Argentina, en el momento justo: el dato externo que puede terminar de "derrumbar" el riesgo país
El riesgo país argentino volvió al centro de la escena por una razón concreta: la deuda soberana en dólares encadenó una racha favorable y el indicador perforó el umbral de los 500 puntos básicos, un nivel que no se veía desde 2018. Esa foto reordena expectativas porque suele funcionar como un atajo para leer cuánto premio exige el mercado para financiar al país y qué tan cerca queda la posibilidad de volver a emitir deuda en el exterior.
El movimiento no ocurre en el vacío. En paralelo, el clima global hacia los activos emergentes muestra señales de apetito, con una colocación internacional de Ecuador que reunió ofertas por montos récord y terminó adjudicando una suma relevante. En el mercado, ese episodio se interpreta como una prueba de demanda: no solo por el volumen, sino también por el mensaje sobre el costo al que un soberano de la región puede captar dólares cuando hay interés por riesgo.
Con ese espejo regional, la discusión local se vuelve más específica. La pregunta ya no es únicamente si el riesgo país bajó, sino si esa compresión puede profundizarse y qué condiciones deberían sostenerse para que el indicador se estabilice en niveles compatibles con un retorno al mercado internacional. El antecedente ecuatoriano agrega un dato adicional: incluso con demanda muy alta, el precio final depende de cuánto premio pide el inversor según el plazo.
En esa clave, el riesgo país deja de ser un número "de pantalla" y se convierte en una variable que puede influir sobre la narrativa económica: desde la posibilidad de financiamiento externo hasta la sensibilidad del mercado cambiario. En un esquema donde las expectativas importan, una compresión sostenida tiende a reforzar el escenario de calma, mientras que una reversión puede volver a tensionar las variables que el mercado sigue con lupa.
Qué significa perforar los 500 puntos y por qué no es un calco de 2018
Desde PPI señalaron que la deuda soberana hard dollar argentina extendió su senda optimista y que ese avance se reflejó en una fuerte compresión del riesgo país, que perforó el piso de 500 puntos básicos. En su lectura, el dato tiene un peso propio: ubica al indicador en su nivel más bajo desde 2018 y muestra hasta qué punto cambió el apetito por riesgo argentino en las últimas ruedas.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, aun así, conviene introducir una distinción para no caer en comparaciones mecánicas con aquel año. Al mirar la evolución histórica del riesgo país argentino frente al EMBI+, destacaron que el spread entre ambas series era significativamente menor en 2018 que en la actualidad, lo que modifica el marco de análisis.
Sus analistas apuntaron que, por ese motivo, el nivel vigente del riesgo país no resulta directamente comparable con el observado en 2018. La razón que subrayaron es relativa: en ese entonces Argentina exhibía una mayor cercanía respecto del universo de bonos emergentes, mientras que hoy la distancia frente a ese conjunto luce más amplia.
Para PPI, esa aclaración metodológica no le quita mérito al movimiento reciente. Más allá del debate por los spreads en distintos momentos del tiempo, la compresión del riesgo país es ampliamente positiva porque implica un descenso del costo de riesgo que el mercado está dispuesto a convalidar para la deuda argentina en dólares.
La señal externa que llegó desde Ecuador
Desde PPI remarcaron que la baja del riesgo país no es solo un indicador financiero: incrementa de manera significativa la probabilidad de que Argentina vuelva a acceder a los mercados internacionales, incluso en una etapa relativamente temprana del año. En el mercado, esa posibilidad suele leerse como una ventana que se abre cuando el apetito global acompaña y la percepción sobre el crédito local mejora.
En ese contexto, los especialistas del bróker pusieron el foco en el caso de Ecuador, que anunció haber recibido ofertas por un monto récord de US$18.000 millones en su reciente emisión internacional. Para PPI, el episodio evidencia el fuerte apetito por riesgo emergente en el escenario global actual y ayuda a entender por qué el mercado vuelve a mirar la región con interés.
Sus analistas detallaron que la demanda más que cuadruplicó los US$4.000 millones finalmente adjudicados y que ese resultado permitió reducir los rendimientos frente a los niveles inicialmente esperados. En su síntesis, la tasa de colocación promedió el 9%, frente a expectativas cercanas al 10%, una diferencia que refuerza la idea de que el mercado está dispuesto a absorber riesgo emergente cuando el precio cierra.
Para PPI, el telón de fondo externo se combina con un factor local que el mercado sigue de cerca: la acumulación de reservas. En ese marco, señalaron que tras una destacada racha de acumulación por parte del Banco Central —US$1.049 millones en lo que va de enero— el riesgo país argentino logró comprimir por debajo de los 500 puntos básicos, y que la colocación ecuatoriana suma una señal externa adicional que puede jugar a favor de la narrativa local.
Los drivers del descenso
Desde Delphos explicaron que el nuevo esquema de acumulación de reservas ya en marcha y un contexto externo que vuelve a validar el apetito por crédito emergente dejan a Argentina encaminada a una compresión adicional del riesgo país. En su análisis, esa dinámica acerca el posible regreso al mercado internacional de deuda soberana en dólares.
Sus analistas apuntaron que, desde mediados de diciembre, el riesgo país argentino exhibió una compresión significativa y alcanzó los niveles más bajos desde mediados de 2018. Identificaron un primer movimiento relevante a mediados de diciembre de 2025, cuando el indicador comprimió 65 puntos básicos en apenas tres ruedas, pasando de 625 a 560.
Los especialistas del bróker detallaron que ese ajuste coincidió con la publicación de un comunicado del Banco Central que anunció la implementación de un nuevo esquema cambiario con un objetivo explícito: acumular entre US$10.000 y US$17.000 millones de reservas. Según Delphos, a partir del 5 de enero el BCRA inició esa nueva fase de acumulación y, hasta la fecha, ya habría sumado más de US$1.000 millones.
Para Delphos, el último driver fue el regreso de Ecuador a los mercados internacionales. En ese marco, indicaron que desde el inicio del mandato actual el riesgo país de ambos países se movió con una correlación elevada y que Argentina acompañó con una compresión adicional que se acentuó tras conocerse el resultado de la licitación ecuatoriana: el indicador registró un movimiento desde 570 hasta 484 puntos, mientras los bonos soberanos realizaban un proceso de convergencia con el resto de la región.
El precio del retorno, el premio exigido y el rango que se convierte en objetivo
Desde Delphos señalaron que la colocación de Ecuador funciona como proxy para un eventual retorno de Argentina a los mercados de deuda internacional y confirma que el apetito por deuda emergente sigue latente. Pero también remarcaron un matiz: aun con demanda elevada, el mercado exigió un premio en el tramo largo superior a 27 puntos básicos, un recordatorio de que el costo del regreso depende del plazo y del incentivo ofrecido.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que Ecuador logró captar US$4.000 millones y recibió ofertas por más de US$18.000 millones. En su desglose, la emisión se estructuró en dos tramos: uno por US$2.000 millones con vencimiento 2034 a una tasa del 8,75% (con un premio de 0,76% frente al secundario) y otro por US$1.800 millones con vencimiento 2039 a una tasa del 9,25% (con un premio de 1,89%). Interpolando por la curva de Treasuries, estimaron spreads aproximados de 465 y 499 puntos básicos, respectivamente.
Sus analistas agregaron que, al estandarizar el tamaño de la operación a la escala argentina, el ejemplo resulta ilustrativo: basándose en el World Economic Outlook del FMI, consignaron un PIB de Ecuador de US$131 mil millones y, al compararlo con un PIB de Argentina de US$683 mil millones, estimaron que la emisión ecuatoriana equivaldría a que Argentina capte unos US$21 mil millones. En paralelo, recordaron que Argentina enfrenta pagos en moneda extranjera por US$6.350 millones para lo que resta de 2026 y US$15.000 millones para 2027, por lo que las necesidades de refinanciamiento quedan a la vista.
Para Delphos, el Gobierno esperaría una compresión adicional del riesgo país antes de reacceder a los mercados, con el objetivo de compensar el potencial premio a convalidar y salir a un spread sobre Treasuries, neto de premio, en el rango de 400 a 500 puntos. Como señal complementaria, también señalaron que tras la colocación Moody’s elevó la calificación soberana de Ecuador de Caa3 a Caa1, y lo presentaron como un antecedente de cómo un regreso exitoso al mercado internacional puede derivar en mejoras crediticias; en esa misma línea, desde PPI enfatizaron que la compresión del riesgo país incrementa de manera significativa la probabilidad de que Argentina vuelva a acceder a los mercados internacionales, incluso en una etapa relativamente temprana del año.