Arabia Saudita prepara una maniobra para sostener sus exportaciones de petróleo a Asia

Arabia Saudita busca trasladar cargamentos de petróleo entre buques frente a Omán para mantener sus exportaciones hacia Asia en medio de la crisis regional
Arabia Saudita prepara una maniobra para sostener sus exportaciones de petróleo a Asia

El mercado energético atraviesa una nueva jornada de alta volatilidad por la situación en Medio Oriente, aunque los principales contratos de crudo registraron una leve corrección después de las fuertes subas de las últimas sesiones.

A las 10.00 GMT, el Brent se negociaba a u$s104,33 por barril, luego de retroceder u$s1,50, equivalente al 1,42%. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI) cedía u$s1,09, un 1,06%, hasta ubicarse en u$s101,34.

La jornada anterior había dejado una caída cercana a los u$s3 por barril en ambos contratos, en un mercado que continúa siguiendo de cerca cualquier señal capaz de modificar el flujo internacional de hidrocarburos.

En ese escenario aparece una alternativa analizada por Arabia Saudita: realizar transferencias de petróleo de un barco a otro frente a Sohar, en Omán, para trasladar cargamentos con destino a Asia.

La operación permitiría al reino saudita sortear parte de las dificultades logísticas derivadas de la crisis y, al mismo tiempo, buscaría limitar nuevos movimientos bruscos en el precio internacional del crudo.

Petróleo en alerta por los daños en el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita

La estrategia también está relacionada con los daños registrados recientemente en el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una situación que incrementó la tensión sobre las vías utilizadas para transportar la producción petrolera.

A este problema se suma una crisis de suministro que se desarrolla mientras continúa la guerra en Oriente Medio. El conflicto, iniciado hace seis meses por Estados Unidos e Israel, derivó en una escalada que involucra a distintos actores regionales y amenaza rutas fundamentales para el comercio energético.

Los rebeldes hutíes, por su parte, tomaron dos islas estratégicas en el mar Rojo y llevaron adelante ataques contra instalaciones energéticas de Riad.

Una posible reanudación del transporte genera expectativas

Parte del retroceso que experimentó el petróleo también estuvo asociado a una señal proveniente de Washington.

El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, anticipó durante las últimas horas que el servicio del conducto podría restablecerse en los próximos días. La posibilidad de una recuperación de esa vía de transporte fue recibida por los mercados como un elemento capaz de aliviar parcialmente las restricciones sobre el suministro.

Por ahora, sin embargo, el Brent y el WTI continúan por encima de los u$s100, una muestra de que la tensión sobre la oferta mundial de petróleo sigue siendo elevada.

El conflicto tiene un impacto directo sobre las rutas energéticas

La disputa militar se extiende por varios puntos estratégicos. Hay enfrentamientos en el estrecho de Ormuz, la zona de salida del mar Rojo, territorios de Arabia Saudita y Yemen y otros puntos de la región.

Del lado estadounidense se encuentran sus aliados, entre ellos Israel, Arabia Saudita, Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Enfrente están Irán y distintas fuerzas vinculadas con ese país, como los hutíes de Yemen, Hezbolá y milicias chiitas de Irak.

Además del componente militar y geopolítico, el conflicto afecta directamente al comercio internacional: por esas rutas circulan hidrocarburos y fertilizantes, por lo que cualquier interrupción puede trasladarse rápidamente al mercado mundial.

La posibilidad de que Arabia Saudita utilice transferencias entre buques frente a Omán se inscribe así en un intento por mantener operativo el flujo de sus exportaciones hacia Asia mientras persisten los riesgos sobre las principales rutas de abastecimiento.

Vaca Muerta gana protagonismo ante el déficit global de petróleo

a crisis que atraviesa el mercado internacional de petróleo no solo presiona sobre los precios. También está modificando los flujos comerciales y abre espacio para que productores ubicados fuera de las zonas más afectadas ganen participación en el abastecimiento mundial. En ese escenario, Vaca Muerta aparece como una de las alternativas para cubrir parte de la demanda que queda descubierta.

Un análisis de Rystad Energy citado por iProfesional señaló que el mercado enfrenta un déficit operativo de crudo para los próximos meses. La situación se agravó después de los ataques contra infraestructura petrolera de Arabia Saudita, mientras que el cierre precautorio de instalaciones y las dificultades para utilizar rutas estratégicas como los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab aumentaron la presión sobre el suministro internacional.

El impacto sobre la oferta fue inmediato. La salida temporal de infraestructura saudita con capacidad para canalizar entre 4 y 5 millones de barriles diarios provocó una suba del 3,7% en el Brent, que llegó a superar los u$s108 por barril. Rystad también viene señalando un déficit estructural de corto plazo entre oferta y demanda mundial, calculada en más de 103 millones de barriles diarios.

Con las rutas tradicionales bajo presión, refinerías de Europa y Asia comenzaron a buscar proveedores alternativos. En ese proceso, los crudos provenientes de la Cuenca Atlántica ganan relevancia, con países de América Latina, Canadá y África entre los principales candidatos para cubrir parte de la brecha. Argentina forma parte de ese grupo gracias al crecimiento de Vaca Muerta.

Durante la primera mitad del año, Neuquén superó los 600.000 barriles diarios de producción, con más del 90% proveniente del shale oil. Las proyecciones de Rystad apuntan a una producción argentina promedio de 900.000 barriles diarios durante 2026-2027, mientras que hacia fines de la década el volumen podría llegar a 1,5 millones de barriles diarios.

El desafío está en la infraestructura necesaria para sacar ese petróleo al mercado. La ampliación de Oldelval y la utilización del Oleoducto Trasandino hacia Chile sumaron capacidad, pero el proyecto central es Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), impulsado por un consorcio de empresas productoras bajo el liderazgo de YPF.

El nuevo oleoducto conectará la Cuenca Neuquina con Punta Colorada, en Río Negro, donde se construye una terminal marítima de aguas profundas preparada para recibir grandes buques petroleros. La primera etapa aportará una capacidad de evacuación de 390.000 barriles diarios, con una ampliación prevista hasta 750.000 barriles diarios.

Así, el contexto internacional combina una mayor necesidad de crudo fuera de las zonas afectadas con una oportunidad para Argentina, aunque la capacidad de aprovecharla dependerá de que pueda resolver sus límites de transporte y exportación.