Con un reparto de dividendos, los Neuss recuperaron dos tercios de lo que pagaron por Transener
La privatización de Transener vuelve a poner bajo la lupa a los Neuss, empresarios cercanos al ecosistema libertario. El grupo ejecutó una vieja artimaña que ya se vio en las privatizaciones argentinas de los 90: pagó más de dos tercios de la compra con fondos que la propia transportadora de energía eléctrica tenía en caja.
El pase desde manos del Estado al conglomerado privado se concretó en mayo. Economía se desprendió de la participación que Energía Argentina S.A. (ENARSA) poseía en Citelec, controlante de Transener.
A cambio, recibió u$s356,1 millones. Los aportantes: Edison Transmisión, del Grupo Edison que conforman Juan y Patricio Neuss, y Genneia.
Tres meses después de adjudicado el concurso público, se consumó el traspaso de acciones. Al tomar control de la firma, los flamantes dueños se anoticiaron del dinero registrado en la caja.
Sin demora, en un movimiento interno, ordenaron a través del nuevo directorio repartir dividendos por $253.535.989.514 en efectivo. Una cifra que representa cerca de dos terceras partes de lo que habían pagado al Estado argentino.
Cómo fue el reparto de dividendos que benefició a los Neuss
En un comunicado del 27 de agosto, Transener dio detalles sobre la operación aprobada por el directorio. Informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que se había resuelto ese mismo día repartir $253.536 mil millones mediante la desafectación parcial de la cuenta de reserva destinada al pago de futuros dividendos.
Los fondos que hasta esa semana seguían dentro de Transener correspondían a una reserva acumulada gracias a las ganancias obtenidas en ejercicios anteriores, de manera que durante el proceso de privatización el Estado tenía pleno conocimiento del monto registrado en caja.
Horas después, el 28 de agosto, Genneia comunicó también a la CNV que se había perfeccionado la transferencia de la totalidad de la participación de ENARSA en Citelec. La sociedad receptora: Transmisión Eléctrica SA, que integran junto a Edison Transmisión de los Neuss.
La novedad tomó estado público en las últimas horas a través de una publicación del sitio La Política Online.
Según consigna el mencionado medio, durante la asamblea del 30 de abril Transener aprobó destinar $522.590 mil millones a una reserva para futuros dividendos. Cuatro meses después, ya sin el Estado de por medio y con los nuevos dueños al mando, el directorio repartió casi la mitad de dichos fondos.
Los nuevos accionistas apenas llevaban horas en el control de la empresa. Por tanto, no habían tenido influencia alguna en la generación de tal ganancia.
Qué es Transener y por qué su privatización genera polémica
La transportista es considerada pieza clave en el sistema eléctrico nacional. Opera el 85% de la red de transporte de energía eléctrica en alta tensión del país.
También maneja líneas de extra tensión. En total, más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kv que atraviesan Argentina de punta a punta.
Los Neuss y Genneia ejercen su control a través de Citelec, que posee el 52,65% de las acciones de Transener.
Previo a su privatización, Citelec estaba repartida en partes iguales: 50% a ENARSA y el otro 50% a Pampa Energía, de manera que el Estado, con la venta de sus acciones, impulsaba su salida dejando en manos de privados el control total de la firma.
La privatización de Transener se inscribe en el diseño de la política energética libertaria. El objetivo: eliminar la participación del Estado en el sector.
Este proceso responde, en parte, a la presión de los grupos empresariales locales. Por otra, a las exigencias del Fondo Monetario Internacional, que recomienda la privatización de empresas públicas como parte del objetivo del ajuste fiscal.
Las irregularidades en la licitación que ganaron los Neuss
Durante el proceso licitatorio abierto por el gobierno nacional a través de Economía, se presentaron tres ofertas:
- Edenor ofertó u$s230 millones
- Central Puerto propuso u$s301 millones
- Genneia y Edison Transmisión presentaron la propuesta más alta por u$s356.174.811,78
Pero al momento de la apertura electrónica de los sobres, se vislumbraron inconvenientes que generaron sospechas. Inicialmente aparecieron como ganadoras las ofertas de Central Puerto y Edenor.
La de Genneia y Edison no se visualizaba. Tal es así que estos dos últimos pudieron conocer de antemano el precio ofertado por sus rivales.
Cuando fue subsanado el inconveniente, la propuesta de los Neuss apareció como ganadora.
Los funcionarios a cargo del proceso adujeron problemas en el sistema. Asimismo, la Comisión Evaluadora encargada del concurso analizó la documentación presentada por los oferentes y verificó el cumplimiento de todos los requisitos exigidos.
Durante esta etapa, se solicitaron subsanaciones formales que fueron respondidas en tiempo y forma por las empresas. Los oferentes no presentaron impugnaciones.
El debate sobre el precio de venta y la estrategia libertaria
El reparto de dividendos reabrió la discusión sobre el precio al que se privatizó la empresa. En el mercado estimaban un valor mayor debido a que era, y aún sigue siendo, un activo estratégico que registraba ganancias.
Este dato contradice la postura libertaria de desprenderse de las empresas estatales por su ineficiencia. En el fondo, genera un marco de dudas sobre los motivos reales de la venta.
Uno de ellos: abrirle la puerta a los negocios a grupos empresarios amigos del Gobierno.
De todas maneras, pese a la venta de su participación en Citelec, el Estado aún se mantiene dentro de Transener. No salió completamente ya que posee 87.043.370 acciones Clase B mediante el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.
Quiénes son los nuevos dueños de Transener
Más que la irrupción de nuevos actores, la licitación refleja una reconfiguración del poder dentro del sector energético local. Los tres oferentes tienen fuerte presencia en distintos segmentos de la cadena: generación, distribución e incluso hidrocarburos.
El consorcio liderado por Genneia, presidida por Jorge Brito del Grupo Macro, se asoció con Edison Energía, un holding impulsado por los hermanos Neuss junto al grupo Newsan, que en poco tiempo avanzó sobre distintos negocios eléctricos, incluida la reciente adjudicación de la hidroeléctrica Alicurá.
La operación pone en evidencia cómo funciona el entramado de negocios entre el poder político y económico. Los Neuss, cercanos al ecosistema libertario, consolidaron su posición en el sector energético con una jugada que ya se había visto en las privatizaciones de los 90.
Ahora controlan la principal transportadora eléctrica del país. Y lo hicieron recuperando dos tercios del precio de compra con fondos que la propia empresa tenía en su caja desde antes de la privatización.