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El petróleo ya lidera las exportaciones, pero en junio el dólar sube casi 4% y el mercado ya mira un cambio de etapa, no una corrida
Por Julieta Rico
FINANZAS - 22 de Junio, 2026

El petróleo ya desplazó al agro en un lugar clave del frente externo. En mayo fue el principal producto de exportación de la Argentina y aportó más del 40% del saldo comercial del mes. Ese dato ayuda a entender por qué el Gobierno sigue mostrando calma en el mercado cambiario: una parte central de los dólares que hoy entran al país ya no viene del campo, sino de la energía.

Pero al mismo tiempo el dólar volvió a moverse. En junio ya sube cerca de 4% y tocó su nivel más alto desde febrero. La explicación no pasa por una corrida ni por una señal de crisis, sino por un cambio de contexto: se termina la liquidación fuerte del campo, el petróleo ya no tendrá el mismo impulso de precios y el Banco Central viene comprando menos reservas por día.

El petróleo ya es clave para los dólares que entran al país

El cambio en el mapa exportador ya es visible. En mayo, el petróleo crudo y los combustibles exportaron u$s1.745 millones, con un salto interanual de 167%, y explicaron el 43,2% del superávit comercial del mes. En los primeros cinco meses del año, los aceites crudos de petróleo pasaron a liderar el ranking general de exportaciones del país, por delante del maíz y de la harina de soja.

Ese avance se explica por dos motores. Por un lado, mejores precios internacionales en comparación con un año atrás. Por el otro, más volumen exportado gracias a Vaca Muerta y a la ampliación de la capacidad de transporte. Dicho simple: la energía ya no es un refuerzo ocasional para la balanza, sino una fuente estructural de divisas cada vez más relevante.

El dólar se despertó, pero el mercado no ve una crisis cambiaria

Aun con ese respaldo externo, el dólar volvió a tomar temperatura. El tipo de cambio mayorista llegó a la zona de $1.461 y acumula una suba de casi 4% en junio, mientras el oficial minorista avanzó cerca de 2,8% en la primera mitad del mes. Es el movimiento más claro desde principios de año, pero el mercado no lo está leyendo como una corrida.

Lo que ve es otra cosa:

  • Primero, baja la oferta de dólares del agro por una cuestión estacional, porque se termina la cosecha gruesa.
  • Segundo, también se empieza a recortar el impulso del petróleo, que ya no tendrá el mismo efecto precio que ayudó a inflar las exportaciones de mayo.
  • Tercero, aparece una demanda más activa por turismo, Mundial, vacaciones de invierno y algunos pagos anticipados de importaciones.

A eso se suma una señal concreta del Banco Central. Sigue comprando reservas, pero a un ritmo menor: en junio promedia unos u$s79 millones por día, bastante menos que en abril y mayo. No es una alarma, pero sí un indicio de que el mercado cambiario empieza a entrar en una etapa menos cómoda que la del primer semestre.

Las proyecciones para diciembre apuntan a un ajuste gradual, no a un salto

Por eso la discusión ya no pasa por un salto brusco, sino por un dólar que empiece a moverse más cerca de la inflación. Las consultoras y bancos que mejor anticiparon su precio el año pasado hoy lo ven entre $1.600 y $1.843 para diciembre, con un consenso bastante más moderado en torno a $1.664. El mercado de futuros también acompaña esa idea de deslizamiento gradual.

Hay otra señal útil para leer el momento. El dólar despertó, sí, pero todavía no es la inversión que más rinde en junio. En los primeros 18 días del mes, el Merval lideró con una suba de 6%, mientras el dólar blue avanzó 3% y el oficial 2,8%. Si se mira todo 2026, el plazo fijo UVA sigue primero con un rendimiento acumulado de 17,7%.

Eso marca un cambio de etapa. El dólar volvió a moverse y ya le gana a la inflación mensual esperada, pero el mercado todavía no compra un escenario de crisis cambiaria. Lo que empieza a descontar es otra cosa: un tipo de cambio menos dormido, con menos viento a favor que en la primera parte del año y más cerca de acompañar al resto de los precios.

En síntesis, el Gobierno ganó tranquilidad externa con un dato que hasta hace poco parecía improbable: el petróleo ya desplazó al campo como principal producto exportador. Pero esa calma ya no es perfecta. El dólar volvió a despertarse y, aunque no aparece un escenario de crisis, el mercado ya se prepara para una segunda mitad del año con menos oferta de divisas y un ajuste más visible del tipo de cambio.

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