El futuro económico de Venezuela: entre la deuda en default, juicios de acreedores y petroleras en carrera
La detención del sábado y su posterior traslado a los Estados Unidos de Nicolás Maduro impacta directamente en los bonos venezolanos en default. El viernes pasado, antes de la intervención que ejecutó Estados Unidos, los títulos de Venezuela cerraron a 32 centavos de dólar, mientras que hoy cotizan con una suba de 25%, por encima de los 40 centavos de dólar.
En la actualidad el riesgo país de Venezuela llega a los 12.600 puntos, el más alto de la región.
Esto implica que Venezuela debería pagar una tasa del 130% anual si quiere colocar un bono de la deuda en el mercado internacional. Como modo de comparación la tasa que debería pagar la Argentina por colocar un bono en el mercado internacional sería del 10 %, si consideramos un riesgo país de 560 puntos básicos y una tasa de 4,5 % anual de un bono a 10 años del Tesoro Americano (el riesgo país es la tasa que debe pagar un país por sobre esa tasa del Tesoro de Estados Unidos).
El default y la acumulación de pasivos
Hay que destacar que luego de tres años de crisis económica y sanciones estadounidenses que aislaron al país de los mercados internacionales de capital, Venezuela cayó en cesación de pagos a fines de 2017 tras no pagar los bonos internacionales emitidos por el Gobierno y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Desde ese momento, los intereses acumulados y los reclamos legales vinculados a expropiaciones pasadas se han sumado a la deuda impaga, incrementando los pasivos externos totales mucho más allá del valor nominal inicial de los bonos. La deuda de Venezuela ha aumentado desde que el presidente estadounidense Donald Trump llegó al poder en enero de 2025, en medio de las apuestas de los especuladores por un cambio político.
El último informe del banco de inversión suizo UBS destaca que "existe una elevada incertidumbre respecto del verdadero estado de su economía y de su capacidad de repago de largo plazo, dado el fuerte deterioro en la calidad de las estadísticas económicas oficiales en los últimos años. Los factores geopolíticos, incluidos los roles de China y Rusia como acreedores relevantes, agregan una capa adicional de complejidad".
En ese contexto, los analistas de UBS advirtieron a los inversores "extremar la cautela" ante la incertidumbre política y la escasa visibilidad de capacidad de pago de Venezuela.
Magnitud de la deuda venezolana
Para entender la situación económico financiera de Venezuela hay que mencionar que alrededor de 60.000 millones de dólares de deuda pública están en default.
En tanto que la deuda externa total, incluyendo las obligaciones de PDVSA, los préstamos bilaterales y los laudos arbitrales, asciende a aproximadamente entre 150.000 a 170.000 millones, según analistas, dependiendo de cómo se contabilicen los intereses devengados y las sentencias judiciales.
Los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestran que el PIB nominal de Venezuela será de alrededor de 85.000 millones de dólares para 2025, lo que implica una relación deuda/PIB de entre 180% y 200%.
Citgo y las disputas judiciales
Hay que mencionar también que el bono de PDVSA con vencimiento original en 2020 fue garantizado por una participación mayoritaria en el refinador estadounidense Citgo, propiedad en última instancia de PDVSA, con sede en Caracas. Citgo es un activo que ahora está en el centro de los esfuerzos de los acreedores, supervisados por los tribunales, para recuperar sus fondos.
Un importante grupo de demandantes reconocidos por los tribunales compite por la recuperación de la empresa matriz de Citgo mediante procedimientos legales en Estados Unidos. Un tribunal de Delaware registró aproximadamente 20.000 millones de dólares en reclamos por la subasta de PDV Holding, la empresa matriz de Citgo, lo que supera con creces el valor estimado de los activos totales de Citgo. PDV Holding es la filial 100% propiedad de PDVSA.
Acreedores bilaterales, reestructuración y sanciones
Venezuela también tiene acreedores bilaterales, principalmente China y Rusia, que otorgaron préstamos tanto a Maduro como a su mentor, el expresidente Hugo Chávez. Esta deuda es difícil de verificar.
Dada la gran cantidad de reclamos, procedimientos legales e incertidumbre política, se espera que una reestructuración formal sea compleja y prolongada en el tiempo.
Una reestructuración de la deuda soberana podría basarse en un programa del FMI que establezca objetivos fiscales y supuestos de sostenibilidad de la deuda. Sin embargo, Venezuela no ha tenido una consulta anual del FMI en casi dos décadas y sigue excluida del financiamiento del prestamista.
Las sanciones estadounidenses son otro obstáculo. Desde 2017, las restricciones de Washington han limitado drásticamente la capacidad de Venezuela para emitir o reestructurar deuda sin licencias explícitas del Departamento del Tesoro.
Los bonos han tenido un rendimiento de alrededor del 95% en 2025 y varios de estos cotizaban entre 27 y 32 centavos de dólar antes de la detención de Maduro.
Escenarios de recuperación
El informe de Citigroup estima que en las actuales condiciones sería necesario un recorte de capital de al menos el 50% para restablecer la sostenibilidad de la deuda y satisfacer las posibles condiciones del FMI. Según el escenario base de Citi, Venezuela podría ofrecer a sus acreedores un bono a 20 años con un cupón cercano al 4,4%, junto con una nota cupón cero a 10 años para compensar los intereses vencidos.
Con una tasa de rendimiento de salida del 11%, los analistas del Citi estiman el valor actual neto del paquete en torno a 45 centavos por dólar, con recuperaciones que podrían ascender a la franja alta de 40 centavos por dólar si Venezuela otorgara instrumentos contingentes adicionales, como warrants vinculados al petróleo.
Por su parte, Aberdeen Investments declaró en septiembre que inicialmente había previsto recuperaciones de alrededor de 25 centavos por dólar para los bonos venezolanos, pero que una mejora de los escenarios políticos y de sanciones podría elevarlas a entre 30 y 35 centavos, dependiendo de la estructura del acuerdo y del uso de instrumentos vinculados al petróleo y al PBI.
El petróleo y el rol de Estados Unidos
El plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para liderar la recuperación del sector petrolero de Venezuela es una apuesta de enorme magnitud que podría costar 100.000 millones de dólares y llevar años en completarse debido a la devastada infraestructura que quedó tras décadas de corrupción, bajo inversión, incendios y robos, según analistas del sector energético.
Desde el lunes, las empresas petroleras americanas y de servicios petroleros mundiales muestran subas que van del 8 al 15%.
Según reportó hoy la agencia Reuters, las tres mayores compañías petroleras de Estados Unidos -Exxon Mobil, ConocoPhillips y Chevron- aún no han tenido conversaciones con la administración sobre el derrocamiento de Maduro.
Esto contradijo al propio Trump quien durante el fin de semana dijo que ya había mantenido reuniones con "todas" las compañías petroleras estadounidenses, tanto antes como después del derrocamiento del mandatario venezolano.
En este aspecto hay que señalar que Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, con cerca de 303.000 millones de barriles, pero su producción diaria actual ronda apenas cerca de 1.000.000 de barriles, muy lejos del pico histórico de casi 4.000.000 de barriles por día en la década de 1970.