Caputo refuerza compra de dólares baratos y confirma que por ahora no habrá boom de créditos
Clinc, caja: con la última licitación de bonos del Tesoro, el ministro Toto Caputo sumó otros u$s350 millones, a los que hoy agregará u$s200 millones. Pero, además, absorbió liquidez del mercado en pesos, por una suma neta de $1,58 billón, con lo cual podría comprarle otros u$s1.100 millones al Banco Central, que un día antes había recibido un desembolso del Fondo Monetario Internacional por una cifra parecida.
Tal como viene ocurriendo en las últimas licitaciones, el Gobierno celebró el hecho de haber colocado bonos con vencimientos más largos -incluyendo $3,76 billones que se pagarán en el próximo período de gobierno-. Y también fue objeto de festejo el haber colocado títulos "a tasa de mercado", aunque hay analistas que observan una diferencia respecto de la cotización que se observa en el mercado secundario.
Caputo confirmó el cambio de planes
De todas formas, hasta ahí no hay polémica. En cambio, ya se percibiendo un clima raro respecto de que Caputo no se conforme con "rollear" los vencimientos de deuda que se producen cada dos semanas, sino que además siga absorbiendo pesos "excedentes".
Si bien los funcionarios lo siguen presentando como una señal de confianza por parte de los inversores, lo cierto es que esa actitud va en el sentido totalmente opuesto al que el equipo de política económica había anunciado. Es decir, que una vez disipada la incertidumbre política creada por las elecciones legislativas del año pasado, el Tesoro volvería a rollear por debajo del 100%.
De esa manera, dejaría de competir con el sector privado y promovería una mayor liquidez para lubricar el crédito. De hecho, fue la actitud que Caputo había adoptado hasta mediados del año pasado, cuando se jactaba de que "los bancos volvieron a trabajar de bancos".
Es decir, que la idea del ministro era no sacar liquidez "sobrante" del mercado, sino que los pesos quedaran en los bancos, para que sean canalizados al crédito productivo
Sin embargo, la tónica del año ha sido la opuesta: en casi todas las licitaciones del Tesoro se produjo una absorción de pesos. Esto indica que está prevaleciendo la línea más dura, impulsada por el propio Javier Milei, quien dijo ante un auditorio de empresarios que intensificaría el sesgo contractivo de la política monetaria, como forma de asegurarse que no habrá un quiebre en la senda descendente del IPC.
Salen por el BCRA, vuelven por el Tesoro
¿Por qué ocurre esto? Hay economistas que interpretan que, aunque en sus discursos hable sobre una recuperación de la demanda de pesos por parte del público, Caputo sigue percibiendo una situación inestable, y no quiere arriesgarse a que una liquidez excesiva empuje a los ahorristas hacia el dólar o presione la inflación al alza.
Además, están las recomendaciones del FMI, que en su último reporte sugiere renovar el 100% de los vencimientos de deuda. Pero el ministro está yendo más allá.
Y es por eso que hay también quienes consideran que el celo del ministro por aumentar la liquidez del Tesoro se explica por su necesidad de comprar dólares para afrontar los vencimientos de la deuda externa.
Y no sólo eso, cada vez que Caputo absorbe pesos, está neutralizando la expansión monetaria que antes había generado el Banco Central con sus compras de dólares en el mercado. Puesto en números, en enero, la entidad presidida por Santiago Bausili emitió $1,7 billones, en febrero y marzo $2,2 billones, en abril saltó a $3,8 billones. Y todo indica que en mayo también se superarán los $3 billones.
Estas cifras implican que en el último mes el BCRA emitió el equivalente al 7% del del M2 transaccional privado -que incluye pesos circulantes, depósitos en cuentas corrientes y en cajas de ahorro-. Si, en cambio, se toma como referencia al agregado M3 -que suma también la deuda del sector público y los depósitos en plazos fijos- esa emisión es por 2,3% de la base. Son números relativamente bajos, pero que duplican el nivel de expansión de los últimos meses.
Caputo junta dólares baratos
Lo cierto es que, en las licitaciones desde marzo, Caputo sacó de circulación un promedio en torno de $3 billones por mes. Será casualidad o no, pero las cifras se asemejan a la inyección monetaria hecha por el BCRA en sus compras de dólares.
Con el resultado de esos "rolleos" y, además, con la ayuda del BCRA, que le transfirió $24 billones por ganancias contables, el Tesoro cuenta ahora con una liquidez de $13 billones en su cuenta -antes, le había devuelto $18,4 billones para recomprarle al Central las letras intransferibles-.
Es una liquidez suficiente como para comprarle a Bausili todos los billetes verdes que captura mes a mes. En mayo, el BCRA lleva comprados u$s1.947 millones cuando todavía faltan dos jornadas de mercado, con abundancia de divisas ingresadas por las exportaciones.
Pero claro que Caputo no tendrá necesidad de gastar toda su liquidez en pesos, porque el mercado le sigue prestando dólares. Con la segunda vuelta de la licitación de esta semana, el ministro ya habrá acumulado más de u$s3.000 millones, distribuidos en siete colocaciones de su nuevo bono suscribible en dólares y con pagos de cupones mensuales.
Lo que pone contento al ministro no es solamente el volumen de bonos que le tomó el mercado doméstico sino, sobre todo, el hecho de que consigue dólares "baratos", porque los que vencen en 2027 pagan una tasa efectiva anual de 5,12% y los que vencen en 2028 tienen un premio de 8,49%.
Es decir, aun considerando el diferencial de "riesgo kuka" contenido en el segundo bono, sigue siendo un buen negocio para Caputo, a quien en el mercado global de crédito le resultaría obtener financiación por menos de 10%.
Lo que viene
El calendario de pagos indica que, para el trimestre julio-septiembre se acumularán obligaciones con los bonistas del mercado por u$s4.400 millones, con el FMI por u$s1.613 millones y con otros organismos de crédito por u$s1.529 millones. Se da por descontado que la parte de esos vencimientos que corresponde al capital será "rolleada", pero habrá que abonar los vencimientos, lo que implicará pagarle u$s820 millones al FMI y u$s551 millones a los organismos.
El escenario base que manejan los analistas es que la deuda a mercado deberá ser cancelada en su totalidad, lo que implica que las necesidades de caja del Tesoro ascenderían a unos u$s6.170 millones.
Es una cifra que impresiona, pero el hecho de que Caputo logre con facilidad más de u$s3.000 millones con los bonos expresamente lanzados para ese fin, y además se le sume ahora la ayuda del BCRA hace que el escenario financiero esté despejado en el corto plazo.