Vaca Muerta necesita obras por u$s 20.000 millones para no frenar su crecimiento récord
La producción de hidrocarburos en la Argentina atraviesa un ciclo de expansión inédito que la ubica en umbrales históricos, pero distintos informes empiezan a reflejar que la proyección de la velocidad del desarrollo no convencional en la Cuenca Neuquina puede marcar una tensión evidente con la capacidad logística disponible.
Un reciente informe de BBVA Research que aborda la Situación de Petróleo y Gas, advierte que para consolidar esta senda exportadora y evitar un estancamiento operativo, el sector requiere una inyección acumulada de inversión en infraestructura de transporte de hasta u$s 20.000 millones hacia el final de la década.
El diagnóstico de la entidad financiera confirma que el límite para el crecimiento de Vaca Muerta se desplazó de la superficie geológica al midstream. Mientras la eficiencia técnica de las operadoras permite romper récords mes a mes, la red de evacuación hacia los puertos y centros de consumo tenderá a la saturación si la velocidad de obras no acompaña el ritmo de las operadoras.
Un salto productivo apoyado en Vaca Muerta
El trabajo reseña que el volumen extraído en la Argentina alcanzó marcas sin precedentes. Durante 2025, la producción nacional de petróleo promedió los 860.000 barriles diarios (equivalentes a 46,4 millones de m³ en el año), cifra que significó un incremento del 13,1% respecto al período anterior y se consolidó como el registro histórico más elevado para el país.
La inercia positiva se profundizó a lo largo de 2026, y en el acumulado del primer semestre, la extracción de crudo mostró un avance interanual del 17,2% a nivel nacional, con la provincia del Neuquén anotando un máximo de 648.114 barriles por día.
De acuerdo con las estimaciones de BBVA Research, el shale oil ya representa cerca del 70% de la oferta total de petróleo crudo en la Argentina, confirmando un recambio estructural en la matriz hidrocarburífera.
En el segmento del gas natural, la dinámica muestra un comportamiento de recuperación paulatina apoyado en el shale gas, con proyecciones de incremento del 5,5% para este año y volúmenes estabilizados por encima de los 150 millones de metros cúbicos diarios.
El nudo logístico y la necesidad de midstream
El documento técnico remarca que, con un excedente exportable que ya ronda los 250.000 barriles diarios de crudo, la continuidad de esta curva ascendente dependerá casi exclusivamente de la ejecución de obras troncales.
Aunque el país cuenta con una extensión superior a los 16.000 kilómetros de gasoductos troncales, la escala de desarrollo que demanda la formación no convencional exige la construcción de nuevos ductos, estaciones de compresión, instalaciones de almacenamiento y terminales de carga portuarias.
El rango de inversión identificado por BBVA Research, de u$s15.000 a u$s20.000 millones, surge del relevamiento directo con las compañías operadoras del sector y contempla exclusivamente las obras destinadas a evacuar la producción desde la Cuenca Neuquina hacia los puntos de despacho marítimo y nodos de redistribución.
Sin estas obras, advierte el reporte, la capacidad de procesar e incrementar los envíos al exterior corre el riesgo de toparse con un techo operativo en el corto plazo.
El impacto en el balance de divisas
La urgencia por destrabar los cuellos de botella tiene una correlación directa con la macroeconomía argentina. La transformación del perfil energético alteró de forma positiva el flujo de la balanza comercial, convirtiendo a un sector históricamente deficitario en un generador neto de divisas.
Durante 2025, el saldo comercial energético arrojó un superávit de u$s7.900 millones. Para 2026, la proyección publicada por la entidad bancaria anticipa que ese superávit podría trepar a u$s13.600 millones, impulsado por el aumento sostenido en los volúmenes de exportación y la paulatina sustitución de importaciones de combustibles. En la actualidad, las ventas al exterior de petróleo y gas explican el 12,5% de los embarques totales de la Argentina.
A este cuadro local se le suma la coyuntura geopolítica internacional, por la cual la inestabilidad en las rutas de abastecimiento tradicionales de Medio Oriente consolidó la demanda de proveedores con previsibilidad y margen de crecimiento fuera de las zonas de conflicto.
Aun así, el análisis de BBVA Research incluye una advertencia temporal: la ventana para capitalizar plenamente el potencial no convencional no es indefinida. El avance del proceso global de transición energética exige acelerar la monetización de las reservas en el mediano plazo.
Conseguir el financiamiento e implementar la infraestructura de transporte requerida resulta la condición central para que la Argentina logre convertir su riqueza de subsuelo en un flujo de exportaciones estable y de largo plazo.
Infraestructura en marcha: de Oldelval al GNL
El informe detalla que el desbloqueo inicial de la Cuenca Neuquina se apoyó en la ampliación del sistema de Oldelval y el avance del Oleoducto Vaca Muerta Sur. Estas obras permitieron alcanzar un récord de producción de crudo que superó los 878.000 barriles diarios en diciembre de 2025, destinando más del 30% del total directamente a mercados internacionales y consolidando un excedente exportable sostenido de 250.000 barriles por día.
En el segmento del gas, la infraestructura permitió cubrir los picos de demanda invernales estabilizando la oferta por encima de los 150 millones de m3/día. A su vez, la reversión del Gasoducto Norte y la extensión del Gasoducto Perito Moreno transformaron a la Argentina de importador a proveedor regional, mientras que los proyectos de módulos de licuefacción (FLNG) proyectados en Río Negro apuntan a dar el salto definitivo hacia el mercado global de GNL.
En este marco, la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) emerge como la herramienta clave para viabilizar el flujo de capitales necesario hacia los proyectos de mayor envergadura. La previsibilidad fiscal y normativa resulta determinante para atraer los u$s20.000 millones requeridos en el midstream y acelerar las obras troncales de transporte marítimo e industrialización.
Sin embargo, el documento de BBVA Research concluye que la ventana de oportunidad global para los hidrocarburos tiene un horizonte acotado por los avances de la transición energética. Monetizar las reservas exige una carrera contra el tiempo en la que la consolidación de la red de transporte no solo garantizará el creciente superávit comercial para la Argentina, sino también su posicionamiento definitivo entre los grandes competidores del mercado energético mundial