CLAVES DEL MERCADO

La City ya tiene su estrategia de inversión para el 2026: apostará por estos bonos, acciones y CEDEAR

Las grandes sociedades de bolsa ya definieron cómo pararse en el arranque de 2026 y detallan qué títulos y papeles tienen mayor potencial
Por Santiago Rebollini
FINANZAS - 02 de Enero, 2026

El inicio de 2026 encuentra al mercado financiero en una fase distinta a la de los últimos años. El shock inicial del ajuste macroeconómico quedó algo atrás y los activos dejaron de moverse exclusivamente por expectativas políticas. En su lugar, empieza a pesar una combinación más tradicional de variables: equilibrio fiscal, dinámica monetaria, acumulación de reservas, evolución del tipo de cambio y valuaciones relativas. En ese nuevo escenario, los informes recientes de IEB, Allaria y Balanz permiten construir una hoja de ruta bastante clara sobre cómo posicionarse en bonos, acciones y CEDEARs para el arranque del año.

La coincidencia entre las mesas es que oportunidades hay, pero el 2026 exige más estrategia y menos inercia. Ya no alcanza con "estar invertido". El premio estará en la selección de instrumentos, la diversificación real y la lectura fina del riesgo argentino.

La deuda soberana en dólares sigue siendo uno de los pilares de las carteras recomendadas. Sin embargo, el mensaje que dejan los informes es más sofisticado que meses atrás. El rally fuerte ya ocurrió y ahora el mercado empieza a devengar.

Desde IEB Research, el escenario base contempla una continuidad en la compresión del riesgo país, luego de haber perforado la zona de 600 puntos básicos. La firma considera factible una convergencia hacia niveles de 400–500 puntos, siempre que se consolide la disciplina fiscal y la acumulación genuina de reservas. En ese marco, el mayor upside sigue concentrado en los bonos de mayor duration -vencimiento más largo-.

Por ese motivo, IEB mantiene preferencia por títulos como GD35 y GD41, que combinan sensibilidad a spreads con buena liquidez. Son los bonos que mejor capturan una eventual mejora adicional del crédito argentino.

La visión de Balanz coincide en lo esencial, pero agrega un matiz importante. La sociedad de bolsa ratifica su recomendación de compra en GD41, al considerarlo el bono con mayor upside relativo dentro de la curva. No obstante, advierte que la aprobación del Presupuesto y otros hitos políticos ya están incorporados en los precios.

Hacia adelante, el verdadero catalizador será la capacidad del Banco Central de pasar de la estabilidad cambiaria a la acumulación sostenida de reservas.

En bonos bajo ley local, Balanz propone una estrategia adicional como lo es vender GD29 y GD30 para comprar Bonares como AL29 y AL30. El argumento es que los diferenciales de tasa entre ley extranjera y ley local —todavía superiores a los 200 puntos básicos— castigan en exceso a los bonos regidos por legislación argentina.

Bopreales y provinciales

Más allá de los soberanos tradicionales, los informes destacan alternativas interesantes para diversificar riesgo dentro del universo dólar. En ese sentido, Balanz coincide en sostener una visión positiva sobre BPOC7, uno de los Bopreales más líquidos y con mejor relación riesgo–retorno.

Estos instrumentos permiten mantener exposición en dólares con menor volatilidad que los globales, lo que los vuelve atractivos para carteras que buscan estabilidad sin resignar rendimiento.

En el segmento de bonos provinciales, Balanz identifica oportunidades puntuales en Buenos Aires y Córdoba, cuyos bonos rinden varios puntos porcentuales por encima del soberano nacional. La tesis es que, si el crédito argentino continúa mejorando, los provinciales con fundamentos sólidos podrían acompañar la compresión de spreads.

Bonos en pesos

La renta fija en pesos sigue siendo relevante -el carry trade en 2025 dio una ganancia cercana al 10%-, aunque el consenso advierte que el contexto es más volátil que en la segunda mitad de 2025. El nuevo esquema cambiario y la política monetaria del BCRA reintrodujeron ruido en la curva de tasas.

Según IEB, el tramo corto y medio de la curva de tasa fija ya corrigió con fuerza, pero ese ajuste dejó oportunidades en el tramo largo, donde las TIR superan el 30% nominal anual. Para perfiles con tolerancia a la volatilidad, ese segmento vuelve a ser atractivo.

En esa línea, Balanz mantiene su recomendación sobre TY30P, aún luego de la reciente baja del contado con liquidación. A los niveles actuales, la firma estima retornos en dólares cercanos al 7% en un horizonte de corto plazo.

Para quienes buscan cobertura inflacionaria, IEB sigue privilegiando la curva CER corta, destacando TZXM6, bajo la premisa de que la inflación proyectada para los próximos meses se mantiene alineada con las expectativas implícitas del mercado.

Todo esto descansa en los breakeven de inflación, los cuales, rondan el 2% mensual, mientras que los datos de alta frecuencia muestran registros algo superiores. Esa brecha explica por qué muchas carteras combinan tasa fija larga con CER, buscando equilibrio entre rendimiento y cobertura.

Acciones argentinas

Energía, reguladas y bancos concentran el consenso

En renta variable, el mercado dejó atrás el rebote generalizado y entra en una etapa donde la selección sectorial es determinante.

Según Allaria, el sector energético concentra los mayores retornos totales estimados hacia fines de 2026:

  • Vista Energy (VIST): 77,2% de retorno total.
  • YPF (YPFD): 72,7%.
  • Pampa Energía (PAMP): 60,6%.

IEB refuerza esta visión asignando 40% de su cartera modelo a YPF y Vista, reflejando la convicción en Vaca Muerta como motor estructural del equity argentino.

Reguladas

Las utilities combinan alto retorno esperado con un perfil defensivo:

  • Edenor (EDN): 82,6%.
  • Ecogas (ECOG): 82,1%, con fuerte aporte de dividendos.
  • Transportadora de Gas del Norte (TGNO4): 69,9%.
  • Metrogas (METR): 55,4%.

IEB mantiene una posición del 30% diversificando, 12,5% TGNO4, 10% ECOG y 7,5% TRAN.

Bancos

El sector financiero mantiene upside, aunque con mayor sensibilidad macro:

  • Grupo Financiero Galicia (GGAL): 80,1%.
  • Banco Macro (BMA): 76,1%.
  • Grupo Supervielle (SUPV): 73,7%.
  • Banco BBVA Argentina (BBAR): 58,7%.

La cartera modelo de IEB mantiene un 20% en este sector distribuido en 10% para BBAR y 10% para BMA. 

CEDEAR

Y es que en un contexto donde el riesgo argentino sigue siendo el principal factor de volatilidad, los CEDEARs siguen cumpliendo su rol estratégico, diversificar en dólares sin salir del mercado local. Así lo plantea Allaria, que recomienda una cartera concreta de CEDEARs basada en el liderazgo internacional, balances sólidos y exposición a tendencias estructurales.

La selección no apunta a trades tácticos, sino a construir una exposición internacional estable dentro del portafolio total.

Tecnología y servicios digitales

  • Adobe aporta ingresos recurrentes y márgenes elevados.
  • Globant captura el crecimiento del gasto en transformación digital.
  • MercadoLibre combina e-commerce, pagos y logística con fuerte presencia regional.

Consumo, viajes y energía

  • Trip.com permite capturar la normalización del turismo global.
  • Target aporta un perfil defensivo dentro del consumo.
  • Petrobras y Chevron brindan exposición a energía global.
  • Vale suma exposición a commodities industriales.
  • Medtronic agrega estabilidad y baja correlación con el ciclo.

Riesgos y escenarios

Qué puede salir mal y cómo impacta en la cartera

Si bien el consenso de mercado para 2026 es constructivo, los informes de IEB, Allaria y Balanz coinciden en que el escenario base no está exento de riesgos. Entender qué variables pueden desviarse es clave para calibrar posiciones y evitar sorpresas.

El principal riesgo macro sigue siendo el frente externo. Gran parte del optimismo en bonos soberanos descansa en la expectativa de que el BCRA logre acumular reservas netas durante 2026. Si esa dinámica se demora —ya sea por menor ingreso de dólares comerciales, mayor demanda de importaciones o un shock externo—, el mercado podría frenar la compresión del riesgo país.

En ese escenario, los bonos largos como GD41 serían los más sensibles. No necesariamente implicaría una reversión abrupta, pero sí un período de precios laterales o mayor volatilidad. En cambio, instrumentos como AL29, AL30 o BPOC7 tenderían a mostrar un comportamiento más defensivo dentro del universo dólar.

Otro foco de atención es la dinámica del mercado de pesos. Un rebrote de inflación, una mayor dolarización o un evento político inesperado podrían volver a presionar las tasas. En ese contexto, los bonos a tasa fija larga —como TY30P— sufrirían más, mientras que la curva CER corta volvería a funcionar como refugio táctico.

Este riesgo explica por qué las mesas recomiendan no concentrar toda la exposición en un solo tipo de instrumento en pesos y combinar duration con cobertura inflacionaria.

En el plano internacional, los CEDEARs no están exentos de riesgos. Una corrección en Wall Street —por suba de tasas, desaceleración económica o eventos geopolíticos— impactaría directamente en compañías como Adobe, Tesla, MercadoLibre o Chevron. La diferencia es que, frente a ese escenario, los CEDEARs siguen ofreciendo diversificación de riesgo país, aunque no inmunidad frente a la volatilidad intenacional.

Por eso, Allaria no plantea la cartera de CEDEARs como una apuesta direccional de corto plazo, sino como una posición estructural, capaz de atravesar distintos ciclos.

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