Malvinas: pese al pedido argentino, el Reino Unido ratificó su apoyo al proyecto Sea Lion
La autorización británica a una empresa para extraer crudo en la zona en conflicto reaviva tensiones y provoca nuevas acciones judiciales
El Gobierno del Reino Unido ratificó su respaldo al desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas y habilitó la continuidad de una iniciativa que enfrenta el rechazo de la Argentina. La decisión se produce en medio de una disputa diplomática y jurídica por la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, donde Buenos Aires reivindica derechos soberanos sobre la plataforma continental.
La autorización involucra al secretario británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, cuyo consentimiento es necesario para determinadas licencias de hidrocarburos en el archipiélago. El Gobierno británico sostiene que los habitantes de las islas tienen derecho a desarrollar sus recursos naturales y que esa facultad forma parte de su posición sobre la autodeterminación.
La ratificación se conoció mientras la administración de Javier Milei avanzaba con una presentación ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) para solicitar medidas provisionales que impidan la explotación petrolera en la zona. La Argentina considera que las actividades autorizadas por Londres afectan sus derechos soberanos y cuestiona la validez de las licencias otorgadas.
El proyecto es impulsado por la israelí Navitas Petroleum, operadora del yacimiento, junto con la británica Rockhopper Exploration. Las empresas ya adoptaron la decisión final de inversión y obtuvieron las aprobaciones necesarias para desarrollar las primeras fases del campo petrolero. El cronograma empresario contempla el inicio de la producción en 2028.
Qué autorizó el Reino Unido y cuál es su argumento
La intervención del Gobierno británico se inscribe en el régimen de licencias petroleras vigente en las Islas Malvinas. La administración local tiene a su cargo la regulación de la actividad hidrocarburífera, mientras que el Ejecutivo del Reino Unido conserva competencias vinculadas con las autorizaciones de determinadas licencias.
En una respuesta parlamentaria del 1 de octubre de 2026, el Gobierno británico sostuvo que mantiene una posición favorable al derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos naturales. También señaló que las autoridades locales habían seguido los procedimientos internos correspondientes para el proyecto Sea Lion, incluidos los vinculados con la evaluación del impacto ambiental.
Londres argumenta que la explotación de los recursos naturales forma parte del derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago. En esa línea, sostiene que las decisiones sobre el desarrollo económico de las islas deben adoptarse dentro del marco normativo que considera aplicable al territorio.
Esta posición choca con la de la Argentina, que considera que el Reino Unido no puede autorizar unilateralmente la exploración y explotación de recursos naturales en un área cuya soberanía está en disputa.
La controversia no se limita a la autorización de Sea Lion. También abarca el alcance de las licencias, la legitimidad de las decisiones sobre los recursos marítimos y las medidas que cada gobierno busca impulsar para defender su posición.
Sea Lion: inversión, empresas y fecha prevista para producir petróleo
El yacimiento Sea Lion está ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en la Cuenca Malvinas Norte. Navitas Petroleum actúa como operadora y posee una participación del 65%, mientras que Rockhopper Exploration tiene el 35% restante.
En diciembre de 2025, ambas compañías anunciaron su decisión final de inversión para desarrollar la primera fase del proyecto. La iniciativa contempla un programa de desarrollo de varios años, con una inversión estimada de alrededor de u$s1.800 M para la etapa inicial hasta la primera producción, según la documentación presentada por las empresas.
Las compañías también informaron que las autoridades de las islas habían aprobado el programa de desarrollo y producción para las primeras fases del área norte del yacimiento. Las licencias ingresaron entonces en una etapa de explotación prevista por 35 años, con posibilidad de extensión en las condiciones establecidas.
El plan incluye el uso de una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, conocida como FPSO, que permitirá procesar y almacenar el crudo extraído en el mar antes de su traslado.
De acuerdo con la información publicada por Navitas, la primera producción de petróleo está prevista para marzo de 2028. Por eso, el aval británico se produce antes del inicio de la etapa productiva y mientras las compañías avanzan con los preparativos para ejecutar el proyecto.
El desarrollo de Sea Lion podría convertirse en una actividad relevante para la economía de las islas, aunque su puesta en marcha dependerá de la ejecución de las obras, la disponibilidad de infraestructura y la evolución de los cuestionamientos legales y diplomáticos.
Las críticas dentro del Reino Unido
La autorización también generó cuestionamientos en la política británica, aunque desde un enfoque diferente del reclamo argentino.
Andrew Bowie, vocero de Energía del opositor Partido Conservador, criticó al Gobierno laborista por permitir la extracción de petróleo y gas frente a las Malvinas mientras mantiene restricciones a nuevas actividades hidrocarburíferas en el Mar del Norte.
El dirigente calificó la posición oficial como una "absoluta hipocresía" y cuestionó la diferencia de criterios entre ambas zonas. "Sí, es una decisión muy positiva, pero plantea la pregunta: ¿por qué el Partido Laborista considera aceptable la extracción de petróleo y gas frente a las Islas Malvinas, pero no en nuestro Mar del Norte?", expresó.
Su planteo se centró en las diferencias entre la política energética aplicada al archipiélago y la que rige para otras áreas bajo jurisdicción británica. No implicó un respaldo al reclamo argentino por la soberanía de las islas.
La Argentina recurrió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar
Frente al avance del proyecto, el Gobierno argentino solicitó al TIDM que dicte medidas provisionales para impedir la explotación de hidrocarburos en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte.
La presentación se realizó después de que venciera el plazo que Buenos Aires había establecido para que Londres frenara las actividades relacionadas con Sea Lion. La Oficina del Presidente informó que el pedido busca preservar los derechos soberanos argentinos y evitar que las operaciones autorizadas por el Reino Unido agraven la controversia.
El reclamo se apoya en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), en particular en el artículo 290, inciso 5, que contempla la posibilidad de solicitar medidas provisionales mientras se encuentra pendiente la constitución de un tribunal arbitral.
Según el Gobierno argentino, la presentación forma parte del procedimiento arbitral iniciado el 28 de septiembre de 2026, conforme al Anexo VII de la Convención.
La Argentina sostiene que las autorizaciones británicas son unilaterales e ilegales porque afectan los derechos que reivindica sobre la plataforma continental. Londres, en cambio, defiende la validez de las licencias y el derecho de los habitantes de las islas a desarrollar sus recursos naturales.
El pedido ante el tribunal no implica la suspensión automática de las operaciones. Para que las actividades queden alcanzadas por una medida provisional, el organismo internacional debe analizar la solicitud y resolver si corresponde disponer las restricciones reclamadas.
Cómo sigue el conflicto por la explotación petrolera
La ratificación británica y la presentación argentina ante el TIDM abren dos vías paralelas: por un lado, las empresas buscan avanzar con el desarrollo del yacimiento; por otro, el Gobierno argentino intenta obtener una resolución internacional que limite o impida la explotación.
La disputa por los hidrocarburos se suma al diferendo de soberanía sobre las Islas Malvinas, cuya solución continúa pendiente entre ambos países. La explotación de recursos naturales en los espacios marítimos circundantes constituye uno de los puntos de fricción entre las posiciones de Buenos Aires y Londres.
Con la primera producción prevista para 2028, el desarrollo de Sea Lion seguirá condicionado por el avance de las tareas empresariales y por la evolución de las actuaciones diplomáticas y judiciales. Mientras el Reino Unido ratifica su respaldo al proyecto, la Argentina busca que la controversia sobre los derechos marítimos tenga una respuesta en el ámbito internacional.