Brecha del dólar y techo de la banda es récord pero igual Caputo arma escudo anti corrida
Puntos importantes
Por primera vez desde que el Gobierno implementó el sistema de bandas cambiarias, la diferencia entre el precio del dólar y el techo de la banda de Luis Caputo había superado el 25%. Fue lo que sucedió ayer.
El dólar mayorista cerró este miércoles en $1.513, mientras que el techo de la banda cambiaria quedó en $1.893. La diferencia -de $380-, equivalente a un 25,1%, un margen inédito desde que Javier Milei puso en marcha el nuevo esquema cambiario.
La primera interpretación que pueda darse ante semejante distancia entre un valor y el otro refiere a la posibilidad que tiene el Gobierno de habilitar un deslizamiento del tipo de cambio sin que ello pueda leerse como una situación de crisis.
Si no, más bien, de todo lo contrario: un dólar más alto es lo que vienen reclamando economistas referentes como Domingo Cavallo o Carlos Melconián.
Dólar estable y descinflación, la apuesta del Gobierno
Lo que está claro es que el Gobierno eligió exactamente el camino contrario. La prioridad absoluta pasó a ser la desinflación, incluso al costo de mantener un peso cada vez más apreciado en términos reales.
La estrategia tiene un objetivo político y económico muy claro. A un año de las elecciones presidenciales, el equipo económico apuesta a que el dólar permanezca estabilizado -sin volatilidad- para consolidar un proceso de inflación descendente, que este jueves podría mostrar su mejor dato del año, cuando el Indec divulgue el IPC correspondiente a agosto.
Cuáles son las piezas clave del escudo financieron de Milei
Precisamente porque no quiere utilizar ese margen cambiario, Economía viene construyendo un verdadero escudo financiero para atravesar el calendario electoral sin sobresaltos.
Una de las pieza más relevantes consiste en los acuerdos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que actúan como garantes de emisiones de deuda en dólares colocadas exclusivamente en el mercado local.
El esquema le permite al Tesoro conseguir financiamiento a un costo mucho menor que el que enfrentaría si volviera a emitir bonos en Wall Street.
Hoy esa alternativa internacional aparece prácticamente descartada. Con el riesgo país estabilizado alrededor de los 500 puntos básicos y las tasas largas de Estados Unidos todavía elevadas, una colocación global implicaría pagar cerca del 9,5% anual en dólares, un costo que el Gobierno considera excesivo.
En cambio, la estrategia apunta a profundizar las emisiones domésticas respaldadas por organismos multilaterales.
Llegan más garantías para reforzar las reservas
En las últimas horas trascendió que la Argentina podría obtener entre u$s1.000 millones y u$s1.200 millones adicionales en garantías del Banco Mundial y del BID.
El programa total contempla alrededor de u$s4.000 millones, de los cuales ya se habrían asegurado aproximadamente u$s3.200 millones.
Ese colchón se complementará con otras dos fuentes de divisas: nuevas colocaciones de bonos en dólares dentro del mercado argentino —que Economía irá administrando según las condiciones financieras— y el ingreso de unos u$s1.500 millones provenientes de privatizaciones.
El objetivo es claro: reforzar las reservas y la capacidad de intervención sin necesidad de convalidar una suba significativa del tipo de cambio.
Un dólar que pierde contra la inflación
Los números explican por qué el debate sobre el atraso cambiario volvió al centro de la escena.
En lo que va de 2026, el dólar oficial avanzó apenas 3,9%, mientras que la inflación acumulada ya supera el 20%. En otras palabras, el peso se fortaleció en términos reales porque los precios internos crecieron mucho más rápido que el tipo de cambio.
El propio mercado reconoce que existe margen técnico para otra dinámica. Con un techo de banda ubicado en $1.893, el Banco Central podría convalidar una depreciación de hasta el 25,1% sin necesidad de una intervención directa.
Sin embargo, la decisión oficial es otra: evitar cualquier movimiento brusco que pueda trasladarse a precios y poner en riesgo la desaceleración inflacionaria.
Los números del atraso cambiario
El diagnóstico aparece reflejado en el último informe de la consultora de Miguel Ángel Broda.
El trabajo muestra que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) se ubica actualmente un 25,4% por debajo de su promedio histórico de los últimos 26 años. Dicho de otra manera, el peso presenta una apreciación cercana al 34% respecto de ese valor de equilibrio.
La comparación también resulta elocuente frente a otros momentos recientes. El TCRM actual es casi 18% inferior al registrado en septiembre de 2025 y alrededor de 10% menor al nivel previo a la devaluación aplicada por Sergio Massa en agosto de 2023.
Para los economistas, esto confirma que el Gobierno volvió a transitar un escenario de atraso cambiario, aunque con una diferencia importante respecto de experiencias anteriores: ahora existe un régimen de bandas que le otorga mayor flexibilidad para administrar el precio del dólar.
El principal activo del Gobierno es la inflación baja
Toda la estrategia converge en el mismo punto. Economía acepta convivir con un dólar apreciado porque entiende que hoy el principal activo político del Gobierno es la baja de la inflación.
Esta tarde, el Indec difundirá el índice y las consultoras proyectan una variación de la inflación entre 1,5% y 1,7% en agosto. De confirmarse, sería la inflación mensual más baja de 2026.
Ese logro, sin embargo, tiene una contracara. Cuanto más estable permanece el dólar mientras los precios siguen avanzando, mayor es el atraso cambiario que acumula la economía.