El BCRA prepara cambios para que los comercios paguen menos al adelantar cobros con tarjeta de crédito
El sistema de tarjetas de crédito moviliza cifras millonarias y una parte de esas operaciones podría quedar alcanzada por un nuevo esquema que analiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El organismo trabaja en una propuesta para crear un mercado abierto de "cupones de tarjetas de crédito", con el objetivo de ampliar las alternativas disponibles para los comercios que necesitan transformar ventas futuras en dinero disponible.
La magnitud del mercado da una idea del universo sobre el que podría aplicarse el mecanismo. Durante julio se contabilizaron 176.222.475 operaciones en pesos con tarjetas de crédito, según información oficial del BCRA. De ese conjunto, 155.309.087 fueron pagos en una sola cuota, mientras que 20.913.388 se realizaron en cuotas. En total, las transacciones superaron los $10,6 billones.
La iniciativa apunta, entre otras cosas, a que una mayor cantidad de actores pueda competir por esos derechos de cobro. La expectativa oficial es que esa competencia termine reduciendo las tasas de interés que se aplican cuando un comercio decide cobrar anticipadamente.
El BCRA busca abaratar el costo que pagan los comercios para cobrar antes las ventas con tarjeta
Pagar con tarjeta no significa que el comercio tenga el dinero inmediatamente disponible. Después de concretarse la operación existe un período hasta que los fondos son acreditados, que actualmente suele ubicarse entre ocho y 18 días, aunque el plazo depende de las características de cada actividad y de las condiciones del establecimiento.
Para determinados negocios, ese tiempo puede ser relevante. Mientras aguardan la acreditación, deben seguir haciendo frente a sus obligaciones habituales:
- Comprar mercadería
- Pagar a proveedores
- Cubrir salarios
- Afrontar alquileres
- Mantener al día los servicios
Cuando la caja no alcanza para esperar, existe la posibilidad de anticipar el cobro. Para hacerlo, el comercio negocia el derecho a recibir ese dinero antes del vencimiento y acepta una reducción sobre el importe que originalmente le correspondía. El costo de conseguir esa liquidez es precisamente uno de los puntos que el proyecto busca revisar.
Qué cambiaría con el nuevo esquema
La propuesta del BCRA apunta a que esos derechos de cobro puedan negociarse dentro de un circuito con mayor cantidad de participantes. En lugar de depender de un conjunto reducido de opciones para obtener el dinero por adelantado, los comercios tendrían la posibilidad de acceder a distintas ofertas.
La lógica es sencilla: más participantes podrían generar mayor competencia por los cupones y, en consecuencia, menores tasas de descuento.
Así, el comercio que necesite fondos antes de la fecha de acreditación podría elegir entre diferentes condiciones. Si el costo de anticipar el dinero disminuye, una porción más grande del valor de la venta quedaría finalmente en manos del negocio.
El esquema también permitiría negociar los cupones individualmente. Por ejemplo, si una compra se financia en tres cuotas, se generan tres derechos de cobro con vencimientos mensuales diferentes. El comercio podría desprenderse de esos derechos antes de sus respectivas fechas y obtener efectivo sin tener que esperar la acreditación de cada cuota.
El respaldo bancario, una de las claves del proyecto
Desde la perspectiva del Gobierno, existe una característica que vuelve especialmente atractivos a estos instrumentos: el riesgo de que el dinero no sea pagado se considera muy bajo, ya que el obligado final es un banco.
Esa condición es central para la propuesta. Si quien debe cancelar el crédito es una entidad financiera, el cupón presenta, según el planteo oficial, un nivel de previsibilidad que permitiría negociar mejores condiciones para quien necesita anticipar el cobro.
El antecedente conceptual más cercano es el descuento de cheques. En ambos casos, el titular de un derecho de cobro futuro puede cederlo y recibir liquidez antes de la fecha prevista. La diferencia que destaca el Gobierno está en el perfil del deudor: en los cupones derivados de una operación con tarjeta, el pago final corresponde a una entidad bancaria. Sobre esa base se construye el argumento para buscar un costo financiero inferior al que enfrentan actualmente los comercios.
Una herramienta que podría beneficiar al capital de trabajo
El impacto potencial no se limita al momento en que se cobra una venta. Para un comercio que utiliza con frecuencia el adelanto de cupones, el precio de esa financiación forma parte de sus costos habituales.
Una tasa más baja podría liberar recursos que hoy se destinan a pagar el financiamiento y mejorar el margen disponible para continuar con la actividad. El efecto podría ser particularmente importante entre pequeñas y medianas empresas, que suelen necesitar liquidez para sostener el funcionamiento cotidiano.
En ese sentido, el nuevo mercado buscaría convertir una necesidad financiera habitual —esperar o anticipar el cobro de las ventas— en un espacio donde exista mayor competencia entre quienes ofrecen liquidez.
Todavía faltan definir las reglas
El proyecto se encuentra en etapa de análisis y su resultado dependerá del diseño definitivo del sistema. Entre los aspectos que deberán precisarse aparecen:
- Los actores que podrán participar
- Las exigencias para los intermediarios
- Las reglas del marco regulatorio
- La transparencia en la formación de las tasas
Esos detalles serán decisivos para evaluar el efecto concreto de la apertura. La creación de un mercado con más participantes, por sí sola, no determina cuánto terminará pagando cada comercio para adelantar sus cobros.
La apuesta del BCRA es que el mayor número de alternativas permita que la competencia opere sobre ese costo y que, finalmente, los comercios puedan disponer antes del dinero de sus ventas con una quita menor.