• 11/2/2026
ALERTA

¿Dólar atrasado? La alerta que mira el mercado mientras el Central compra reservas

La oferta de divisas hoy viene de empresas: crédito en dólares y emisiones afuera. Si esos flujos se frenan, el dólar puede sentir presión muy rápido.
11/02/2026 - 10:45hs
¿Dólar atrasado? La alerta que mira el mercado mientras el Central compra reservas

El dólar oficial opera este miércoles 11 de febrero a $1425, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1406. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1477 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1433 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1425.

El dólar atraviesa una etapa de calma aparente, pero el mercado no la lee como un dato definitivo: la interpreta como el resultado de un equilibrio frágil sostenido por flujos muy específicos. En las últimas semanas, la conversación dejó de girar únicamente alrededor del precio y empezó a enfocarse en los motores reales de la oferta de divisas, porque ahí se decide si la estabilidad es durable o transitoria.

Con el Banco Central comprando dólares y un esquema que permite operar incluso dentro de las bandas de flotación, la gran pregunta se desplazó: ya no es "si puede comprar", sino si puede comprar sin presionar el tipo de cambio. Ese matiz se vuelve central cuando la economía intenta avanzar con acumulación de reservas y, al mismo tiempo, sostener el proceso de desinflación.

La fotografía de reservas también obliga a matizar el entusiasmo. Puede haber compras diarias y un nivel de reservas brutas más alto, pero el mercado mira el stock de reservas netas para medir cuánto margen real existe frente a un shock. Esa diferencia entre "flujo" y "stock" define cuánto aguanta el esquema si cambian las condiciones financieras o políticas.

El plan de reservas: más margen para comprar, pero con una condición clave

Desde Cohen señalaron que el Gobierno inició el tercer año de mandato con un objetivo claro: acumular reservas internacionales y continuar con el proceso de desinflación, cumpliendo vencimientos de deuda y sosteniendo superávit fiscal primario mediante reducción de gastos y de impuestos. Para el bróker, cumplir estas premisas permitiría bajar el riesgo país, facilitar el ingreso de capitales, recomponer el crédito y reactivar una actividad que viene estancada desde febrero del año pasado.

Para lograr el primer objetivo, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el BCRA anunció un cambio que le permite comprar divisas aun dentro de las bandas. En ese marco, la estrategia busca fortalecer la acumulación de dólares sin esperar necesariamente un tipo de cambio en un punto específico, ampliando la capacidad operativa del Central.

Sus analistas apuntaron que la expansión monetaria generada por la compra de divisas no sería inflacionaria si la economía se remonetiza y si parte se compensa con intervenciones del Tesoro, que con superávit fiscal podría comprar dólares para pagar deuda. A la vez, desde Cohen indicaron que las tasas deberían actuar de manera endógena, acompañando el equilibrio de liquidez.

Sin embargo, para Cohen la condición decisiva es una sola: el esquema necesita que el mercado cambiario se mantenga con exceso de oferta de divisas para que las compras del BCRA no presionen el tipo de cambio. Para eso, señalaron que será clave sostener el superávit comercial y un mayor ingreso neto de capitales, alcanzable con menor dolarización de carteras y más ingreso por emisiones de deuda.

Enero dejó señales de mercado, pero el "stock" neto sigue siendo el límite

El balance del primer mes de 2026 fue positivo para los activos argentinos. Desde Cohen destacaron subas generalizadas en bonos y acciones, mientras los dólares financieros retrocedieron. Para el bróker, el pago de deuda, la compra de reservas y un contexto externo favorable para emergentes ayudaron a romper la barrera de los 500 puntos básicos de riesgo país.

En el frente externo, Cohen remarcó que el mercado cambiario de enero fue superavitario, impulsado por el mayor ingreso de dólares financieros de empresas, que más que compensó la demanda por dolarización de carteras y el déficit de cuenta corriente. Ese resultado permitió al BCRA comprar USD 1.200 millones sin presionar el tipo de cambio, un arranque que calificaron como alentador.

Pero los especialistas del bróker detallaron que, por los pagos netos de deuda, el impacto sobre el stock de reservas netas fue marginal. En su lectura, las reservas netas se mantienen con un saldo negativo de más de USD 19.400 millones, muy lejos de la meta con el FMI y alrededor de USD 3.000 millones por debajo del cierre de 2025.

Incluso con una definición más "tradicional" que solo resta pasivos del BCRA, Cohen señaló que el número siguió levemente negativo. Aun así, resaltaron que la suba del 13% del oro revalorizó tenencias en más de USD 1.000 millones y que el ingreso de préstamos Repo con bancos del exterior compensó vencimientos de deuda pública, llevando las reservas brutas a USD 44.502 millones, por encima de fines de 2025.

Los dólares de empresas: la oferta que sostiene el equilibrio y la alerta del mercado

Como eje de fondo, desde Cohen señalaron que la mayor oferta de divisas viene del lado de la cuenta financiera de las empresas. El bróker explicó que el dinamismo del crédito local en moneda extranjera —que luego se liquida en el mercado oficial— se combinó con el ingreso por colocaciones en el exterior, reforzando la oferta en el MLC.

En enero, el monto emitido alcanzó USD 3.109 millones, con predominio de legislación extranjera (USD 2.725 millones) sobre el mercado local (USD 384 millones). Cohen destacó, entre otras, emisiones de YPF, Banco Macro, Telecom, Pan American Energy y la Provincia de Córdoba, en una dinámica que sostuvo el flujo de dólares.

Los especialistas del bróker detallaron que las colocaciones en Nueva York mostraron un plazo promedio de 8,6 años y una tasa del 8,1%, mientras que en el mercado local el plazo promedio fue de 3,0 años con una tasa del 7,5%. Con ese desempeño, Cohen indicó que desde noviembre se emitieron USD 9.828 millones, reforzando el canal financiero como fuente de oferta.

La lectura que se impone en el mercado es directa: si esa oferta depende en buena medida de crédito en dólares y emisiones, la estabilidad del tipo de cambio queda atada a que esos flujos no se frenen. Por eso crece la pregunta por el "dólar atrasado": no como sentencia, sino como riesgo potencial si cambian los incentivos y la demanda privada vuelve con fuerza.

Credibilidad e inflación: el ruido doméstico que puede acelerar expectativas

Desde Econviews señalaron que enero cerró con un balance sumamente positivo para la economía argentina, tras superar el ruido electoral y con señales de ordenamiento macro. En ese marco, destacaron el avance en la acumulación de reservas, el riesgo país en la zona de los 500 puntos y el tipo de cambio bajo control, aunque advirtieron que febrero comenzó con un escenario más complejo.

En el frente local, los expertos de la consultora explicaron que el Gobierno terminó autogenerándose un problema con el llamado "INDEC-gate". Según Econviews, el objetivo habría sido mostrar mejores números de inflación durante 2026, un año en el que las tarifas iban a subir más que el promedio de los precios, pero el costo se paga en un activo crucial: la credibilidad.

Sus analistas apuntaron que el interrogante es si la gente creerá en las próximas publicaciones del INDEC o si tomará decisiones con base en otros indicadores, como el IPC de CABA, algo que ya ocurrió en el pasado. Para Econviews, no es una buena señal en un país con historia de manipulación estadística todavía fresca.

La consultora sostuvo que esta polémica desnuda una preocupación del Gobierno: la fragilidad del proceso de desinflación. Econviews afirmó que el programa parece haber perdido un ancla nominal clara, y que la política monetaria aún no logra la consistencia necesaria para coordinar expectativas; el último REM reflejaría que la desinflación continúa, pero a un ritmo más lento de lo esperado.

Volatilidad global, Fed y el dilema final: reservas vs. tipo de cambio

En el plano externo, Econviews destacó que la volatilidad de acciones, monedas y activos como el oro fue enorme. Mencionaron el comportamiento del Bitcoin, que bajó a un piso de USD 60.000 y luego rebotó a USD 70.000, cuando meses atrás había llegado a USD 122.000, y señalaron que esa volatilidad salpicó a los mercados emergentes.

Desde Econviews señalaron que, aunque la semana terminó con un tono positivo, hay que seguir atentos a anuncios, especialmente los vinculados a Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Fed. La razón es que un cambio de expectativas globales puede reordenar flujos y afectar el humor hacia emergentes, con impacto indirecto sobre el mercado cambiario local.

Econviews agregó un punto clave: este año el control de la inflación ya no sería el único objetivo, porque el Gobierno habría internalizado la importancia de acumular reservas. Pero advirtieron que esto tiene una trampa: en algún momento, los objetivos pueden entrar en conflicto, porque la compra de reservas implica emisión monetaria, y si se emite mucho podría presionar la inflación.

Finalmente, Econviews planteó el dilema cambiario: si el sector privado cree que el dólar está atrasado y vuelve a demandar divisas, puede poner presión al tipo de cambio. El Banco Central podría vender dólares, pero eso implicaría perder reservas. En ese equilibrio, el mercado seguirá mirando la misma alerta del copete: los flujos de empresas hoy sostienen la oferta; si se cortan, la presión puede llegar muy rápido.