ECONOMÍA

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Morgan Stanley alejó el premio esperado en Wall Street, mientras Caputo se cubre con más tasa y los costos siguen arriba del IPC
Por Julieta Rico
FINANZAS - 18 de Junio, 2026

Wall Street empezó a enfriar una expectativa que venía empujando fuerte a los activos argentinos. Morgan Stanley dijo que el cambio de categoría de la Argentina en MSCI no llegaría ahora, sino recién entre 2027 y 2028. Eso cambia el clima de corto plazo: el mercado ya no cuenta con una entrada inmediata de miles de millones de dólares a las acciones locales y empieza a asumir que, si MSCI confirma esa cautela, puede aparecer una toma de ganancias moderada después del rally de las últimas semanas.

El punto es que ese premio no se cayó, pero se corrió en el tiempo. Y cuando el mercado entiende que la recompensa no va a llegar enseguida, cambia también la forma de leer los avances del plan económico. Ya no alcanza con mostrar mejoras financieras o mejores notas de las calificadoras. Ahora hace falta convencer de que la normalización va a ser más profunda, más estable y más duradera.

Wall Street ya no espera un premio rápido para la Argentina

Morgan Stanley reconoció que la Argentina avanzó con reformas, flexibilizó parte del cepo y mejoró su posición para una eventual mejora en MSCI. Pero también dejó claro que todavía persisten restricciones relevantes para inversores institucionales extranjeros. Por eso, su escenario base ya no es un upgrade inmediato, sino una reclasificación recién hacia fines de 2027 o en 2028.

Eso importa porque una vuelta de la Argentina al universo emergente podría habilitar un ingreso de más de u$s4.500 millones hacia acciones locales. Y parte de esa expectativa ya venía siendo descontada en los precios. Si esa señal no aparece ahora, el mercado puede reacomodarse.

Las conclusiones de Morgan Stanley sobre la economía argentina

No sería un giro dramático, pero sí una advertencia. El entusiasmo de las últimas ruedas estuvo apoyado en la idea de que Argentina podía volver rápido al radar de los grandes fondos globales. Ahora esa historia sigue viva, pero con otro reloj.

Caputo se cubre para un escenario de tasas altas

Ese cambio de clima ayuda a entender otra señal del día. Luis Caputo sumó nuevos bonos duales CER-TAMAR con vencimientos entre 2028 y 2030. Son instrumentos que pagan al vencimiento lo que resulte mejor entre inflación y tasa mayorista.

Traducido: el Tesoro ya se prepara para un escenario en el que la desinflación siga, pero en el que todavía haga falta sostener tasas altas para cuidar la estabilidad. Sobre todo a medida que el mercado empieza a mirar 2027 como una zona más sensible por el calendario electoral.

La lógica es bastante clara. Si la inflación baja, pero el Gobierno necesita mantener una política monetaria dura para sostener el ancla cambiaria y evitar tensiones, estos bonos ganan valor. No son una señal de crisis, pero sí de prudencia. El mensaje de fondo es que el equipo económico no da por hecho que el camino hacia una inflación más baja vaya a permitir relajar rápido las tasas.

Los costos bajan, pero siguen corriendo arriba del IPC

Y ahí apareció otro dato importante. La inflación mayorista desaceleró fuerte en mayo: bajó de 5,2% a 2,5%. Es una mejora clara, pero volvió a ubicarse por encima del IPC, que ese mismo mes fue de 2,1%.

Ese detalle importa más de lo que parece. Porque muestra que la tendencia de desaceleración sigue, pero también que los costos todavía no están del todo domados. Dentro del índice pesaron otra vez rubros como químicos, energía eléctrica, refinados del petróleo, alimentos y bebidas, y petróleo crudo y gas.

En otras palabras, en la economía de los costos la baja todavía corre más lento que en la inflación que ve el consumidor. Y eso ayuda a explicar por qué bajar la inflación en la calle sigue siendo más difícil que bajarla en los papeles.

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