Mendoza busca recuperar su petróleo convencional con más de u$s700 millones en inversiones
La industria petrolera argentina atraviesa una expansión impulsada por Vaca Muerta, pero Mendoza busca desarrollar, en paralelo, los yacimientos convencionales que durante décadas estuvieron entre los principales activos de la provincia.
En ese proceso, el capital empieza a cambiar de manos y aparecen nuevos operadores especializados en recuperar campos maduros. El último movimiento fue protagonizado por Venoil Energía, que tomó el control de las áreas Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, en Malargüe, luego de completar la transferencia del 100% de las concesiones que pertenecían a YPF.
La operación se encuadra en el Plan Andes y viene acompañada por un programa de hasta u$s150 millones para los próximos diez años.
Venoil toma áreas de YPF y prepara una inversión de hasta u$s150 millones
Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso son áreas maduras ubicadas en Malargüe, dentro de la Cuenca Neuquina. La provincia autorizó en junio la cesión del 100% de la participación de YPF a Venoil y posteriormente extendió por diez años las concesiones, que ahora tendrán vigencia hasta noviembre de 2037.
El programa asociado a la prórroga contempla u$s91 millones de inversión firme, de las cuales u$s32,15 millones para Cerro Fortunoso y u$s58,85 millones para Valle del Río Grande.
A esa cifra se le agregan u$s59 millones en actividades contingentes, que incluyen perforaciones adicionales y quedan sujetas a la validación de resultados técnicos. El destino del capital es reactivar pozos que hoy están inactivos, realizar workovers, convertir pozos productores en inyectores, aplicar recuperación mejorada con polímeros y modernizar instalaciones de superficie.
También está prevista la perforación de nuevos pozos, una actividad que no se realizaba en esas áreas desde hace más de seis años. El cambio también modifica la escala de la compañía.
Venoil informó que actualmente cuenta con unos 340 colaboradores en sus operaciones de Mendoza y Santa Cruz y que, con la incorporación de las áreas de Malargüe, superará los 800 trabajadores.
En paralelo, proyectó inversiones por u$s229 millones en Argentina, de los cuales u$s206 millones corresponden a Mendoza y u$s23 millones a Santa Cruz.
Qué busca Mendoza con el Plan Andes de YPF
El caso de Venoil forma parte de una transformación más amplia del mapa petrolero provincial. El Plan Andes de YPF permitió transferir áreas convencionales a operadores especializados, con el objetivo de mantener la actividad en campos maduros y sumar inversiones destinadas a recuperar producción.
Mendoza completó este proceso con la cesión de los distintos clústeres que formaban parte del programa. Según información del Gobierno provincial, el conjunto de áreas transferidas quedó asociado a más de u$s700 millones en compromisos de inversión para los próximos años.
El objetivo económico es importante, ya que los yacimientos maduros tienen una declinación natural y necesitan inversión permanente para sostener sus niveles de extracción. En 2024, Mendoza produjo alrededor de 20,6 millones de barriles de petróleo, un 1% más que el año anterior, según datos difundidos por la provincia.
Cabe destacar que el modelo no se limita a recuperar pozos existentes. Mendoza también está utilizando licitaciones para incorporar nuevos proyectos exploratorios y ampliar la información disponible sobre el subsuelo.
En septiembre, la provincia adjudicó Río Atuel a Petroquímica Comodoro Rivadavia (PCR) y Atuel Exploración Sur a Hattrick Energy, con compromisos conjuntos por u$s6,134 millones durante el primer período exploratorio.
De los pozos maduros a la búsqueda de nuevas reservas
Río Atuel comprende unos 846,62 kilómetros cuadrados y PCR comprometió u$s3,593 millones para reprocesar información sísmica 2D y 3D, intervenir un pozo existente y perforar uno exploratorio.
Atuel Exploración Sur tiene unos 316 kilómetros cuadrados y Hattrick destinará u$s2,541 millones a estudios sísmicos y a la perforación de un pozo exploratorio de 1.500 metros. Ambos permisos tienen un primer período exploratorio de tres años y contemplan la posibilidad de una segunda etapa de dos años si se cumplen las obligaciones previstas.
La provincia también sumó nuevas concesiones de explotación. Venoil fue adjudicataria de El Manzano por 25 años, con un plan de inversión de u$s30,975 millones durante los primeros diez años, mientras que Petróleos Sudamericanos quedó a cargo de Atamisqui. Entre ambas áreas, los compromisos de inversión rondan los u$s46 millones.
Por lo tanto, la estrategia energética mendocina se centra en la captación de capital privado para áreas maduras, nuevas perforaciones para recuperar producción y exploración para buscar reservas adicionales. Todo esto ocurre mientras el crecimiento de la producción nacional está cada vez más concentrado en Vaca Muerta.
En julio, la producción argentina de petróleo alcanzó los 916.200 barriles diarios, un récord para el país, y Vaca Muerta explicó una parte importante de ese crecimiento, con 643.100 barriles diarios y una suba interanual del 26,4%.
Para la provincia, el desafío es sostener el negocio convencional mientras desarrolla el potencial no convencional de la formación Vaca Muerta en su territorio. Mendoza concentra alrededor del 30% de la superficie de Vaca Muerta y ya avanzó con pozos piloto en Malargüe, al mismo tiempo que mantiene activos los programas para recuperar producción y buscar nuevas reservas.