Jueves negro: bonos argentinos caen hasta 3% y el riesgo país se acerca a los 1.000 puntos
Los títulos argentinos en dólares volvieron a registrar fuertes bajas en Wall Street y en el mercado local. La caída, que llega a casi 3% en algunas referencias, llevó al riesgo país a escalar hasta los 982 puntos básicos durante la jornada, cada vez más cerca de la barrera de las 1.000 unidades.
El movimiento se produce después de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que terminaron con una victoria del Partido Demócrata y representaron un revés para el presidente Donald Trump. Sin embargo, el resultado electoral no sería el único factor detrás de la presión sobre los activos argentinos: los analistas también apuntan a cuestiones internas y a las dudas sobre la continuidad del programa económico.
La presión sobre la deuda soberana no empezó con el resultado electoral estadounidense. Los registros de Portfolio Personal Inversiones (PPI) muestran que el riesgo país ya había sumado cerca de 440 puntos básicos hasta el martes, en un proceso que se inició a mediados de julio. Antes de ese recorrido, el indicador había marcado un piso de 402 unidades.
Para la firma, la incertidumbre ya no se limita a los movimientos financieros inmediatos. Los inversores también incorporan en sus decisiones el escenario político que se abrirá en 2027 y las posibilidades de que la administración actual conserve las condiciones necesarias para mantener su plan económico.
Qué dijo Caputo sobre el impacto de las elecciones en Estados Unidos
En medio de la reacción negativa de los mercados, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó transmitir tranquilidad respecto del vínculo entre Buenos Aires y Washington. Durante la conferencia anual de FIEL, realizada en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, sostuvo que el resultado electoral estadounidense no alterará de manera significativa la relación bilateral.
"Con respecto a la elección, yo creo que para la Argentina no cambia. Ya lo hablé con el Tesoro en el G20. Era esperado, tal vez no por tanto, pero no va a cambiar esencialmente la relación", respondió ante una consulta sobre el resultado de los comicios.
El funcionario también se refirió a las discusiones sobre el rumbo económico y advirtió que una cotización más elevada del dólar podría complicar tanto la evolución de los precios como el equilibrio de las cuentas públicas.
Cómo operan los bonos, las acciones y el dólar
Entre los títulos públicos, el Global 2046 encabezó las pérdidas, con una baja del 2,6%. En el mercado cambiario, en tanto, el dólar mayorista se mantenía en $1.545, mientras que la cotización en el Banco Nación permanecía en $1.570. La divisa había moderado el miércoles los avances que había registrado durante las ruedas anteriores.
En el segmento de renta variable, el comportamiento fue diferente al de la deuda. El índice MSCI Merval avanzaba 0,6% y se ubicaba en 87.865,240 puntos. Entre las acciones líderes:
- Grupo Supervielle subía 1,9%
- Edenor ganaba 1,4%
- BYMA avanzaba 1%
En Nueva York, por su parte, las acciones argentinas que cotizan en esa plaza registraban retrocesos de hasta 3%.
La jornada previa también había dejado un saldo negativo para los títulos soberanos, que volvieron a retroceder mientras la deuda de otros mercados emergentes mostraba un comportamiento positivo, según el análisis de Cohen Aliados Financieros.
Por último, el Banco Central dará a conocer el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a octubre. El informe recopila las estimaciones de los principales analistas económicos sobre la inflación, el tipo de cambio y el crecimiento esperado para los próximos meses.
Qué factores explican la suba del riesgo país y qué niveles anticipaba la City
La escalada del indicador ya había generado preocupación antes de las últimas elecciones en Estados Unidos. A fines de octubre, el riesgo país acumulaba un avance cercano al 30% durante ese mes y se ubicaba en torno a los 787 puntos básicos. Además, había duplicado el registro de mediados de julio y alcanzado su valor más alto de 2026.
Pese a ese incremento, todavía permanecía por debajo de los 1.300 puntos que había marcado antes de las elecciones legislativas del año anterior. Entre los factores que explicaban esa tendencia figuraban las condiciones financieras internacionales.
El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años se ubicaba por encima del 5%, un nivel que favorecía la búsqueda de activos considerados más seguros y podía impulsar una salida de capitales de los mercados emergentes. En ese escenario, países como Argentina debían ofrecer retornos más elevados para atraer inversiones.
La situación doméstica también sumaba presión. Los indicadores de actividad económica difundidos durante octubre mostraban un panorama débil, mientras que el resultado electoral en Brasil y la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva generaban movimientos sobre el real. La depreciación de la moneda brasileña agregaba un elemento de preocupación para el mercado cambiario argentino y el comercio regional.
A esos factores se incorporaban las dudas sobre el financiamiento de los compromisos de deuda previstos para 2027, la capacidad de acumular reservas y la continuidad del superávit financiero. En particular, los vencimientos de enero, estimados entonces en unos u$s4.400 millones, aparecían entre las cuestiones que los inversores seguían de cerca.
Las proyecciones de los analistas consultados por iProfesional mostraban distintos escenarios. Algunos ubicaban los 800 puntos básicos como el próximo umbral de referencia y advertían que el indicador podía superarlo si persistían las tensiones internacionales. Otros consideraban posible una vuelta a la zona de entre 600 y 700 puntos si mejoraban la actividad, la inflación y las señales sobre las reservas y el pago de la deuda.
También había advertencias sobre otros riesgos externos, como una eventual suba del petróleo y la incertidumbre en torno al gasto de las empresas tecnológicas vinculadas con la inteligencia artificial. Estos elementos podían reducir el apetito global por activos de mayor riesgo y complicar la recuperación de los bonos argentinos.
En ese contexto, los especialistas señalaban que un riesgo país más elevado no implicaba necesariamente un problema inmediato de solvencia, pero sí reflejaba una mayor tasa de retorno exigida por los inversores para mantener deuda argentina. Esa exigencia encarece el financiamiento externo tanto para el Estado como para las empresas.