El mercado duda si alcanzarán las reservas para pagar la deuda y evitar un salto del dólar
Puntos importantes
Todavía quedan 370 días para las próximas elecciones presidenciales. Pero en la City, así como en la política, la cuestión se sigue con intensidad.
En particular, la mira está puesta en dos puntos centrales, que podrían definir el humor de los electores.
Por un lado, el nivel de actividad económica. Por el otro, la dinámica dolarizadora.
Sobre el primer punto, la incógnita refiere a si el Gobierno logrará llegar a las elecciones con una economía que levante vuelo.
El segundo, si la "bazuca" de divisas que arme el Ejecutivo será capaz de enfriar la típica dinámica dolarizadora que en la Argentina se produce ante cada elección.
¿Habrá lluvia de dólares en 2027?
Por ahora, la economía se encamina hacia un año electoral con una particularidad que entusiasma al Gobierno, pero que todavía no termina de convencer a los inversores: las proyecciones apuntan a una oferta de dólares extraordinaria durante 2027.
Sin embargo, la pregunta que recorre las mesas de dinero de los bancos, y que empieza a ganar protagonismo, es si alcanzarán esas divisas para afrontar los vencimientos de deuda y, al mismo tiempo, satisfacer la dolarización de carteras que suele acompañar a las elecciones.
Sobre todo porque el equipo económico necesita resolver una ecuación que tiene varios componentes: acumular reservas en el Banco Central, conseguir los dólares para pagar los compromisos financieros y garantizar que el mercado cambiario pueda absorber una eventual mayor demanda de divisas sin sobresaltos.
La cuestión adquiere relevancia en momentos en que el Gobierno intenta convencer a los inversores de que la economía llegará fortalecida a las elecciones de 2027.
El problema es que una cosa es que sobren dólares en la economía y otra, bastante diferente, es que esos dólares terminen en las reservas del Banco Central o en las cuentas del Tesoro.
La cuenta que preocupa: un bache de unos u$s22.000 millones
Distintas consultoras -desde Eco Go, de Marina Dal Progetto hasta Miguel Angel Broda- advierten que todavía existe un bache financiero para el 2027, ante el cierre de los mercados en dólares que hoy existe para la Argentina.
En líneas generales, las necesidades financieras en dólares para 2027 ascienden a u$s33.900 millones: u$s24.900 millones corresponden al Tesoro y otros u$s9.000 millones al Banco Central.
En el caso del BCRA, se incluyen u$s4.100 millones por vencimientos de Bopreal y otros u$s4.900 millones que debería proporcionar al Tesoro para afrontar compromisos externos.
Y hay un detalle fundamental: esos cálculos no contemplan ninguna acumulación adicional de reservas durante 2027.
El escenario se complica porque varias fuentes de financiamiento previstas por el Gobierno aparecen ahora más difíciles de conseguir.
Al incorporar las necesidades del Banco Central, la cifra treparía hasta los u$s22.000 millones.
No se trata de un escenario inevitable, sino de una simulación de estrés. Pero alcanza para mostrar la magnitud del desafío.
La "bazuca" de Luis Caputo, bajo la lupa
Javier Milei dijo la semana pasada que dispone de una potencia financiera de alrededor de u$s125.000 millones para enfrentar eventuales turbulencias.
La cuenta oficial contempla, entre otros puntos, u$s20.000 millones de compras de divisas del Banco Central, otros u$s20.000 millones del swap con Estados Unidos, u$s20.000 millones del swap con China y u$s15.000 millones de capacidad de intervención en futuros.
Sin embargo, el Estudio Broda ubica el poder de fuego del Banco Central en unos u$s36.000 millones, incluyendo reservas líquidas propias, posiciones disponibles en futuros y capacidad vinculada con títulos dólar linked.
Si se agregaran u$s20.000 millones del respaldo estadounidense y otros u$s8.000 millones del tramo disponible del swap chino, esa capacidad podría elevarse hasta casi u$s64.000 millones.
Los argentinos ya empezaron a dolarizarse
La otra señal de alerta aparece del lado de la demanda privada.
La formación de activos externos alcanzó aproximadamente u$s2.600 millones durante agosto y acumuló cerca de u$s20.000 millones desde las elecciones de medio término.
Por ahora se trata principalmente de una dolarización de flujos y no de stocks: es decir, tres de cada cuatro dólares que se compran en los bancos permanecen dentro del sistema financiero.
Sin embargo, advierte que la combinación de una economía que no logra recuperarse, menor liquidez internacional y creciente incertidumbre electoral podría acelerar esa tendencia.
El fantasma de la dolarización
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la masa potencialmente que puede dolarizarse.
Hoy en día existen, según el Estudio Broda, unos u$s183.475 millones entre los depósitos y otros componentes del M3 privado en pesos y la deuda pública en moneda local en manos privadas. Es todo lo que se podría dolarizar. Es un extremo.
Frente a semejante volumen, el poder de fuego doméstico estimado para el BCRA representa apenas el 18%. Incluso incorporando los respaldos externos considerados por la consultora, la cobertura alcanzaría el 31%.
Esto no significa que todos esos pesos vayan a buscar dólares. Pero sirve para dimensionar la importancia de sostener la confianza.
El colchón de dólares también se achica
Hay otro dato que agrega incertidumbre.
El programa financiero oficial contemplaba terminar 2026 con un colchón de u$s3.700 millones para comenzar el próximo año.
Sin embargo, Eco Go estima que ese "sobrante" no serà posible.
La diferencia responde a menores desembolsos de organismos internacionales, dificultades para obtener financiamiento y la suspensión de colocaciones de bonos en dólares en el mercado local, después de que el Gobierno decidiera no convalidar tasas superiores al 10% anual.
Así, el Gobierno podría comenzar el año electoral con un margen de maniobra inferior al previsto originalmente.
La presión adicional de la deuda en pesos
La cuestión no termina en los dólares.
El Tesoro deberá afrontar vencimientos en moneda local por $33,3 billones en noviembre y $36,6 billones en diciembre. Durante 2027, los compromisos alcanzarán otros $153,8 billones.
Son cifras que obligarán a mantener elevados niveles de renovación de deuda.
El riesgo aparece si, ante la proximidad de las elecciones, los inversores deciden reducir su exposición a instrumentos en pesos y trasladar una parte de sus posiciones hacia el dólar.
En ese caso, las dificultades para refinanciar deuda doméstica podrían trasladarse rápidamente al mercado cambiario.
La conclusión es que el Gobierno deberá administrar simultáneamente los vencimientos en dólares, la renovación de deuda en pesos y la demanda privada de divisas.
El equipo económico confía en que una mayor oferta de dólares y los respaldos financieros disponibles permitirán atravesar el calendario electoral sin sobresaltos.
Pero el interrogante que empieza a instalarse en la City es si esas herramientas alcanzarán en caso de que la dolarización se acelere.