INVERSIONES DEL MOMENTO

Se puede ganar plata con el boom del chocolate Dubai: inversión en pistacho rinde hasta 20% anual en dólares

Se puede invertir en el fruto seco de moda por medio de un instrumento financiero que se base en proyectos reales de cultivo. Cómo es y cuánto cuesta
Por Mariano Jaimovich
FINANZAS - 11 de Febrero, 2026

El consumo de pistacho tiene un crecimiento exponencial en los últimos años en todo el mundo, por lo que comenzaron a surgir emprendimientos para invertir en este fruto seco. En este caso, en Argentina, bajo un modelo de fideicomiso agrícola a largo plazo y con foco en activos reales, una desarrolladora impulsa estos cultivos, en el que promete un retorno estimado de entre 14% a 20% anual en dólares, una vez iniciada la cosecha. 

Estas iniciativas son impulsadas desde la provincia de San Juan, donde el proyecto "La Memita" contempla el desarrollo de 100 hectáreas productivas.

El lanzamiento fue anunciado por AgroFides, desarrolladora de proyectos de inversión productiva, que ya cuenta con 110 hectáreas de pistacho plantadas con capital propio en San Juan, y que planea seguir creciendo a un ritmo de 100 a 300 hectáreas por año.

Esta empresa comenzó hace varias décadas con la actividad agrícola, primero con yerba mate y plantaciones de pino en Misiones. Y luego se expandió hacia la ganadería y la forestación. Y, hace 8 años, comenzó a estudiar y analizar la producción de pistachos.

Cómo invertir en pistacho

La inversión en cultivos de pistacho es encausado por medio de un proyecto que aplica un modelo de fideicomiso agrícola, que permite la participación de inversores desde montos iniciales de u$s30.000, con un retorno estimado de entre 14% y 20% anual en dólares una vez iniciada la cosecha, según informan los desarrolladores.

De acuerdo a la información, contempla, en esta primera etapa, el desarrollo de 100 hectáreas productivas, con posibilidad de escalar hasta 150 en esta instancia.

Un fideicomiso agrícola es una estructura legal y financiera donde inversores aportan dinero a un patrimonio separado, administrado por un fiduciario para desarrollar una campaña agropecuaria.

Con esos fondos, se alquila tierra, se compran insumos y se gestiona la producción del cultivo. Así, la rentabilidad surge de la venta de la cosecha, descontados costos, honorarios y gastos operativos. Por lo tanto, permite diversificar riesgo productivo y profesionalizar la gestión, pero está expuesto a clima, precios internacionales y tipo de cambio.

"Detectamos una creciente demanda por inversiones alternativas ligadas a la economía real, como complemento a los instrumentos financieros tradicionales. Argentina tiene condiciones diferenciales para captar ese capital: activos productivos, producción contraestacional y capacidad de escalar proyectos con gestión profesional. El pistacho permite integrar esos factores en una inversión de largo plazo con proyección global", dice Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides.

Por eso, sostiene que el modelo está orientado a perfiles de inversores que buscan diversificar su cartera con activos reales ligados al dólar, generar renta pasiva y construir posiciones de largo plazo. Entre ellos se destacan inversores habituados al real estate, profesionales de ingresos altos y personas que planifican su retiro o buscan complementar su estrategia patrimonial con inversiones productivas de baja correlación con los mercados financieros tradicionales.

En términos de riesgo, la compañía señala que "la combinación de una demanda global sostenida y una oferta estructuralmente limitada contribuye a reducir la volatilidad típica de otros proyectos productivos. A esto se suma la localización del proyecto en una zona de bajo riesgo climático relativo y la incorporación de tecnología orientada al control del agua, la energía y los procesos productivos".

Pistachos en crecimiento

El consumo de pistacho se encuentra en alza en Argentina y en el mundo, de la mano de la diversificación de su utilización, donde ya se emplea en helados, chocolates y alfajores, entre otros productos.

"A diferencia de otros cultivos, presenta un bajo riesgo productivo relativo y barreras de entrada altas, tanto por los requerimientos técnicos y climáticos como por el nivel de inversión inicial que demanda. En paralelo, la demanda mundial de pistacho crece a un ritmo promedio del 6,5% anual desde hace más de dos décadas, mientras que la oferta avanza a un ritmo menor, estimado en torno al 5% anual", indica Ponelli.

Por lo tanto, se considera que esta dinámica proyecta un déficit estructural superior a las 250.000 toneladas en los próximos 10 a 15 años, un escenario que "favorece la estabilidad de precios y refuerza su atractivo como activo productivo de largo plazo".

En Argentina, se considera que la provincia de San Juan cuenta con condiciones agroclimáticas ideales y la ventaja de la producción contraestacional, "lo que abre una oportunidad estratégica para el desarrollo de nuevos polos productivos", indica Ponelli.

 

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