Saudi Aramco alerta por reservas "alarmantemente bajas" mientras el Brent supera u$s100
El CEO de Saudi Aramco alertó por el bajo nivel de inventarios y estimó que reponerlos exigirá hasta dos años aun con Ormuz reabierto.
El mercado petrolero enfrenta una combinación poco habitual: los precios se mantienen elevados y, al mismo tiempo, la cantidad de crudo que puede utilizarse rápidamente para compensar una interrupción de la oferta es mucho menor de lo que sugieren las reservas disponibles.
La advertencia partió de Amin Nasser, CEO de Saudi Aramco, quien sostuvo que los inventarios mundiales alcanzaron niveles "alarmantemente bajos" después de más de siete meses de conflicto en Medio Oriente. Según su evaluación, incluso una reapertura completa del estrecho de Ormuz no permitiría normalizar rápidamente la situación.
La cotización refleja la tensión. El Brent sube 0,4% hasta u$s102,68 por barril, nuevamente por encima de los u$s100, mientras el WTI retrocede 0,8% y se negocia a u$s90,39.
Reservas de petróleo: solo el 10% está disponible y reponerlas podría llevar dos años
El volumen almacenado no puede considerarse íntegramente una fuente de suministro disponible. De los aproximadamente 6.000 millones de barriles que permanecen en reserva, hasta el 90% está en oleoductos o debe mantenerse para preservar los niveles mínimos de funcionamiento de los tanques.
El resultado es que menos del 10% del suministro mundial de petróleo puede utilizarse realmente en este momento, de acuerdo con Nasser.
La situación deja poco margen para absorber nuevas interrupciones. Y la reconstrucción de esos inventarios tampoco sería inmediata: el titular de Aramco calcula que habría que sumar una demanda adicional de 2 millones de barriles diarios durante 18 meses para recuperar completamente las existencias.
Ese cálculo se explica por la magnitud del volumen que ya salió del sistema desde el comienzo de la guerra. Nasser estima que se perdieron casi 3.000 millones de barriles de suministro de crudo, mientras que otros más de 1.000 millones de barriles fueron liberados de las reservas mundiales.
Durante su presentación en el Energy Intelligence Forum de Londres, el ejecutivo resumió el escenario con una advertencia: "El sistema ya está al límite".
Ormuz es el principal foco de riesgo
La normalización del mercado depende en buena medida de lo que ocurra con el estrecho de Ormuz, cuya interrupción prolongada mantiene bajo presión el transporte internacional de hidrocarburos.
Nasser sostuvo que la reapertura del paso no resolvería por sí sola el problema de los inventarios. "Hasta que Ormuz vuelva a abrir por completo y regrese la confianza, la realidad es que la presión a ambos lados del barril se intensificará. E incluso entonces, reponer los inventarios al tiempo que se atienda la demanda podría llevar hasta dos años", explicó.
A la menor disponibilidad de crudo se suma otro riesgo: los ataques contra la infraestructura energética y los buques utilizan cada vez más información obtenida mediante imágenes satelitales y registros de navegación, según el CEO de Aramco.
En las últimas semanas, Irán atacó embarcaciones que atravesaban Ormuz, mientras que sus aliados en Irak y Yemen apuntaron contra oleoductos, refinerías y puertos de Aramco.
En ese contexto, Nasser cuestionó el empleo de herramientas que permiten identificar movimientos e instalaciones estratégicas: "Las herramientas de transparencia no deben convertirse en munición para la agresión".
El G7 decidió liberar 100 millones de barriles
La preocupación por el abastecimiento ya derivó en una respuesta coordinada de las principales economías occidentales. El viernes, los países del G7 acordaron poner en circulación 100 millones de barriles de petróleo y diésel procedentes de sus reservas de emergencia y, además, asumieron el compromiso de no limitar las exportaciones.
La medida estuvo precedida por los reclamos de Donald Trump, quien buscaba contener el precio de los combustibles en Estados Unidos. El presidente estadounidense incluso había evaluado prohibir las exportaciones de diésel del país, una alternativa que también habría generado consecuencias sobre Europa debido a su dependencia de las compras externas.
Después del acuerdo del G7, Trump destacó la decisión y afirmó: "Tenemos una muy buena relación con Europa. Ellos tenían mucho diésel. Les dije que sería genial si lo lanzaran al mercado. Lo hicieron, y esa es la situación".
El precio de los combustibles estadounidenses había alcanzado niveles récord por galón, lo que elevó la presión para incrementar la oferta disponible y moderar las cotizaciones.
Saudi Aramco prepara alternativas de exportación
Mientras el mercado intenta absorber el impacto de la guerra entre Estados Unidos e Irán, Saudi Aramco también trabaja en alternativas para reducir los riesgos vinculados al transporte y almacenamiento.
La petrolera analiza nuevas rutas para exportar crudo saudí y estudia la posibilidad de utilizar nuevas ubicaciones de almacenamiento fuera del país.
El conflicto, que se prolongó más de lo previsto, mantiene al estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de tensión para el mercado energético mundial.
En ese escenario, el petróleo acumula fuertes ganancias durante el año: el WTI avanza 57%, mientras que el Brent registra una suba cercana al 65%.