ECONOMÍA

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Las exportaciones rozaron 8.914 millones de dólares, energía aportó u$s1.554 millones y el recorte al gas podría afectar a 3 millones de usuarios
Por Julieta Rico
FINANZAS - 21 de Mayo, 2026

Hoy el Gobierno está tratando de resolver una cuenta difícil: aprovechar los dólares que trae la energía sin que esa misma suba del petróleo se meta en los precios. En abril, las exportaciones totales tocaron un récord de u$s8.914 millones y la energía fue una de las claves de esa foto, con ventas externas por u$s1.554 millones y un superávit sectorial de u$s1.402 millones. Esa combinación explica buena parte de la calma cambiaria de estas semanas.

La energía le da aire al dólar, pero también complica los costos

El problema es que ese mismo motor que hoy le da aire al frente externo también está empujando costos. La inflación mayorista de abril saltó 5,2% y Luis Caputo explicó que casi el 85% de esa suba se explicó por petróleo y productos vinculados. En otras palabras, la energía que mejora exportaciones, reservas y caja oficial también puede filtrarse a insumos, logística y precios de consumo.

Ese riesgo ya empezó a aparecer en la economía cotidiana. En las últimas semanas, grandes alimenticias actualizaron listas con aumentos más agresivos que en meses anteriores. Hubo remarcaciones de entre 4% y 17% en productos de primera línea, en una señal de que el traslado a góndolas no está cerrado.

Milei y Caputo refuerzan el freno para que el petróleo no llegue a góndolas

Por eso Milei y Caputo reforzaron el freno en tres puntos concretos. Primero, endurecieron la política monetaria para esterilizar y evitar que la acumulación de reservas se transforme en más emisión. Segundo, mantuvieron postergada la actualización del impuesto a los combustibles. Y tercero, contuvieron durante mayo el impacto del gas a través de subsidios más altos, para evitar que ese shock se traslade de lleno al rubro vivienda.

El objetivo es claro: sostener la calma cambiaria y evitar una segunda vuelta inflacionaria. El problema es que esa contención no elimina el costo pendiente. Solo lo corre en el tiempo y lo traslada, al menos por ahora, a la cuenta fiscal.

Zonas Frías y Adient muestran la otra cara del ajuste

Ahí aparece la otra mitad del panorama. Diputados aprobó el recorte del régimen de Zonas Frías y el Gobierno espera un ahorro fiscal de entre $200.000 millones y $460.000 millones por año. Si el Senado lo convierte en ley, alrededor de 3 millones de usuarios podrían perder el beneficio, con impacto directo sobre el bolsillo en amplias zonas del país.

Al mismo tiempo, la industria sigue mostrando señales frágiles. Adient, proveedora clave de General Motors, cerrará en octubre su planta de Pueblo Esther, en Santa Fe, y pasará a importar desde Brasil. La decisión implicará la pérdida de al menos 70 puestos de trabajo y vuelve a exponer un problema de competitividad en sectores que no participan del boom exportador.

En síntesis, el frente exportador da aire y la energía trae más dólares. Pero la cuenta sigue incompleta: el desafío del Gobierno es evitar que ese alivio quede solo en Vaca Muerta y el comercio exterior, mientras suben costos, se recortan subsidios y la industria más atada al mercado interno sigue perdiendo terreno.

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