Por qué cayeron los bonos y subió el riesgo país luego del paso de Caputo por Wall Street

Los inversores están preocupados por la falta de respuestas oficial al estancamiento de la economía real. Además, el riesgo país trepó a 566 puntos
El rostro y parte del cuerpo de Luis Caputo al lado de un cartel de Wall Street y con un fondo de edificios y símbolos del mercado

Puntos importantes

Checkbox Checked La gira de Caputo en Wall Street generó desconfianza. Pese al orden fiscal, los inversores temen por la recesión.
Checkbox Checked La economía real se estanca y debilita la imagen de Milei. Urge reactivar sin perder orden.
Checkbox Checked El mercado exige ajustes cambiarios. La falta de dólares y la recesión preocupan a los fondos.

Luis Caputo juega de local en Nueva York. En Wall Street es uno de los economistas más respetados, incluso por quienes todavía le guardan enfado por operaciones del pasado en las que perdieron dinero. Su llegada suele despertar expectativa entre los grandes fondos de inversión.

Pero esta vez ocurrió algo distinto: el paso del ministro de Economía por Wall Street dejó una preocupación genuina entre los principales administradores de fondos, especialmente entre quienes asistieron al encuentro organizado por JP Morgan.

Paradójicamente, Caputo fue aplaudido durante la exposición, pero el mensaje que transmitió terminó provocando el efecto contrario en los mercados: ventas de bonos argentinos, caída en las cotizaciones de los papeles de la deuda y alzas consecutivas del índice de riesgo país.

Los bonos argentinos cayeron ayer hasta 2,1% -como fue el caso del papel que vence en 2035-.

Ayer miércoles, el riesgo país cerró en 566 puntos básicos y acumula un deterioro del 10,6% en lo que va de septiembre, un desempeño que contrasta con la evolución de otros mercados latinoamericanos, donde los indicadores de riesgo soberano mostraron una trayectoria más estable.

La caída de ayer, si bien emparentada con la mala onda en los mercados internacionales, se encadenó con otras siete ruedas de retrocesos consecutivos.

El Gobierno logró ordenar sus cuentas, pero qué pasa ahora con la economía real

Llamativamente, la inquietud de los financistas no nació por un cambio de rumbo en el plan económico sino, justamente, por la ratificación del mismo.

Caputo volvió a defender un programa basado en un equilibrio fiscal inflexible y una política monetaria extremadamente restrictiva, dos pilares muy festejados durante gran parte de la administración Milei.

Ahora la lectura cambió.

En Wall Street sostienen que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas, redujo la inflación y comenzó a recomponer reservas, pero advierten que la economía real no responde.

La caída del consumo, la debilidad industrial y los últimos datos negativos del PBI comenzaron a modificar el foco de atención de los inversores, que ya no preguntan únicamente por el superávit sino por el crecimiento.

Ese deterioro económico, creen varios fondos y bancos internacionales, empieza además a erosionar la imagen de Javier Milei. Aunque el Presidente continúa apareciendo como un dirigente muy competitivo en las encuestas, los inversores consideran que una economía estancada puede volver mucho más incierto el escenario político hacia 2027.

La obsesión por el dólar quieto genera otro debate

Uno de los puntos que más apareció en las conversaciones privadas fue la estrategia cambiaria del Banco Central.

Los inversores valoran que Santiago Bausili continúe comprando reservas, pero observan que esas adquisiciones se desaceleraron con fuerza. El miércoles la autoridad monetaria apenas incorporó u$s7 millones, pese a que la oferta de divisas del agro continúa siendo elevada.

La explicación que circula en el mercado es conocida: el Gobierno prioriza mantener al dólar contenido -como ancla de la inflación y de las expectativas-. En lugar de intervenir agresivamente comprando divisas, el Banco Central participa con operaciones mínimas para evitar presiones alcistas sobre el tipo de cambio.

Ayer mismo el BCRA redujo el nivel de compras y adquirió tan sólo u$s7 millones a pesar del buen ritmo de liquidaciones por parte de los exportadores.

Ese comportamiento, sin embargo, abrió una discusión nueva entre los fondos de inversión de Wall Street.

Un representante de uno de los principales inversores explicó a iProfesional que el mercado no está pidiendo abandonar el equilibrio fiscal ni lanzar un "plan platita". Lo que propone es una corrección, aunque más no sea gradual, del tipo de cambio: "Nadie se va a asustar si habilitan que el dólar avance alrededor del 3% al 3,5% mensual mientras la inflación se ubica entre 1,5% y 2%", analizó la fuente consultada.

Ese escenario podría lograrse mediante compras de dólares más importantes, que ayuden en el refuerzo de las reservas, algo que viene reclamando el FMI.

Según esa visión, un deslizamiento cambiario por encima de la inflación tendría un doble efecto: facilitaría mayores compras de reservas por parte del Banco Central —inyectando más pesos en la economía— y ofrecería oxígeno a los sectores productivos sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

Por otra parte, implicaría llegar a las elecciones de 2027 evitando un tipo de cambio atrasado, que incentive la dolarización preelectoral.

La dolarización privada también aparece como un factor de inquietud.

Aunque Milei reiteró ayer a la salida de la ONU que a la Argentina "le sobran dólares" y que al país "le salen dólares por las orejas", los fondos ponen la atención sobre otro dato: la compra de divisas por parte del sector privado se mantiene en un rango de u$s2.500 millones a u$s3.000 millones mensuales, un nivel que consideran elevado de cara al ingreso del año electoral.

Caída de la economía real: de luz amarilla a naranja

Los indicadores de actividad que difundieron fuentes oficiales y consultoras en las últimas semanas respaldan la preocupación de los financistas.

Para Fausto Spotorno, economista de la consultora de Orlando Ferreres, la situación merece un cambio de categoría: "La actividad pasó de amarilla a naranja", afirmó ante iProfesional, en referencia al deterioro que viene mostrando la economía real.

Esa definición resume bastante bien el clima que dejó la gira por Nueva York.

Los inversores no cuestionan el ajuste ni el superávit fiscal; de hecho, los consideran activos políticos y económicos del Gobierno. La duda es otra: si la administración Milei está dispuesta a introducir alguna corrección táctica que permita reactivar la economía sin resignar el orden macroeconómico.

Ésa es la pregunta que quedó flotando en Wall Street tras el regreso de Caputo y del Presidente a Buenos Aires.

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