IPROFESIONAL ENTREVISTA

Qué es el "dólar Conurbano" que mira el Gobierno, según economista

En una entrevista a iProfesional, el economista Fernando Marengo detalla cuáles son los pocos caminos que tiene el Gobierno para controlar al dólar
Por Mariano Jaimovich
FINANZAS - 06 de Abril, 2023

La falta de dólares que reflejan las reservas del Banco Central, en un escenario de pobre liquidación del campo de la cosecha gruesa causada por la sequía, genera preocupación oficial. A causa de ello, un economista advierte que el foco principal que le interesa controlar al Gobierno en este año electoral es el llamado "dólar Conurbano".

Este concepto es vertido en una entrevista brindada a iProfesional por Fernando Marengo, economista jefe de Black Toro Global Investment, que define a ese tipo de cambio al que impacta de forma directa con su incremento en los precios de la canasta básica. Es decir, en consecuencia, que golpea en la inflación, pobreza y que causa problemas sociales.

Por otro lado, este experto detalla que, con una economía que tiene una inflación de 100% anual, la cotización del dólar tiene que ir "acompañando" esa apreciación del resto de las referencias de la economía.

-Se prevé escaso ingreso genuino de divisas por la sequía, ¿cómo se sostendrán las reservas?

-El Banco Central casi no tiene dólares propios líquidos, sólo le quedan entre u$s2.000 millones a u$s3.000 millones en oro. Y sólo tiene como contraparte los dólares depositados en el sistema financiero. Por eso, el Gobierno está evitando a toda costa una depreciación del tipo de cambio oficial, entonces, para hacerlo, está enviando las distintas demandas de dólares a los mercados alternativos. Empezó con el cupo mensual de compra de dólares y después lo fue ampliando al resto.

Es que al Gobierno el único tipo de cambio que le interesa es el "dólar Conurbano", que es el que se mueve e impacta en la canasta básica alimentaria, por ende, es el que pega fuerte en inflación, pobreza y el que genera problemas sociales.

Entonces la estrategia oficial es limitar el acceso al mercado oficial, evitando a toda costa el salto del "dólar Conurbano". Esto es factible a costa de mayor recesión económica y más brecha cambiaria, dependiendo de la oferta de pesos que haya en la economía. Para conseguir eso, deberá cuidar las reservas que tiene, y el bajo ingreso que tenga por medio de la cosecha gruesa. Entonces, se defenderán las pocas reservas con más cepo.

La situación económica actual la podría definir en una situación donde hay pesos excedentes y dólares faltantes. Cada peso que se emite es para financiar el déficit fiscal, pago de interés o lo que fuere, mientras que no hay demanda de billetes nacionales en un contexto de inflación de 100% anual. Por lo tanto, eso se vuelca a la demanda de dólares en un escenario en que el Banco Central no tiene reservas. Al mismo tiempo, el flujo esperado de liquidación del campo por la cosecha gruesa se va a ver fuertemente afectado por la sequía que tiene el país.

-¿Qué evaluación hace de las últimas medidas del Gobierno para administrar los vencimientos de deuda y controlar al mercado cambiario?

-Uno de los grandes desafíos que tiene el Gobierno este año es cómo refinanciar los vencimientos de deuda en pesos, pero ajustados por inflación o tipo de cambio. Los canjes anunciados tuvieron una aceptación moderada por una economía que está priorizando la liquidez. Algo que complica despejar las dudas de vencimientos de corto plazo para el resto del año. Para tener una idea, en el precanje Argentina tenía vencimientos en pesos por el equivalente de unos u$s60.000 millones hasta septiembre, pero en el postcanje los vencimientos equivalen a unos u$s50.000 millones. Es decir, siguen siendo altos.

Al mismo tiempo, la venta que se hizo de bonos en dólares del Fondo de Garantía de Sustentabilidad no resuelve ninguno de los problemas de la Argentina, que son el exceso de pesos y el faltante de dólares. Por eso se deben buscar otras motivaciones, como lograr financiamiento para el Tesoro, pero se debe saber de dónde saldrán esos pesos.

El economista Fernando Marengo sostiene que al Gobierno le queda poco margen de acción dentro del rumbo que ha elegido.

Entonces, se puede acudir a emisión monetaria, o dar más liquidez a bonos en dólares de legislación local, pero no se resuelve el problema de brecha o el problema fiscal. O bien, la tercera posible solución es la reducción de la deuda externa en dólares, pero hoy no es la preocupación central, ya que la prioridad es ver qué pasa con los vencimientos de deuda indexados en pesos. 

En conclusión, creo que son medidas que pueden tener intento de reducir la brecha o darle liquidez al mercado de bonos que utiliza el contado con liquidación. Pero al final del día, para que la brecha baje hace falta que alguien esté dispuesto a vender dólares contra un bono en Argentina. Aunque las medidas que se están tomando no resuelven ese problema, y son de corto plazo.            

-El tipo de cambio sigue en tensión al alza, ¿qué puede ocurrir con el precio del dólar en lo inmediato?

-Con una economía que tiene una inflación de 100% anual, claramente el tipo de cambio tiene que ir acompañando esa apreciación porque se puede retrasar. Y si eso ocurre, hay más demanda de dólares. Y cuando se solicitan más divisas se hace más visible el problema que se tiene de reservas y de falta de flujo que hay por la sequía en el campo. Entonces, en la medida que el Banco Central no abastece dólares para pagar importaciones, eso generará más brecha.

Así, si seguimos con este ritmo de inflación, que es el escenario más probable, el tipo de cambio seguirá el ritmo de los precios de la economía, por lo menos hasta que se resuelvan esos temas.

-¿Hasta cuándo puede sostenerse la brecha cambiaria amplia entre el oficial y los dólares libres?

-Lo que pasa en el mercado de cambios es contraparte de lo que ocurre en el mercado de pesos. En esta última plaza lo que sucede es que hay demanda y oferta de pesos, como en todo mercado. Por el lado de la oferta de pesos hay déficit fiscal por la acumulación de la caída económica desde el año pasado, que se profundizó en 2023. La pregunta entonces es qué va a pasar con el déficit fiscal y gasto público en un año electoral presidencial con una economía en recesión. Entonces, si se va intentar una expansión fiscal, eso va a generar más necesidad de financiamiento, por ende, más emisión de pesos.

En segundo lugar, hay vencimientos de deuda en pesos, por lo que si no se logra renovar 100% de los mismos se van a tener que emitir billetes, por lo que van a haber dos fuentes de emisión de pesos.

El exceso de pesos y la falta de dólares, en un contexto de alta inflación, caracterizan al momento actual

Y por el lado de la demanda de pesos, se está en un mínimo desde la salida de la convertibilidad, con la única excepción de los saltos cambiarios de 2018 y 2019. Por eso, con este escenario inflacionario por arriba del 100%, no va a haber demanda de billetes nacionales, por lo que habrá pesos excedentes que pueden ir a demandar dólares al Banco Central. Y el Gobierno tendrá que poner más cepos, mientras esos pesos irán buscando distintas maneras de hacerse de dólares o cuasidólares. Algo que generará más demanda de divisas en otros mercados, más brecha y distintos desfasajes, como más caída de importación, más caída de actividad económica, más inflación y más brecha cambiaria.

-La inflación refleja una inercia alta, ¿qué puede suceder con la marcha de los precios en este año electoral?

-La disyuntiva que tiene el Gobierno en el año electoral es qué combinación de inflación y recesión está dispuesto a aceptar. Los últimos 4 meses del año pasado la actividad estuvo cayendo 1,5%, algo que genera un arrastre estadístico que hará que el PBI este año caiga 1,5%, mientras se mantenga el estancamiento. Por lo que, si se profundiza, la caída será más grande.

Entre las alternativas que tiene el Gobierno, los drivers de corto plazo de actividad económica muestran precios internacionales que históricamente son elevados pero una cosecha muy mala, por lo que cae el valor total generado. A ello se suma un mundo que está "ajustando" y en crisis financiera, que puede entrar en recesión, con lo cual el contexto internacional no es favorable. Entonces, lo único que queda para intentar una política expansiva es tener políticas fiscal y monetaria.

La enorme cantidad de pesos que hay en la economía, más los vencimientos de deuda hasta septiembre, presionan al precio del dólar.

En cuanto a la política monetaria se está subiendo la tasa de interés para tratar de esterilizar todos los pesos que están dando vuelta en la economía, por lo que lo único que queda es la política fiscal. Para eso, al no tener financiamiento, queda emitir pesos. Así se puede lograr que la recesión sea menos pronunciada a costa de una mayor inflación.

Ahora bien, si el Gobierno quiere priorizar la inflación y mantenerla, incluso reducirla marginalmente respecto al 100% anual que se está pronosticando, la política fiscal debería ser contractiva. Con lo cual, se puede reducir la inflación a costa de una recesión más pronunciada. Entonces, claramente, en una economía sin financiamiento, sin crédito, sin confianza, la disyuntiva que tiene el Gobierno es qué combinación de inflación y recesión está dispuesta a bancar en medio de un año electoral.

-¿Qué puede ocurrir en los próximos meses en medio de este escenario tan complejo?

-Los próximos meses van a estar marcados en la decisión que tome el Gobierno políticamente y el impacto fiscal de esa decisión. A partir de ahí, si es fiscalmente expansivo para que la recesión no sea tan pronunciada en el corto plazo, eso generará más demanda de dólares, más perdida de reservas, más necesidad de cepo, más brecha cambiaria, más inflación.

O la otra alternativa es priorizar la "estabilidad" de las variables nominales a los niveles actuales o un poco más bajos, pero para eso se debe ser fiscalmente contractivo y a costa de una recesión más pronunciada. Con el agregado que el Gobierno debe decidir esto en un año electoral, con las respectivas consecuencias políticas.- 

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