BRECHA ELEVADA

El dilema que enfrenta el Gobierno ante una brecha que ya es récord y no puede reducir

La brecha que separa al dólar oficial con respecto al blue es una de las más altas de las últimas décadas y expresa la fuertes distorsiones actuales
Por Rubén Ramallo
FINANZAS - 22 de Julio, 2022

"Cuando en economía tapás un agujero, automáticamente se destapa otro" afirma un conocido operador cambiario y su frase tiene una actualidad innegable si se tiene en cuenta la enorme brecha cambiaria que separa el dólar oficial con respecto al resto de los dólares, tanto legales como con el blue.

Si bien en la actualidad es sabido que conviven varias versiones de la moneda estadounidense que incluyen al dólar mayorista, los dólares sujetos a retenciones, el "solidario", el turista, el contado con liqui, el dólar Mep, el cripto por su puesto el blue.

Sin dudas que el más conocido de todos es el blue, pues es el que está presente en la vida cotidiana, con una dimensión que se extiende mucho más de lo que realmente se opera a diario.

La brecha cambiaria es claramente uno de los principales desequilibrios que enfrenta la economía argentina

En tal sentido, a partir de la abrupta suba que viene registrando en las últimas semanas, a partir de la renuncia de Martín Guzmán, el termómetro que mide la fiebre del mercado es su precio, pero la presión arterial viene dada por la brecha que lo separa del dólar minorista.

Cómo se reduce la actual brecha cambiaria

La brecha cambiaria es claramente uno de los principales desequilibrios que enfrenta la economía argentina ya que desincentiva la liquidación de divisas y adelanta la demanda de importaciones, en una economía necesitada de dólares.

Entre las distorsiones deben anotarse también que una brecha cambiaria en estos niveles traba el crecimiento y reduce la productividad de la economía.

Los primeros controles de cambio surgieron en la década del 30, como consecuencia de una caída de los precios internacionales de los productos de exportación, como el trigo y la carne, a causa del crack del 29 y se fueron repitiendo a lo largo del tiempo salvo contadas excepciones.

Entre estas puede mencionarse la convertibilidad de los años 90 que superó incluso la devaluación de 2002 y se prolongó hasta fines de 2011, cuando se estableció el primer cepo.

Según los últimos datos disponibles, en la actualidad la brecha oscila en una banda que va del 145% al 160 por ciento, por lo que se convierte en la mayor de los últimos 40 años y muy por encima del promedio de las últimas seis décadas que ronda el 50%.

En cuanto a la más alta, sigue siendo la registrada en marzo de 1989, cuando trepó hasta el 300 por ciento, aunque hubo períodos en los que llegó a superar el 260%, como en octubre de 1974 o el 108% en 1976.

En la actualidad, la brecha oscila en una banda que va del 145% al 160 por ciento

¿Qué ocurrió cuando la brecha cambiaria superó el 100%?

En medios gubernamentales, y por más que se niegue su importancia, siguen de cerca y con enorme preocupación lo que pasa en el mercado marginal. La razón es muy sencila, saben que por más que se apliquen medidas de control o como la creación de un dólar para turistas extranjeros, estas tienen poca probabilidad de tener éxito, ya que bien se sabe cuando alcanza niveles como los actuale en ningún caso la historia terminó bien. La brecha puede durar poco o mucho tiempo y no hace concesiones: mientras dura profundiza las tendencias recesivas, y cuando se termina exacerba las tendencias inflacionarias.

Según un estudio de la Fundación Mediterránea, la brecha puede ser duradera, lo que es un problema, porque mientras dura profundiza la recesión.

Pero salir no es gratuito, ya que en los casos analizados en ese trabajo la salida fue por devaluación del tipo de cambio oficial y no por baja del paralelo y tuvo como efecto de que en los seis meses posteriores multiplicó en promedio por 1,8 (esto es, a un nivel 80% superior) la tasa de inflación del año previo.

Mientras más alta es la brecha cambiaria, dice el trabajo, los relacionados directa o indirectamente con el dólar se ven afectados, la dinámica resulta inestable y repercute negativamente en el nivel de actividad.

Una brecha cambiaria en estos niveles traba el crecimiento y reduce la productividad de la economía

¿Por qué sube la brecha?

En general, una suba prolongada de la brecha cambiaria obedece a el exceso de pesos, que se traduce en una mayor demanda de divisas que el BCRA no puede satisfacer al precio oficial, motivo por el cual segmenta los mercados con precios diferentes a través de los controles.

A su vez, ese excedente de pesos responde a una aceleración de la emisión monetaria, una caída en la demanda de dinero o a una combinación de ambas, como estaría ocurriendo ahora.

La suma de esos efectos conduce a distorsiones cada vez más grandes, conductas elusivas (sobre-facturación de importaciones, sub-facturación de exportaciones) y mayores expectativas de devaluación, que se trasladan a los precios, en especial los importados.

En cuanto a su reducción, según los economistas de la Fundación Mediterránea, esta "fue gatillada por el lanzamiento de un nuevo plan económico, con una fuerte devaluación".

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