¿Dólar planchado o rebote sorpresa?: lo que miran las mesas antes del cierre de mes
El dólar oficial opera este miércoles 25 de febrero a $1.405, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1380. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1.453 ( 0,1%), y el MEP se ubica a $1.411 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1.435.
El dólar oficial llega al cierre de febrero con una rareza que en Argentina siempre llama la atención: baja el tipo de cambio y, al mismo tiempo, el Banco Central sigue sumando compras en el mercado. En la superficie, el clima es de calma y de pax cambiaria, pero por debajo asoman variables que el mercado mira con lupa porque suelen anticipar cambios de humor.
La explicación no pasa por un solo engranaje, sino por un combo que se retroalimenta: más oferta de divisas, tasas en pesos que se recalientan por la dinámica financiera del mes y un flujo de dólares financieros que se mantiene activo. Con ese telón de fondo, el precio del dólar pierde tracción y la cobertura cambia de manos.
La clave es que, cuando sobran dólares y faltan pesos, el incentivo se mueve hacia estrategias de corto plazo: vender divisas, colocarse en instrumentos en moneda local y buscar rendimiento. Ese movimiento puede sostenerse mientras el mercado perciba que el retorno en pesos compensa el riesgo cambiario.
Oferta de dólares: agro firme y emisiones que siguen empujando el flujo
Desde PPI señalaron que el primer factor detrás de la baja del oficial es una oferta de divisas que se mantiene robusta por dos canales. En la cuenta corriente, destacaron que la liquidación del agro se sostuvo en niveles elevados para la época.
Los especialistas del bróker detallaron que el promedio diario de liquidación fue de u$s88 millones en enero y de u$s84 millones en lo que va de febrero, una estabilidad que le pone un "piso" de oferta al mercado oficial. Ese ritmo, explicaron, ayuda a que el dólar no encuentre demanda suficiente como para revertir la tendencia.
Para PPI, el segundo canal es la cuenta financiera, donde continúan pesando las emisiones corporativas y provinciales. Sus analistas apuntaron que, según una presentación del vicepresidente del Banco Central, a mediados de enero quedaban por liquidar US$3.600 millones de emisiones corporativas.
En paralelo, agregaron que desde entonces se sumaron nuevas colocaciones en el mercado local e internacional por casi u$s1.300 millones, reforzando la idea de que el flujo financiero todavía tiene margen para seguir aportando divisas al esquema actual. Además, desde PPI destacaron que el rollover por encima del 100% en licitaciones recientes empujó al alza las tasas de corto plazo y potenció el desarme de posiciones en dólares para hacer carry trade.
Reservas que suben por dólares que todavía no pasan por el mercado
En ese contexto de abundancia, PPI puso el foco en un dato que sacudió la lectura diaria: las reservas brutas aumentaron u$s1.348 millones en una sola rueda. Para los analistas, el número no se explicaba únicamente por la dinámica típica de intervención o valuación.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que u$s1.007 millones de esa suba no tenían una explicación a simple vista en el momento. La interpretación que trabajaron fue que el salto estuvo asociado a ingresos por emisiones provinciales, con una hipótesis concreta sobre el caso de Santa Fe.
Según reconstruyeron desde PPI, la provincia habría captado u$s800 millones en una emisión que permanecían en un banco extranjero y luego se habrían transferido al Banco de Santa Fe. Ese movimiento habría elevado los encajes en dólares del sistema, y por esa vía impactado en el nivel de reservas brutas.
Los especialistas del bróker remarcaron que, aun con esa transferencia, los fondos todavía no se habían liquidado en el mercado cambiario. Por eso, lo interpretaron como un posible paso previo, más que como una venta efectiva que explique por sí sola la tendencia del tipo de cambio.
Compras del BCRA y macro de enero: el antídoto para la inflación tiene costo
Desde Cohen señalaron que la combinación de presión sobre las tasas, oferta del agro e ingresos de dólares financieros permitió que el Banco Central extendiera la racha de compras aun con un tipo de cambio que acentuó su caída. Para sus analistas, el excedente cambiario actual se apoya en varios pilares simultáneos.
Los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que, en la semana pasada, el BCRA continuó comprando divisas en el MLC y adquirió u$s323 millones, a un ritmo de u$s107 millones diarios. Con ese desempeño, acumularía en febrero más de u$s1.300 millones de compras netas y más de u$s2.400 millones en lo que va del año, mientras el stock de reservas brutas cerró en u$s46.261 millones.
Para Cohen, el excedente cambiario también se vincula con un mejor saldo comercial, que combina buen ritmo de liquidación del agro y menores importaciones, y con un mayor flujo financiero por ingreso de préstamos. A la vez, remarcaron que la demanda de activos externos se moderó, respaldada por tasas de interés en pesos más altas. En esa misma línea, apuntaron que las reservas netas siguen negativas: alrededor de u$s-19.000 millones según la definición del FMI y cerca de u$s -2.100 millones en la definición tradicional.
En el plano macro, sus analistas apuntaron que los datos de enero trajeron señales positivas: una mejora significativa del saldo comercial y cuentas públicas que mantuvieron el superávit. En ese marco, remarcaron que tasas en alza, tipo de cambio a la baja y superávit fiscal conforman el antídoto elegido para bajar una inflación que resiste más de lo esperado, con la actividad como variable de ajuste.
Futuros, tasas implícitas y la última semana: dónde puede moverse el dólar
Los especialistas del bróker detallaron que la baja del tipo de cambio se sostuvo incluso con el Banco Central comprando reservas, apoyada en agro firme, dólares financieros por colocaciones y préstamos, y tasas elevadas que mantienen vivo el carry trade. Para Cohen, esa menor demanda de cobertura se refleja en el mercado de futuros.
Sus analistas apuntaron que los contratos de dólar futuro retrocedieron 1,5% en la semana, con caídas más marcadas en febrero (-2,2%) y marzo (-2,0%). El volumen operado diario se mantuvo estable en torno a u$s904 millones, mientras que el interés abierto promedio subió cerca de u$s150 millones hasta u$s5.291 millones.
En esa misma lectura, los contratos descuentan una devaluación implícita de aproximadamente 2,2% a 2,3% mensual, y las tasas implícitas se mantienen alrededor de 27% a 30% TNA. Para Cohen, ese set de precios sugiere que, por ahora, el mercado no está pagando un escenario de salto cambiario en el corto plazo.
De todos modos, desde PPI señalaron que la última semana del mes suele ser clave para definir si el tipo de cambio extiende la tendencia bajista o si aparece un cambio de ritmo. En particular, enfatizaron que habrá que monitorear si el BCRA decide ponerle un piso al dólar vía compras -un escenario que no descartan- aunque hoy no lo ven como la opción preferida dada la dinámica reciente de la inflación, y qué ocurre con la liquidez del Tesoro.