Depósitos en dólares subieron más de u$s1.000 millones en el mes y rozaron un nuevo récord
Los depósitos en dólares del sector privado pegaron un salto histórico en septiembre. Crecieron u$s1.014 millones durante el mes y alcanzaron los u$s41.933 millones, prácticamente el máximo de la serie.
Se trató del mayor incremento mensual desde enero. Una señal que no pasó desapercibida dentro del sistema financiero argentino.
El dato marca una aceleración clara respecto de los meses previos. Entre junio y agosto, las colocaciones en dólares venían subiendo a un ritmo promedio de u$s800 millones mensuales.
En septiembre, ese crecimiento fue casi 27% superior al promedio del trimestre anterior. Los ahorristas no solo compraron dólares: los dejaron depositados en los bancos.
Los dólares que se quedan adentro del sistema
Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, destacó una dinámica que rompe con la percepción tradicional. Según el funcionario, el 75% de los dólares que compran los argentinos permanece dentro de los bancos y termina formando parte del fondeo utilizado para generar nuevos préstamos.
Werning presentó así una mirada diferente sobre la demanda minorista de divisas. En lugar de considerar que esas compras representan necesariamente una fuga de fondos, señaló que pueden convertirse en una fuente de financiamiento para la economía local.
En una presentación ante inversores, afirmó que esa demanda "se queda" en el sistema. "Es estabilizadora, alimenta el mercado de capitales, alimenta el fondeo de los bancos y provee la materia prima para la inversión doméstica", sostuvo.
Los números respaldan esa visión. Durante septiembre, el stock de préstamos dolarizados al sector privado aumentó unos u$s756 millones, sin contabilizar las tarjetas de crédito.
Superó los u$s25.300 millones, también un máximo para la serie. Una parte importante de ese crecimiento responde a las modificaciones regulatorias que permitieron a los bancos utilizar con mayor amplitud los dólares captados de sus clientes.
El funcionario también puso el foco en el desarrollo del denominado crédito bimonetario. Un sistema capaz de canalizar financiamiento tanto en pesos como en dólares.
Werning sostuvo que Argentina tiene margen para desarrollar una intermediación financiera en ambas monedas. En línea con lo que ocurre en otros países de la región como Uruguay y Perú, destacó que "en dólares y en pesos el crédito bancario ya viene creciendo, que es lo que verdaderamente importa a efectos del impacto macroeconómico".
El contraste con los pesos que no despegan
Los números de septiembre muestran que la recuperación está lejos de ser pareja entre ambas monedas. Mientras los dólares ganaron terreno, los depósitos en pesos del sector privado prácticamente no se movieron durante el mes.
El dato adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que en agosto las colocaciones en moneda local habían registrado una caída del 2% en términos reales.
En la comparación interanual, los depósitos en pesos mostraron una baja real del 1,7%. Una señal de que el ahorro en moneda local todavía enfrenta desconfianza.
Dentro de ese universo hubo, de todos modos, un cambio en la composición. Parte de los fondos que permanecían depositados a la vista pasó a colocaciones a plazo fijo.
Los plazos fijos crecieron 1,9% mensual y lograron superar la inflación prevista para el período. Un dato que muestra que todavía hay apetito por rendimiento en pesos.
Desde LCG señalaron que, con expectativas de depreciación más estables, las tasas que pagan los depósitos en pesos continúan ofreciendo rendimientos que permiten compensar la evolución del dólar.
La consultora advirtió, sin embargo, que ese margen es todavía reducido. Un aumento de la volatilidad financiera podría afectar rápidamente el atractivo de estas colocaciones.
El panorama es más complejo cuando se mira el crédito en moneda local. El stock total de préstamos en pesos cayó 0,6% durante septiembre, después de algunos meses en los que determinadas líneas habían mostrado una recuperación.
El sistema financiero muestra así dos velocidades bien diferentes: los dólares que compran los ahorristas encuentran cada vez más espacio dentro de los bancos y ayudan a expandir el crédito empresarial, mientras que el financiamiento en pesos todavía enfrenta obstáculos para recuperar el dinamismo perdido.