El FMI puso el foco en la deuda y energía, y reclamó un plan para las cuentas públicas
Kristalina Georgieva alertó por la deuda pública, el costo de la energía y una IA que puede profundizar las diferencias entre las economías
La economía mundial enfrenta una combinación de desafíos que podría condicionar su crecimiento en los próximos años. Para la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el nivel de deuda pública, el precio de la energía y la expansión de la inteligencia artificial (IA) serán factores decisivos para determinar cómo evoluciona la actividad global.
Georgieva expuso su diagnóstico antes de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, que se desarrollarán en Bangkok entre el 12 y el 18 de octubre. Su preocupación pasa por la posibilidad de que estas tendencias terminen reforzándose entre sí y dificulten la salida del período de crecimiento moderado que atravesó la economía internacional durante los últimos años.
Deuda pública: la advertencia del FMI por el aumento de las tasas de interés
Uno de los principales límites que enfrentan los gobiernos está en sus propias cuentas. La deuda pública mundial se aproxima a los niveles más elevados registrados desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que las tasas de interés aumentaron y, por lo tanto, también lo hizo el costo de renovar los vencimientos.
La estrategia de esperar una aceleración de la economía para corregir el desequilibrio fiscal ya no ofrece las mismas perspectivas que en el pasado. Georgieva recordó que durante buena parte de los últimos 17 años el costo del financiamiento se mantuvo por debajo del ritmo de expansión económica. Esa relación cambió y dejó a los gobiernos frente a un escenario menos favorable.
Por eso, la titular del FMI consideró necesario que los países adopten planes creíbles de consolidación fiscal. La tarea, según planteó, no consiste solamente en ajustar las cuentas, sino en definir cómo hacerlo sin provocar un deterioro mayor de la actividad ni trasladar el mayor costo a los sectores más vulnerables.
El organismo también apunta a que ese proceso vaya acompañado de transformaciones que permitan elevar el potencial de crecimiento. Entre las prioridades mencionadas por Georgieva figuran:
- Mejorar la capacitación de los trabajadores
- Flexibilizar los mercados laborales
- Facilitar tanto la creación como la salida de empresas
- Ampliar las posibilidades de acceder al capital de riesgo
La agenda incluye además una revisión del funcionamiento del Estado y del marco regulatorio. En particular, Georgieva reclamó reducir la burocracia y eliminar regulaciones obsoletas para que el sector privado pueda desarrollar con mayor libertad su potencial.
La IA puede impulsar la actividad, pero no a todos por igual
El avance de la inteligencia artificial aparece, en cambio, como una fuente de oportunidades para la economía mundial. Las naciones que participan con mayor intensidad en las cadenas de producción vinculadas con la tecnología —entre ellas Estados Unidos, China e India— están especialmente posicionadas para aprovechar su expansión.
Pero el beneficio no necesariamente se distribuirá de manera homogénea. Georgieva advirtió que el desarrollo de la IA puede ampliar las diferencias entre países, debido a las distintas capacidades que tienen las economías para incorporar estas tecnologías y participar de sus cadenas productivas.
El impacto tampoco se limita al ámbito tecnológico. Una mayor utilización de sistemas de IA requiere más infraestructura y, con ella, un incremento de la demanda de energía. De esta manera, una de las principales apuestas para elevar la productividad mundial también puede sumar presión sobre un mercado energético que ya atraviesa un período de costos elevados.
Petróleo y gas agregan presión sobre la inflación
El escenario energético representa otro foco de preocupación para el FMI. El encarecimiento de la energía no afecta únicamente al transporte o a los combustibles: también eleva los costos de producción de fertilizantes, alimentos e insumos industriales.
El petróleo ronda los u$s100 por barril, mientras que las dificultades que atraviesa la capacidad mundial de refinación ejercen presión adicional sobre los valores que deben afrontar consumidores y empresas por los combustibles.
En el mercado del gas, las restricciones también están vinculadas con la situación geopolítica. Las amenazas que pesan sobre la navegación por el estrecho de Ormuz complican el traslado de gas natural licuado y mantienen abierta la posibilidad de nuevos episodios de tensión en el abastecimiento.
Georgieva utilizó una frase breve para graficar el momento que se aproxima: "El invierno se acerca". La llegada de los meses fríos al hemisferio norte implica una mayor demanda energética y, por esa vía, puede generar nuevas presiones sobre los precios.
Incluso una eventual resolución de los conflictos en Medio Oriente no garantizaría un descenso rápido de los valores. La titular del FMI señaló que el encarecimiento energético podría prolongarse y destacó que los mercados de futuros todavía proyectan precios elevados del petróleo hasta 2027.
Para las autoridades monetarias, el problema es especialmente delicado porque un shock de energía puede trasladarse a una amplia variedad de productos y servicios. El resultado sería una combinación difícil de administrar: mayor inflación junto con un crecimiento más débil.
La forma en que los gobiernos respondan a estos tres desafíos —el endeudamiento, la transformación tecnológica y la energía— será determinante para las perspectivas de la economía mundial, según el diagnóstico planteado por la titular del FMI antes de las reuniones de Bangkok.