Caputo quiere inundar el mercado con bonos de corto plazo para bajar la tasa, ante un vencimiento masivo de deuda
Puntos importantes
El ministro Toto Caputo dejó en claro que quiere priorizar la calma en un mercado en el que la tónica de las últimas semanas ha sido la volatilidad de tasas de interés y el nerviosismo respecto de la sostenibilidad de la política cambiaria. El "menú" de bonos que ofrecerá en la licitación del Tesoro este jueves apunta a inundar la plaza con títulos en pesos de corto plazo y, de esa forma, contener la tendencia creciente de las tasas.
Hubo dos datos que llamaron la atención. El primero es que ninguno de los títulos ofrecidos para la licitación tiene vencimiento post 2027. Esto implica un cambio en la estrategia que se había mantenido a lo largo del año, que tenía como objetivo explícito "patear" la mayor cantidad de vencimientos posibles para el próximo mandato de gobierno.
De hecho, desde que Federico Furiase asumió la secretaría de Finanzas, ha sido motivo de festejo cada licitación en la que se logró "extender duration" de la deuda.
El otro detalle llamativo es el hecho de que, por primera vez en muchos meses, el Tesoro no ofrecerá un bono nominado en dólares. Una forma indirecta de empujar la mayor liquidez posible hacia los activos en pesos.
Es, también, un síntoma del cambio de clima: en los últimos días hubo una presión alcista sobre el tipo de cambio, que llevó la cotización por encima del "techo psicológico" de $1.500. Y, si bien el Banco Central ha seguido comprando divisas en el mercado, el monto se redujo drásticamente: apenas un promedio diario de u$s30 millones en lo que va de agosto, mientras en julio la marca diaria era de u$s98 millones.
Con ese marco, es probable que la oferta de un nuevo tramo del bono en dólares hubiese contribuido a mayor presión cambiaria y que, sobre todo, el Tesoro tuviese que validar una tasa de interés más alta -hace dos semanas pagó 8,39% nominal anual para el título que paga en octubre 2029-.
Vencimiento masivo de dólar linked
En realidad, no sorprende que Caputo haya tomado esta actitud, después del escaso entusiasmo que había generado, la semana pasada, el canje para los inversores que tenían en su poder bonos "dólar linked" -los que están nominados en pesos pero ajustan con el tipo de cambio más un premio-. El cronograma preveía el vencimiento de una masa de estos títulos por valor equivalente a u$s3.968 millones.
Lo habitual en estos casos es que el Tesoro ofrezca nuevos bonos con vencimiento más largo, de forma de ir "rolleando" la deuda y que no se acumulen pagos en el corto plazo. Pero la respuesta del mercado fue floja: apenas se aceptó el canje por un 34% del volumen. En consecuencia, el Tesoro deberá pagar u ofrecer otros bonos por un valor equivalente a u$s2.614 millones.
Como, además, vence también otro tipo de deuda en pesos, la licitación del Tesoro deberá hacer frente a obligaciones totales por unos $12,6 billones. Es uno de los vencimientos más abultados de los últimos meses, y ocurre luego de semanas de volatilidad en las tasas y un debate en el mercado respecto de quién tenía la culpa.
En los bancos hay quejas por la escasa liquidez, como consecuencia de la "mano dura" de la política monetaria. Pero desde el gobierno relativizan ese problema, e incluso el presidente del BCRA, Santiago Bausili, ha llegado a atribuir esas turbulencias a "un estrés post traumático" del sistema bancario, que teme la repetición de la crisis ocurrida en la previa a las elecciones legislativas del año pasado.
Expectativa por un cambio de rumbo
Lo cierto es que, al mismo tiempo que el discurso oficial refuerza su dureza y explícitamente dice que no habrá retoques al plan económico, se está notando un gradual afloje en algunas posturas. El más evidente es haber dejado deslizar al dólar hasta el nivel de $1.511, sin que el Tesoro haya salido a vender divisas para ponerle un tope a la cotización.
Sí es cierto que el BCRA mantuvo su intervención en el mercado de futuros, como a esta altura se ha hecho costumbre antes de las licitaciones, aunque en las últimas jornadas hubo una disminución del volumen. Los operadores interpretan que la intervención del BCRA es parte de la clásica "pulseada" con los inversores de bonos DL, que pujan para subir el tipo de cambio, dado que este miércoles se fija la cotización a la que el Tesoro les pagará por sus títulos.
En cuanto al "menú" del Tesoro, fue mucho menos variado de lo que los analistas esperaban. No incluye los bonos duales de renta variable -por ejemplo, los que combinan el dólar linked con la tasa Tamar, o el CER/Tamar-, que en las últimas licitaciones habían tenido un buen nivel de demanda.
En cambio, la oferta se concentra en Lecaps -renta fija- con vencimientos entre noviembre de este año y mayo de 2027. Y, además, un título ajustable por CER, pagadero en enero 2027. La señal implícita en esta oferta es que Caputo quiere maximizar la captación de liquidez, al ofrecer opciones de vencimiento cercano, y que además quiere acotar la tasa de interés.
Si bien los títulos con vencimiento post 2027 habían tenido buena receptividad, implicaban un premio acorde al "ruido político", que en los últimos días se hizo más intenso.
La incógnita, ahora, reside en si Caputo intentará "rollear" la totalidad del vencimiento -como ha sido la tónica- o si, como le pide el mercado, dejará algo de liquidez sobrante para sacar presión de la operatoria de corto plazo de los bancos.
Dólares en el freezer
Para quienes quieren mantener la cobertura cambiaria, el Tesoro ofrece un nuevo bono dólar linked, con vencimiento en octubre. En teoría, allí se dirigirá la mayor parte de los $6 billones que llegan a su vencimiento y que no quisieron aceptar el canje de la semana pasada.
El hecho de que esta vez la oferta del Tesoro no incluya bonos nominados en dólares ayudará a encauzar ese flujo. Hasta ahora, ese bono -que paga renta mensual- captó u$s1.030 millones para el tercer tramo, que vence en 2029. Antes, se había colocado dos tramos, por un total de u$s2.000 millones cada uno.
Para Caputo, resultó una alternativa más barata que acudir al mercado internacional de crédito. Si el ministro tuviese que acudir a ese fondeo, probablemente debería resignarse a pagar una tasa de 10%, dada la reciente suba del índice de riesgo argentino, y también la suba de tasas internacionales.
En cambio, el bono dolarizado con vencimiento en 2027 se colocó a una tasa de 5,2%, mientras que el que paga a fines de 2028 tuvo un "sobrecosto" de 300 puntos básicos, que Caputo atribuye al "riesgo kuka" percibido por el mercado.
Todavía queda un remanente de casi u$s1.000 millones para levantar con el bono 2029, que los analistas estiman se irá ofertando de forma dosificada, precisamente para que evitar que la tasa se dispare por encima de lo previsto.