ECONOMÍA

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El FMI ve al dólar hasta 22% atrasado, mientras junio suma subas en gas, luz y peajes que encarecen producir, mover mercadería y llegar a fin de mes
Por Julieta Rico
FINANZAS - 29 de Mayo, 2026

Hoy el punto delicado ya no es conseguir dólares, sino cuánto cuesta mantenerlos baratos. El Fondo Monetario Internacional advirtió que el peso argentino está apreciado y que el tipo de cambio real se ubica entre 9,5% y 22% por debajo de un nivel más competitivo. En otras palabras: el dólar quieto ayuda a contener la inflación en el corto plazo, pero también empieza a volver más cara a la Argentina en dólares.

El FMI advierte que el peso ya quedó apreciado y erosiona competitividad

La observación del Fondo pega en el corazón de la estrategia oficial. En su última evaluación, planteó que la apreciación del peso fue impulsada por los ingresos récord de divisas del agro y la energía, junto con las entradas de capitales financieros. El problema es que, para el organismo, esa abundancia ya erosionó parte de la competitividad ganada tras las devaluaciones iniciales. Por eso reclamó evitar una dependencia excesiva del dólar como ancla antiinflacionaria y pidió mayor flexibilidad cambiaria para absorber shocks externos.

Ese es hoy el equilibrio más delicado del programa económico. El Gobierno consigue desinflar con un tipo de cambio mucho más estable, pero el FMI advierte que sostener demasiado tiempo un peso fuerte sin mejoras reales de productividad puede terminar afectando producción, empleo y capacidad exportadora. El desafío, entonces, ya no pasa solo por mostrar calma en el mercado, sino por evitar que esa calma derive en una economía cada vez más cara en dólares.

El BCRA acelera compras, las reservas tocan máximos y el riesgo país perfora los 500

Por ahora, esa estrategia se sostiene sobre una macro bastante más ordenada. El Banco Central compró u$s447 millones en una sola jornada, la segunda mayor compra del año, y acumuló u$s9.681 millones en 2026, con 96 ruedas consecutivas de saldo positivo. Las reservas brutas treparon a u$s48.511 millones, el nivel más alto desde 2019.

El mercado acompañó esa mejora. El riesgo país perforó el piso de los 500 puntos y se ubicó en torno a 494 unidades, su nivel más bajo desde febrero. Bonos y acciones también mantuvieron la racha positiva, en una señal de que los inversores están comprando la mejora de la macro y la desaceleración inflacionaria. Esa es la base del optimismo oficial: más reservas, menor tensión cambiaria y una percepción financiera mucho más favorable que meses atrás.

Pero ahí aparece otra vez el costo del equilibrio. El propio FMI reconoce la fortaleza de las compras del Central y el orden fiscal, aunque también marca que esa estabilidad solo será sostenible si las reformas terminan generando mejoras genuinas de productividad y competitividad. Hasta que eso ocurra, el dólar quieto sigue siendo útil para bajar la nominalidad, pero no resuelve por sí solo el problema de una economía que se encarece por adentro.

Junio suma gas, luz y peajes más caros, con impacto en hogares y empresas

Ese encarecimiento ya empieza a verse en costos muy concretos. Desde junio, el gas natural por redes subirá 2,81% a nivel país y la electricidad aumentará 1,5% en el AMBA. Aunque seguirán los subsidios focalizados para los sectores más vulnerables -con un subsidio total del 75% en gas y una bonificación extraordinaria del 11,97% en electricidad-, el ajuste igual suma presión sobre las facturas de los hogares y sobre los costos operativos de empresas y comercios.

A eso se suma un golpe todavía más fuerte en transporte y logística. Vialidad Nacional aprobó en la estación Zárate de la autovía del Mercosur un aumento de peajes que va de 146% para los autos a 270% para los camiones de mayor porte. En un corredor clave para la circulación de mercadería y la conexión con el comercio regional, la suba no queda solo en el peaje: se traslada al costo de mover insumos, abastecer empresas y sostener márgenes en sectores que ya trabajan con presión alta.

Ahí es donde la discusión cambiaria baja a tierra. Aunque el dólar siga quieto y el mercado celebre la mejora financiera, los costos locales no dejan de subir. Y cuando aumentan tarifas energéticas y peajes en simultáneo, la economía se vuelve más cara para producir, transportar y consumir, incluso en un escenario de mayor estabilidad macro.

En síntesis, el Gobierno logró más orden en la macro, con más reservas, menos presión cambiaria y un riesgo país en baja. Pero ahora tiene que demostrar algo más difícil: que ese dólar quieto no termine dejando una economía más cara para producir, mover mercadería y llegar a fin de mes. Porque el verdadero examen ya no es conseguir dólares, sino cuánto cuesta sostenerlos donde están.

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