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Los dólares volvieron al sistema financiero, pero todavía no se transforman en el impulso que busca el Gobierno. Los depósitos privados superaron los u$s40.000 millones, el nivel más alto en 26 años, mientras los préstamos en esa moneda rondan los u$s23.000 millones.
La diferencia deja cerca de u$s17.000 millones líquidos dentro de los bancos. Para Luis Caputo, ese dinero podría financiar inversión y actividad sin emitir pesos ni aumentar el gasto público. El problema es que ampliar el crédito en dólares exige evitar riesgos que la Argentina ya conoce.
¿Qué falta para que los dólares de los bancos lleguen a la economía?
El Gobierno flexibilizó las condiciones para que empresas que no exportan puedan acceder a préstamos en dólares cuando cuentan con garantías de compañías que sí generan divisas.
La intención es ampliar el universo de tomadores y poner en circulación una parte de los fondos depositados. Sin embargo, los bancos mantienen una postura cautelosa.
Una empresa que obtiene ingresos en pesos puede afrontar dificultades para pagar una deuda en dólares si el tipo de cambio sube. Ese descalce fue uno de los problemas que agravaron crisis anteriores y explica por qué las entidades prefieren prestar principalmente a exportadores.
Por eso, el récord de depósitos no garantiza por sí solo una expansión inmediata del financiamiento. El desafío será convertir la liquidez en crédito sin deteriorar la calidad de las carteras bancarias.
¿Qué cambiaría si Moody’s mejora la nota de Argentina?
El mercado espera que Moody’s eleve la calificación de la deuda argentina desde "Caa1" hasta "B3", para alinearla con las mejoras que ya realizaron Fitch y S&P.
Una recalificación podría ampliar el grupo de fondos internacionales habilitados para comprar activos argentinos. También ayudaría a reducir el riesgo país y el costo de financiamiento del Estado y de las empresas.
Los analistas estiman que, si el riesgo país se acerca a la zona de 300 puntos, algunos bonos soberanos de vencimiento largo podrían subir entre 5,9% y 6,8%.
El impacto inmediato podría ser más moderado porque el mercado ya anticipa parte de la decisión. Aun así, una mejora sostenida facilitaría el acceso al crédito y podría complementar la estrategia oficial de movilizar los dólares depositados localmente.
¿La carne brasileña más barata llega realmente al consumidor?
Las importaciones de carne vacuna podrían alcanzar las 65.000 toneladas este año, más del doble de las 32.000 toneladas registradas durante 2025. Cerca del 80% proviene de Brasil.
Algunos cortes brasileños ingresan con precios aproximadamente 25% inferiores a los nacionales. Sin embargo, esa diferencia no se traslada completamente a las góndolas.
El caso más marcado es el lomo, que llega a los supermercados con un costo cercano a $9.000 por kilo y se comercializa entre $20.000 y $23.000. Aunque puede venderse por debajo del equivalente argentino, una parte importante de la ventaja queda en el margen de las cadenas.
Las importaciones ayudan a aumentar la oferta y pueden limitar nuevas subas de los cortes locales. Pero eso no significa que toda la carne haya bajado ni que el consumidor reciba completa la diferencia de costos.
El panorama combina así dos oportunidades todavía incompletas. Hay más dólares en los bancos y podría mejorar el acceso al financiamiento internacional, pero esos avances deberán convertirse en inversión, crédito y precios más competitivos para llegar efectivamente a la economía cotidiana.