Brasil sacude a la City y hace saltar la brecha entre dólar oficial y el que usan empresas

Se trata de una señal incómoda para el gobierno de Milei, que convirtió a la estabilidad financiera en una de las principales anclas de su programa
Javier Milei y una mano sosteniendo billetes de dólar debajo de una lupa

Puntos importantes

Checkbox Checked La crisis financiera en Brasil golpeó al mercado argentino, elevando el riesgo país y presionando sobre la estabilidad del dólar.
Checkbox Checked La brecha cambiaria aumentó notablemente, generando inquietud sobre la eficacia del programa económico oficial.
Checkbox Checked El alza del riesgo país y la menor entrada de divisas complican el margen de maniobra de Caputo.

El shock financiero que provocó en Brasil la reelección de Lula da Silva cruzó rápidamente la frontera y encontró al mercado local más robusto que en anteriores tensiones pero sin poder escapar del viento de frente.

El dólar minorista subió 0,8% y se vendió en los bancos a $1.560; los bonos en dólares cayeron entre 1,0% (GD30) y 2,4% (GD35) y el riesgo país trepó hasta los 765 puntos.

Pero hubo otro dato que llamó especialmente la atención en la City: la brecha entre el dólar oficial y el contado con liquidación (CCL) se amplió hasta prácticamente el 8%, una diferencia que representa una señal incómoda para el gobierno de Javier Milei, que convirtió a la estabilidad financiera en una de las principales anclas de su programa económico.

No se trata de una diferencia alarmante si se la compara con otros momentos de la historia económica argentina. Sin embargo, representa una señal incómoda para el gobierno de Javier Milei, que convirtió a la estabilidad financiera en una de las principales anclas de su programa económico.

La pregunta que empezó a circular entre los operadores es si esta tensión quedará circunscripta a una reacción puntual frente a lo sucedido en Brasil o si, por el contrario, el sacudón se prolongará y pueda presionar sobre el tipo de cambio.

Y, especialmente, cuánto margen de maniobra tendrá Luis Caputo para sostener su estrategia si el principal socio comercial de la Argentina ingresa en una etapa de mayor volatilidad financiera.

Las causas de una brecha que incomoda al Gobierno

Los números de la jornada reflejaron el cambio de humor de los inversores ante la sorpresa electoral en el país vecino.

El dólar minorista cerró a $1.560 (+0,6%), mientras que el mayorista avanzó 0,8% y terminó en $1.541.

El contado con liquidación, en cambio, finalizó en $1.683, lo que dejó una diferencia del 7,9% respecto del dólar minorista. Si la comparación se realiza contra el mayorista, la brecha se eleva al 9,2%.

Se trata de una brecha que no se veía hace tiempo en el mercado cambiario.

Por su parte, el dólar MEP concluyó en $1.574,40, apenas un 0,9% por encima de la cotización minorista.

El economista Martín Polo explicó a iProfesional que detrás de ese movimiento aparece una conducta característica de los inversores cuando aumenta la incertidumbre: "Están dispuestos a pagar más caro por los dólares con tal de sacarlos del país", y la situación también refleja un problema que excede el episodio brasileño por la menor disponibilidad de flujos de dólares hacia la Argentina.

Para el economista, lo razonable sería que la brecha se ubicara alrededor del 2% y no en el 8% actual.

La situación, según su análisis, resulta incómoda y también refleja un problema que excede el episodio brasileño: "Se da por la menor disponibilidad de flujos de dólares hacia la Argentina", completó Polo en diálogo con iProfesional.

Pablo Lazzati, CEO de Inside Finance, aporta su mirada: "La ampliación de la brecha refleja, sobre todo, una mayor demanda de dólares para sacar del país en un momento de aversión al riesgo".

Luego completa: "También hay un factor de oferta. En los meses previos, una parte importante de los dólares que alimentaban el mercado de CCL venía de las emisiones de obligaciones negociables y de deuda provincial y corporativa en el exterior. Con las tasas internacionales en niveles altos y el riesgo país por encima de los 700 puntos, ese flujo de colocaciones se desaceleró, y hay menos dólares disponibles en ese segmento. El resultado es que el canje entre el MEP y el CCL, que mide cuánto más cuesta tener los dólares afuera que en una cuenta local, se amplió a la zona del 6%-8%".

El analista financiero Christian Buteler incorporó otro elemento para entender lo sucedido. A su juicio, la persistencia del cepo cambiario explica que sigan existiendo diferencias relevantes entre las distintas cotizaciones.

Mientras se mantengan las restricciones, advirtió, "la economía continuará expuesta a estos vaivenes, con brechas que pueden ampliarse cuando aumenta la incertidumbre".

El real brasileño sufrió una fuerte devaluación

El detonante de la jornada estuvo en Brasil, donde la victoria electoral de Lula frente a Flávio Bolsonaro provocó una reacción muy negativa de los mercados.

El dólar, que el viernes había terminado en 4,97 reales, llegó a negociarse a 5,60 durante los primeros movimientos de la jornada.

Finalmente, el cierre estuvo en 5,41 reales.

La comparación con el cierre del viernes arroja una depreciación del real del 8,1% frente al dólar. A pesar de semejante movimiento, el mercado local se mantuvo al margen.

La inquietud, en todo caso, refiere a los próximos días y semanas. ¿Podrá el mercado local absorber una devaluación de esa magnitud?

Y es más: ¿Sería acaso aconsejable, teniendo en cuenta que Brasil es nuestro principal socio comercial y con quien registramos un rojo de u$s2.215 millones en los primeros nueve meses del año?

Si el real permanece en estos niveles, los productos argentinos se encarecerán relativamente frente a los brasileños, lo que podría afectar las exportaciones y favorecer una mayor competencia de las importaciones provenientes del país vecino, algo que no es precisamente una buena noticia para una economía que necesita incrementar sus ingresos de divisas.

Para una economía que necesita incrementar sus ingresos de divisas, no es precisamente una buena noticia.

El riesgo país vuelve a complicar los planes de Caputo

El otro frente de preocupación apareció en el mercado de deuda.

Los bonos argentinos volvieron a retroceder y el riesgo país terminó en 765 puntos básicos, con un deterioro del 8,2% en apenas una jornada.

El dato adquiere una relevancia especial porque profundiza una tendencia que ya venía inquietando a los operadores antes de las elecciones brasileñas.

A principios de julio, el indicador había llegado a ubicarse cerca de los 408 puntos.

En el equipo económico existía la expectativa de que continuara descendiendo hasta la zona de los 300 puntos, un nivel que podría facilitar el regreso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.

Algo que no sucedió. Ni sucederá en el corto plazo en medio de semejante viento en contra.

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