El inédito verano cambiario que celebra Caputo: 6 factores que explican la calma total del dólar
El precio del dólar se ubica en el nivel más bajo desde el 20 de noviembre pasado. Es un hecho: la City vive un "inédito" verano cambiario; una época que -en la historia reciente- se caracterizó por estar marcada por numerosas turbulencias. El nuevo escenario llega a tal punto que el Banco Central se convirtió en una "máquina" de comprar reservas, cumpliendo así con las exigencias del FMI.
"Pese a un dato de inflación que mostró una nueva leve aceleración, el tipo de cambio oficial se movió a la baja durante la semana. Este resultado se explica por una estrategia activa de esterilización y administración de expectativas. La autoridad monetaria neutralizó la emisión asociada a la compra de dólares, mediante el uso intensivo de instrumentos dólar linked y futuros", resumen desde Epyca Consultores.
Ahora bien, entre los 6 factores que resaltan los economistas consultados por iProfesional, que justifican por qué el precio del dólar se encuentra en calma, se vinculan factores domésticos e internacionales, entre los cuales inciden las tasas de interés atractivas en pesos y los mayores ingresos de divisas por exportaciones agrícolas y cotizaciones al alza de materias primas.
"Hay una combinación de tasas de interés altas en términos reales, por política monetaria restrictiva, un aumento de la oferta de dólares que más que compensa el aumento estacional de la demanda privada y la compra de divisas por parte del sector público", resume Darío Rossignolo, economista y profesor de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
"Esto marca que, en el trade off entre reducir la inflación y aumentar el nivel de actividad, el Gobierno parece haber decidido, al menos de momento, la primera alternativa, aun a riesgo de que la actividad crezca más lentamente".
A continuación, los 6 factores esgrimidos que pesan a que este verano el Gobierno tenga una inusual calma cambiaria:
1. Efecto carry trade por tasas altas y sobredolarización
La demanda de divisas se encuentra baja debido a los altos incentivos de los intereses en pesos, debido a que la renta en moneda nacional se encuentra entre 22% a 31% de tasa nominal anual (TNA) en los plazos fijos, por ejemplo, que lleva a una renta de 2% mensual, mientras el precio del dólar cae casi 2% en enero.
Por eso, los incentivos ahora son a apostar por el peso en hacer "carry trade", que es desarmar posiciones dolarizadas para aprovechar las altas tasas en moneda nacional, mientras la cotización del billete estadounidense se encuentra estable. Y luego volver a pasarse a la moneda norteamericana.
A ello se suma que hubo un adelanto de dolarización de carteras en la previa electoral del año pasado.
"La demanda parece mantenerse estable", afirma Claudio Caprarulo, economista principal de Analytica Consultores.
Por su parte, Fernando Baer, economista de Quantum, detalla: "Vemos la combinación de la sobredolarización preelectoral que hubo, y se suma a que ahora hay tasas de interés altas en términos de expectativa de devaluación, con oferta por esa parte de divisas que no genera presión en el mercado de cambios, porque hay flujo liquidando y tampoco hay pesos excedentes".
2. Boom de exportaciones agrícolas
Más allá que la liquidación de la cosecha gruesa, que es el principal ingreso de divisas del Gobierno, comienza a fines de marzo, con la venta de la soja y derivados, en el verano tiene cierto peso la venta de trigo.
"La liquidación del agro, en especial, la cosecha de trigo, vino muy bien al país, al tiempo que repuntaron los precios de esta materia prima", resume Fausto Spotorno, economista de OJF, la consultora de Orlando Ferreres, a iProfesional.
En ello coincide Caprarulo: "Mejoró la liquidación del agro respecto a diciembre, y eso ayuda a la llegada de dólares".
Según un informe de la Fundación Mediterránea, la campaña triguera 2025/26 alcanzaría un "máximo histórico en volumen", impulsada por rendimientos "excepcionales" del cultivo.
En concreto, respecto de la campaña 2024/25, la producción de trigo aumentaría alrededor de 50%, ya que las estimaciones son que ascenderá de 18,5 millones a 26,8 millones de toneladas, "traccionada por un salto del 40% en los rindes y del 4% en el área sembrada".
3. Compra de reservas
Por otro lado, el BCRA comenzó a comprar reservas a diario, desde el 5 de enero pasado, y ya acumula un total de u$s823 millones en el mes, al contabilizar los u$s107 millones que adquirió el miércoles.
Así, las reservas brutas alcanzaron un nivel de u$s45.077, la mayor cifra desde el 2021, y una señal que le brinda mayor confianza al mercado.
"El Banco Central enfrenta el desafío de acumular divisas sin generar presiones sobre el tipo de cambio, ni sobre los precios, dado que la compra de dólares conlleva una mayor emisión monetaria", aclaran desde Epyca Consultores.
Por lo que agregan que sostener la acumulación de reservas es "indispensable para llegar a tener un amortiguador frente a eventuales shocks y, a la vez, normalizar las condiciones monetarias, pero es difícil que durante enero y febrero veamos algo más que ajustes en los márgenes de estas variables".
Según lo anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo, las compras netas de divisas podrían ubicarse en un rango de entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones para todo el 2026, aunque dependerá del comportamiento de la demanda de dinero y de la liquidez disponible en el mercado cambiario a lo largo del año.
4. Instrumentos bursátiles "atados" al dólar
La inyección de pesos al mercado producto de la acumulación de divisas reciente se neutralizó mediante el uso de instrumentos dólar linked, que son los títulos que ajustan de precio según el movimiento del tipo de cambio, y de los futuros.
"El Banco Central está ofreciendo cobertura vía instrumentos dólar linked, sumado al Tesoro que está convalidando tasas más altas en las Lecap", dice Caprarulo a iProfesional.
Al respecto, desde Epyca suman: "El BCRA está ofreciendo coberturas a un tipo de cambio implícito inferior al oficial, lo que incentiva a bancos, fondos y empresas a canalizar su exposición cambiaria vía deuda en pesos. Esto implica trasladar riesgos hacia adelante y concentrar vencimientos en pesos indexados al tipo de cambio. Es una apuesta que, en Argentina, siempre fue arriesgada, pero que hoy es más creíble que en cualquier otro momento de la última década y media".
5. Colocación de deuda de empresas y provincias
Las colocaciones de deuda de las empresas es otro de los canales que están inyectando dólares en el mercado para abastecer la demanda interna que existe por turismo al exterior e importaciones.
"Las colocaciones de deuda por parte de empresas locales, en muchos casos, fueron en dólares, y eso ayuda a la oferta de divisas al mercado", sentencia Spotorno.
Por ejemplo, según el Club de Finanzas de la UADE, es notoria la reapertura del crédito corporativo, ya que, por ejemplo, noviembre pasado fue el mes con mayor volumen de emisiones de Obligaciones Negociables (ON) en los últimos 10 años, alcanzando ese mes u$s4.000 millones entre empresas y u$s600 millones adicionales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), "consolidando un renovado acceso al financiamiento privado".
"Una de las causas de las bajas del precio del dólar es el incremento de la deuda en dólares para inversión por parte de las empresas, que aumenta la oferta de divisas en el mercado", resume Fiorentín.
Respecto a las deudas estatales, la provincia de Santa Fe viene de concretar una exitosa emisión de deuda por u$s800 millones en los mercados internacionales, con un plazo de 9 años y una tasa anual del 8,1%, convirtiéndose en el segundo distrito, después de Capital Federal, en obtener financiamiento externo tras las elecciones legislativas.
6. Debilidad del precio del dólar por tensión mundial
A ello se suma que, en el último tiempo, el precio del dólar en el mundo se ha debilitado frente al resto de las monedas.
"Existe una debilidad del dólar en forma global, por lo que no solo mejoró al peso argentino, sino también el Real de Brasil, el chileno, entre otros", detalla Spotorno.
Es que, a nivel global, el dólar estadounidense comenzó el 2026 bajo presión, consolidando una tendencia de debilitamiento que se arrastra desde finales de 2025.
El Índice Dólar (DXY), que mide la moneda frente a una canasta de seis divisas principales, se sitúa actualmente cerca de los 98,5 puntos, lejos de los picos superiores a 109 registrados el año pasado.
Desafíos para el Gobierno con el dólar
Expertos marcan los desafíos que tiene el Gobierno para mantener estable al precio del dólar de cara a los próximos meses.
Por lo pronto, las bandas de flotación del precio del dólar, donde el Banco Central no tiene obligación de intervenir en el mercado, empezaron a ajustar a partir de enero en base a la inflación de hace dos meses atrás (t-2), hecho que lleva a que ahora el tipo de cambio tenga menos presión al alza.
"El mensaje es que el Gobierno no va a dejar que el dólar se aprecie. Por lo que, si crece con la inflación, significa que no se va a apreciar", concluye Jorge Colina, economista de IDESA.
Y agrega: "El dólar está a la baja, está tranquilo. Tiene que ver con el hecho de que cerró el año pasado con superávit fiscal y que el Gobierno logró el préstamo para poder pagar el vencimiento de los pagos de deuda en dólares que tenía en enero".
O sea, para Colina, "esas son todas señales buenas; un mes tranquilo por las vacaciones. Los desafíos no están tanto en el dólar, sino en qué va a pasar con la actividad económica del 2026".
En este sentido, Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, reflexiona: "A la cobertura cambiaria no hay que abandonarla porque la baja del dólar es por la oferta de la cosecha fina, que lo más importante termina a fin de mes, y las altas tasas de interés. Ambos factores no pueden ser sostenidos en el tiempo y la inflación, en algún momento, va a hacer que el dólar acompañe. Más allá de esto, 2026 pasa por el riesgo y no por la tasa, aunque la tasa es tentadora".