de ampliar capacidades de producción para cubrir demanda futura.
En ese contexto, Bio4 completó una ampliación que incrementa un 25% su capacidad de producción de bioetanol. Y en paralelo, el Directorio aprobó el nuevo plan de inversiones por u$s70 millones para los próximos tres años, con el objetivo de superar los 900 metros cúbicos diarios de producción.
Con ese nivel de actividad, la planta demandará cerca de 800.000 toneladas de maíz por año. Se trata de una escala relevante desde el punto de vista industrial y agregado de valor en origen, aunque representa apenas una pequeña parte de las más de 40 millones de toneladas que la Argentina va a exportar esta campaña del cereal.
El mercado del bioetanol crece y demanda inversiones
Aunque el abastecimiento del mercado interno es el principal objetivo para el bioetanol producido por la compañía, empiezan a consolidarse nuevas aplicaciones que podrían ampliar la demanda. Recientemente, la naviera CMA CGM realizó un viaje comercial entre Brasil y Asia utilizando bioetanol como combustible dentro de su estrategia de transición energética. En paralelo, Brasil aprobó elevar el corte obligatorio de bioetanol del 30% al 32%.
"Las inversiones industriales se planifican con mucha anticipación. La ampliación que hoy estamos poniendo en marcha empezó a pensarse hace más de dos años y, mientras terminamos ese proyecto, ya estamos trabajando en el siguiente. Creemos que el bioetanol y sus coproductos van a tener un espacio cada vez más importante y queremos estar preparados para acompañar ese crecimiento", señala Tomás Beamonte, CEO de Bio4.
Para la empresa, el aumento de capacidad es sólo una parte del proyecto. "Cada ampliación también representa una oportunidad para incorporar nuevas tecnologías, mejorar procesos y seguir desarrollando los equipos que hacen posible la operación. Esa es una parte muy importante de la inversión", agrega Beamonte.
En 2012, Bio4 puso en marcha la primera planta de bioetanol de maíz de la Argentina, y desde entonces, la compañía fue incorporando nuevos procesos hasta consolidar una biorrefinería, un modelo industrial que obtiene cada vez más valor de una misma tonelada de maíz mediante la integración de tecnología, conocimiento y procesos de economía circular.
Hoy, además de bioetanol, produce aceite de maíz, alimentos para nutrición animal, energía renovable y biofertilizantes. La nueva etapa de inversiones busca profundizar ese modelo. Además de ampliar la producción buscando capturar nuevas demandas hacia adelante, incorpora nuevas tecnologías y mejoras de proceso para aumentar la eficiencia de una plataforma industrial que la empresa viene desarrollando desde hace más de una década.
"Argentina tiene una oportunidad para generar más valor a partir de su producción agropecuaria. Tenemos maíz, tenemos capacidad industrial y tenemos equipos que saben transformar esa materia prima en productos de mayor valor. Vemos con expectativa el crecimiento del mercado que los demande.", concluye Beamonte.
El debate sobre una nueva ley de biocombustibles
El Senado de la Nación comenzó a analizar una nueva ley de biocombustibles impulsada por el Gobierno nacional que busca desregular el sector y elevar los cupos de mezcla obligatoria en los combustibles fósiles.
El proyecto oficialista, que encabeza la senadora Patricia Bullrich y cuenta con el aval de las principales empresas refinadoras, contempla un período de transición de 15 años y un esquema de licitaciones progresivas para la formación de precios.
En lo que respecta a los cortes obligatorios, la propuesta establece que el bioetanol pase del 12% actual a un 15% en un plazo de 12 meses tras la sanción de la norma, mientras que para el biodiésel plantea una suba inicial al 7,5% que luego se elevará al 10%. Además, habilita a las provincias a promover regímenes opcionales para la comercialización de mezclas superiores o incluso combustibles puros.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la eliminación de la fijación estatal de precios máximos para reemplazarla por un esquema basado en la paridad de importación y en acuerdos entre privados.
Si bien este punto generó reparos entre algunos analistas por el riesgo de eventuales importaciones a precios de dumping, las refinadoras —como YPF— respaldaron la iniciativa al señalar que los biocombustibles registraron brechas de precio de hasta un 40% por encima de los combustibles fósiles.
El debate en comisiones abarca otros dos proyectos alternativos presentados por las senadoras Flavia Royon y Alejandra Vigo, aunque el texto del oficialismo se posiciona como el de mayor consenso para alcanzar dictamen. De concretarse, la iniciativa busca absorber la capacidad ociosa de la industria, frenar el costo fiscal acumulado en los últimos años y dotar de mayor previsibilidad a un mercado estratégico para la transición energética.
La posición de las pymes productoras
En medio del debate, la Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (Cepreb) presentó este viernes una propuesta alternativa al proyecto de ley presentado en el Congreso por el Gobierno nacional pero que entienden concentra la producción en las compañías no integradas y en las grandes aceiteras, y pone en riesgo 25 plantas del interior del país.
"Para el sector pyme, el proyecto oficial de biocombustibles no es una reforma, sino la sentencia de cierre de 25 plantas del interior y de los 10.000 empleos, directos e indirectos, que dependen de ellas", afirmó la entidad al dar a conocer "una propuesta alternativa, con el objetivo de garantizar que el aumento del corte obligatorio (del gasoil) se traduzca en más producción federal y no en una redistribución del mercado hacia los actores de mayor escala".
La propuesta de las pymes es sostener el reparto que hoy permite que esas plantas existan, llevando el corte obligatorio al 12,5% -más alto que el 10% que plantea el proyecto oficial de la senadora Patricia Bullrich- distribuido en 5% para las 17 plantas pyme regionales, 2,5% para las 8 compañías no integradas y 5% para las aceiteras.
"La discusión no es contra nadie. Es a favor de que la ley respete la inversión de las 25 pymes del interior del país que están en riesgo. El resultado de una buena ley lo define la escala, y ahí las plantas regionales pyme no tienen forma de competir con las plantas no integradas y con las aceiteras, que son las productoras de la materia prima que es el aceite", señalaron desde Cepreb.