Créditos para refinanciar deudas y tarjetas en hasta 120 meses con tasas más bajas
La morosidad escaló a niveles históricos en 2026. Según datos de la consultora 1816, el 12,7% de las familias argentinas tiene créditos en mora, una cifra que empujó a los bancos a pisar el acelerador y acercar soluciones a sus clientes.
En este contexto, varias entidades lanzaron planes especiales de refinanciación. El objetivo es permitir que puedan regularizar su situación con tasas más bajas y plazos extendidos, evitando así su exclusión definitiva del sistema financiero.
Cómo funciona el plan de consolidación de deudas del Banco Nación
El Banco Nación ofrece líneas específicas para consolidar obligaciones atrasadas, ya sea con tarjetas de crédito o préstamos personales. Para esto, diseñó una línea llamada "Consolidación de deudas", orientada a clientes que cobren sus ingresos en la entidad y tengan obligaciones pendientes, tanto con el BNA como con otros bancos o billeteras virtuales.
El monto máximo alcanza los $100 millones. El plazo de devolución se extiende desde 12 hasta 120 meses, es decir, 10 años completos.
Las tasas varían según el nivel de atraso. Para deudas con 30 a 90 días de mora, la tasa es UVA+12% TNA. Si el atraso supera los 90 días, trepa a UVA+14% TNA.
Las cuotas se calculan por sistema francés. No pueden superar el 35% de los ingresos del solicitante, una regla que busca evitar sobreendeudamiento.
El crédito permite cancelar el 100% de la deuda, pero el dinero no se entrega en efectivo: el Banco Nación transfiere los fondos directamente a las entidades acreedoras para saldar las obligaciones atrasadas.
Quedan excluidas las deudas originadas por préstamos hipotecarios para vivienda. Tampoco se pueden incluir obligaciones ya judicializadas.
Además de los papeles habituales, el solicitante debe presentar una nota o liquidación emitida por cada acreedor. Ese documento debe acreditar las deudas declaradas de manera fehaciente.
La liquidación tiene que incluir:
- Nombre, apellido y número de documento o CUIL/CUIT del deudor
- Importe exacto de la deuda a cancelar
- Detalle completo de la cuenta del acreedor: banco, sucursal, número de cuenta y titular
- Vigencia de la nota o liquidación, con antelación mínima de 24 horas respecto de la fecha de desembolso
El trámite demanda precisión. Cualquier dato faltante o desactualizado puede demorar la aprobación.
La opción para refinanciar tarjetas de crédito con el Banco Nación
El Banco Nación tiene otra línea específica. Está destinada a quienes acumulen entre 1 y 85 días de atraso con tarjetas de crédito emitidas por la entidad.
El monto máximo depende de la marca. Tarjeta Visa permite hasta $10 millones, mientras que Mastercard eleva el tope a $30 millones.
Los plazos de devolución arrancan en 24 cuotas y llegan hasta 60. La Tasa Nominal Anual se fija en 35%, un valor competitivo para el contexto actual.
Esta modalidad preserva la continuidad de la tarjeta. El pago en cuotas comienza a partir del siguiente resumen. Los límites de compra sufren ajustes temporales de hasta 85%, una restricción que busca evitar nueva acumulación de deuda.
Si la mora supera los 90 días, el Banco ofrece opciones de financiamiento extendido. Los plazos pueden llegar hasta 96 meses, pero quedan sujetos a evaluación crediticia individual.
Qué planes tienen Banco Provincia y Ciudad para regularizar deudas
El Banco Ciudad habilitó un programa de refinanciación que apunta a personas con mora en préstamos personales y tarjetas de crédito.
La tasa nominal anual fija tendrá un tope de 35% como máximo, y el plazo mínimo de devolución será de 24 cuotas mensuales, con cuotas que no podrán superar el 30% de los ingresos del grupo familiar.
Los requisitos son estrictos. El solicitante debe tener domicilio real en la Ciudad de Buenos Aires durante los últimos 2 años. Los ingresos familiares no pueden equivaler a 10 o más salarios mínimos, hoy $3,6 millones.
Tampoco puede ser dueño de más de un inmueble. Y no debe haber comprado dólares durante el tiempo de atraso en la deuda.
La iniciativa alcanza exclusivamente deudas bancarias por préstamos personales y tarjetas de crédito. Solo se incluyen clientes registrados en la Central de Deudores del Banco Central con atrasos de entre 60 y 180 días, categorías 1 a 3.
Las solicitudes podrán realizarse a partir del 3 de agosto. El período de inscripción permanecerá abierto durante 60 días, siempre que los interesados cumplan con todos los requisitos establecidos por la ley y su reglamentación.
Durante ese plazo, las entidades financieras verificarán la documentación presentada y la situación crediticia de cada solicitante.
El Banco Provincia, por su parte, permite refinanciar deudas de consumo en mora temprana. El plazo máximo llega a 72 meses, con una TNA del 72,50% y un CFT del 102,17% para todos los clientes.
Quienes cobren su sueldo en la entidad acceden a un esquema especial. La tasa nominal anual baja al 62,50% y el CFT al 83,91%, una mejora significativa.
Para pymes, las condiciones son aún más favorables. La TNA llega al 41% y el CFT al 49,65%, tasas que reconocen el rol productivo de estas empresas.
La dimensión del problema: casi 7 millones de personas fuera del sistema
La morosidad en familias argentinas alcanzó un nuevo récord histórico de 12,7% en mayo, según la consultora 1816. Es el 19° mes consecutivo de aumento en este indicador.
El dato surge del análisis de deudas con al menos 90 días de atraso, información que proviene de la Central de Deudores del BCRA (CENDEU). La consultora aclaró que el Banco Central puede actualizar estos números más de una vez, por lo que la cifra definitiva podría modificarse marginalmente.
El deterioro dejó una cifra alarmante: casi 7 millones de personas quedaron excluidas del sistema crediticio. Se trata del 27% de quienes habían tomado préstamos y ahora enfrentan atrasos significativos en sus pagos.
La morosidad se mide en deudas impagas por más de tres meses, un plazo que refleja no solo dificultades pasajeras sino problemas financieros estructurales en los hogares.
En el segmento de empresas, la mora también subió. Pasó de 3,3% a 3,5% en el mismo período. Al considerar todo el sector privado en conjunto, el indicador trepó de 7,3% a 7,7%.
El contexto hace más dramático el panorama: a fines de 2024, apenas el 2,5% de los créditos en familias estaban en situación irregular. En menos de seis meses, esa cifra se multiplicó por cinco.
Qué segmentos están más golpeados por la morosidad
Las líneas de crédito más afectadas son dos: préstamos personales y tarjetas de crédito. Ambas representan los productos más comunes entre las familias argentinas.
El informe de 1816 reveló que 26 de las 30 entidades financieras analizadas registraron aumentos en su morosidad durante mayo. No se trata de un problema aislado en algunos bancos, sino de una tendencia generalizada.
Pero el dato más preocupante está fuera del sistema bancario tradicional. En las entidades no financieras, que concentran el 17% de los créditos a privados, la tasa de morosidad saltó a 32,2%.
Este universo incluye financieras, casas de crédito y comercios que otorgan financiamiento propio. Son justamente estos prestamistas los que atienden a sectores con mayor vulnerabilidad económica o menor acceso al crédito bancario.
Las entidades no financieras tienen requisitos más flexibles que los bancos, pero cobran tasas más altas y enfrentan niveles de incumplimiento mucho mayores, lo que refleja el perfil de riesgo de sus clientes.
La explicación del Gobierno de por qué crece la morosidad
Frente a ese escenario, el Gobierno nacional planteó que el aumento de los atrasos en el pago de préstamos y tarjetas responde a un proceso de adaptación luego de varios años con poco acceso al financiamiento.
El portavoz presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que parte del problema está vinculado a decisiones de consumo de los hogares, pero también señaló que las entidades bancarias deben ajustar nuevamente sus criterios para evaluar a quiénes les otorgan préstamos.
Según explicó Ravier, durante un largo período la Argentina tuvo un mercado crediticio prácticamente paralizado, lo que generó que los bancos perdieran práctica en el análisis de las solicitudes de financiamiento.
El funcionario indicó que esa falta de actividad hizo que se dejaran de actualizar procesos vinculados al estudio de ingresos, garantías y capacidad real de pago de los clientes. "Cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca la morosidad", señaló el portavoz presidencial.
En ese sentido, afirmó que el regreso del financiamiento implica también una etapa de aprendizaje para las entidades financieras, que deben volver a desarrollar herramientas para evaluar riesgos.
"Esta Argentina que recupera el crédito también reinicia un proceso de reaprendizaje de cómo se otorgan créditos", añadió Ravier.