Argentina recibirá miles de millones en inversiones: ¿habrá dólar planchado y peso fuerte?
Puntos importantes
Los anuncios de inversión que dejó la Argentina Week en París volvieron a poner sobre la mesa una de las principales apuestas del Gobierno: que el ingreso de capitales y el crecimiento de las exportaciones aumenten la oferta de dólares y permitan sostener un peso fuerte. El balance oficial, que ubicó los proyectos anunciados en u$s27.000 millones, alimenta esa expectativa.
Sin embargo, entre los compromisos empresarios y su impacto en el mercado cambiario hay una distancia que se mide en desembolsos, obras y años.
Los economistas consultados por iProfesional ven condiciones para un dólar relativamente estable en los próximos meses. Sin embargo, surgen algunos matices: las inversiones pueden ayudar de manera gradual, mientras que la calma inmediata dependerá de las exportaciones, la política económica, las tasas internacionales y la demanda de cobertura. Además, las elecciones de 2027 pueden modificar ese escenario.
Un dólar "planchado" tampoco implica necesariamente una cotización inmóvil. Puede subir lentamente y aún así quedar por debajo de la inflación, lo que significa una apreciación real del peso. Es una de las posibilidades que plantean los especialistas, aunque no todos anticipan un nuevo fortalecimiento de la moneda: también aparece un escenario en el que conserve su valor real actual.
La apuesta de Milei y Caputo: más dólares y confianza
Javier Milei viene defendiendo que la confianza, la recuperación de la demanda de pesos y el desarrollo exportador pueden apreciar la moneda. En su discurso ante la Fundación Libertad de este año vinculó esa perspectiva con el RIGI y la expansión de la minería, el agro, el petróleo y el gas. Su argumento es que una economía que atrae capital y genera más divisas puede sostener una moneda más fuerte.
Luis Caputo reforzó en París el mensaje de estabilidad. El ministro sostuvo que el Gobierno no espera un año electoral como el que temen algunos inversores, aunque se prepara para un escenario adverso. También destacó la disponibilidad de herramientas para enfrentar presiones financieras.
Esa visión encuentra un respaldo parcial entre los economistas consultados. Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., señala a iProfesional que, durante el último año, el Gobierno reforzó su capacidad de intervención frente a presiones cambiarias, principalmente mediante la acumulación de reservas y una política monetaria más predecible.
"Para los próximos meses, y asumiendo un contexto global de tasas que no se descontrola, vemos un escenario de tipo de cambio sin grandes fluctuaciones, con el peso oscilando en los niveles actuales en términos reales", plantea.
La precisión resulta clave: Ortiz Villafañe proyecta estabilidad del peso en términos reales. Eso admite movimientos del dólar nominal compatibles con la evolución de los precios, sin que necesariamente haya una nueva apreciación sostenida.
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, encuentra otro sostén en la generación de divisas de los sectores exportadores. "Por lo que venimos observando en las exportaciones de energía, minería y el sector agropecuario, vemos condiciones para que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable durante los próximos meses", sostiene.
A ese flujo agrega un ingreso potencial extraordinario: estima que el proceso de venta de empresas públicas anunciado por el Gobierno podría aportar entre u$s1.500 millones y u$s3.000 millones entre 2026 y 2027.
Inversiones millonarias, pero con desembolsos graduales
El balance difundido por el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, reunió anuncios de grandes compañías, con un peso decisivo de la energía y la minería. Entre los proyectos mencionados figuran:
- Una cartera de TotalEnergies cercana a u$s10.000 millones
- El desarrollo de Pluspetrol y GyPporus de u$s12.400 millones en Vaca Muerta
El segundo caso ilustra por qué el monto anunciado no puede trasladarse directamente a la oferta de dólares de los próximos meses: el plan de Bajo del Choique–La Invernada contempla inversiones a 25 años. El ingreso al RIGI constituye un avance, pero la ejecución se distribuye a lo largo del desarrollo del proyecto.
Federico Glustein, economista, pone el foco en esa diferencia. En su análisis, las inversiones pueden contribuir paulatinamente a la estabilidad, "siempre que se concreten". Sin embargo, los fondos se entregan por etapas y dependen de aprobaciones, obras y puesta en marcha.
Por eso, no espera que los anuncios modifiquen por sí solos el esquema cambiario en el corto plazo. Considera que su efecto más intenso llevará varios años y que parte de los proyectos petroleros y mineros tendrá tiempos de ejecución que exceden las necesidades inmediatas del Gobierno, especialmente frente al calendario electoral.
Desde el punto de vista cambiario, hay otra distinción: el valor total de una inversión no equivale automáticamente a dólares vendidos en el mercado local. Una parte puede destinarse a equipos importados o a pagos en el exterior. Más adelante, cuando los proyectos produzcan y exporten, su contribución a la generación de divisas puede aumentar.
¿El dólar puede subir menos que la inflación?
Lazzati proyecta un tipo de cambio estable, aunque con movimientos graduales. "Incluso podrían darse algunos meses en los que la variación del dólar se ubique en niveles similares o por debajo de la inflación mensual", explica.
Si la cotización sube menos que los precios locales, el peso se fortalece en términos reales frente al dólar, manteniendo constantes los demás factores. Por eso, la combinación de inflación y dólar resulta más relevante que mirar únicamente si la divisa aumenta o baja en pesos.
Glustein también ve probable un dólar más estable y un peso más fuerte, aunque atribuye ese escenario principalmente a la política económica. Su lectura es que el Gobierno busca controlar la inflación, mantener la estabilidad cambiaria y sostener una tasa de interés equilibrada o ligeramente positiva en términos reales, para generar condiciones que favorezcan la llegada de inversiones.
La relación funciona en ambas direcciones: una mayor oferta de divisas puede facilitar la estabilidad, mientras que una economía previsible puede incentivar a las empresas a concretar sus proyectos. Pero ninguno de esos resultados surge automáticamente de un anuncio.
En el corto plazo, Glustein considera que la cosecha y las variables internacionales tendrán un papel más importante para la calma cambiaria que los grandes proyectos todavía pendientes de ejecución. Su planteo complementa el de Lazzati: los dólares que ya generan las exportaciones y los ingresos extraordinarios que eventualmente se concreten pueden tener un efecto más inmediato.
El límite de la calma: tasas internacionales y elecciones
El escenario de estabilidad que describe Ortiz Villafañe tiene una condición externa explícita: que las tasas globales no se descontrolen. Un aumento de los rendimientos internacionales puede encarecer el financiamiento y volver más exigente la competencia por el capital.
A ese riesgo agrega uno doméstico. "El año que viene, a medida que nos aproximemos a las elecciones, el riesgo de episodios de estrés aumenta de la mano de una mayor incertidumbre en relación con la continuidad de las actuales políticas", advierte.
Así, la expectativa de inversiones de largo plazo puede convivir con una mayor demanda de dólares de corto plazo. Una empresa puede mantener un proyecto a varios años y, al mismo tiempo, ahorristas e inversores pueden buscar cobertura ante una elección. Los anuncios no eliminan esa posibilidad.