En el Gobierno temen un revés electoral de Trump y preparan el relato para el día después
Puntos importantes
La orden en la Casa Rosada es no hablar previo a las elecciones de medio término en Estados Unidos de este martes 3 de noviembre. El gobierno de Javier Milei evita pronunciarse en público sobre el resultado, pero en privado la Casa Rosada desea una victoria del presidente Donald Trump, hasta ahora improbable, que le garantice respaldo político y financiero de la Casa Blanca a la Argentina frente a las elecciones presidenciales de 2027 y a los vencimientos de deuda del año próximo de u$s23.300 millones.
"La mayor preocupación es una derrota republicana y de Trump, como dicen todas las encuestas, este es el escenario más posible y por eso preocupa", señaló a iProfesional una fuente de la Cancillería que dirige Pablo Quirno.
"No quieren repetir el mal trago de las elecciones de Brasil. En aquel momento Quirno dijo tras la primera vuelta que el triunfo de Flavio Bolsonaro era irreversible y que Lula Da Silva tenía que renunciar a la segunda vuelta. No quieren que pase lo mismo con Trump", señalaron fuentes oficiales.
El escenario internacional de Milei es complejo. Circunscribió sus alianzas estratégicas a Trump, al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y al ahora fugado ex candidato a presidente del Partido Liberal de Brasil, Flavio Bolsonaro.
El aliado brasileño perdió el balotaje y se escapó hacia los Estados Unidos; Netanyahu ganó por escaso margen en Israel el martes último y no se sabe si podrá retener el gobierno frente a la oposición, y Trump enfrentará elecciones donde las encuestas no le son favorables.
"El relato será que si pierde Trump el líder republicano tendrá dos años más de mandato y que la alianza es con Estados Unidos y que se mantendrá el financiamiento", aseguraron fuentes oficiales a iProfesional.
"Pero preocupa que se debilite la asistencia financiera y que el Congreso norteamericano ponga obstáculos al secretario del Tesoro, Scott Bessent, que dijo que quiere ayudar a la Argentina", señalaron funcionarios a iProfesional.
Un triunfo republicano, en cambio, significaría un fuerte impulso político para Milei de cara a 2027. Se despejarían los nubarrones financieros del año próximo, podría bajar el riesgo país, que ayer subió hasta los 805 puntos, y Milei tendría un panorama despejado para su reelección, sin grandes sobresaltos económicos.
Los u$s23.300 millones que definirán el futuro de Milei en 2027
El año 2027 será decisivo para Milei: además de una campaña presidencial deberá cumplir con vencimientos por u$s23.300 millones con el FMI y otros acreedores privados y multilaterales. La composición de esos compromisos es la siguiente:
- Fondo Monetario Internacional (FMI): u$s7.800 millones
- Acreedores privados y organismos multilaterales: u$s15.500 millones
- Bonistas privados (títulos Bonares y Globales de la reestructuración de 2020): u$s9.763 millones entre capital e intereses
- Bopreal y otros compromisos: u$s2.000 millones
- Títulos emitidos por el Banco Central y obligaciones con organismos como el Banco Mundial y el BID
Esta vez, a diferencia de lo ocurrido en Brasil, el Gobierno eligió el silencio. En aquella oportunidad, el canciller Pablo Quirno había anticipado que Lula da Silva no tenía posibilidades de revertir la elección y terminó quedando mal parado tras el resultado. Ahora, en Balcarce 50 prefieren evitar pronósticos anticipados. Nadie quiere quedar expuesto a una derrota de Trump ni tener que explicar después una lectura equivocada del escenario internacional.
La incertidumbre es mucha con 805 puntos de riesgo país causados por la incertidumbre sobre el escenario electoral de 2027, las señales del mercado cambiario y las dudas alrededor de la deuda argentina.
El escenario externo aportó incertidumbre por la suba de tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, del petróleo y las presiones inflacionarias globales. En América Latina, el balotaje de Brasil que ganó Lula y perdió Bolsonaro añadió tensión, a lo cual se sumaron las elecciones norteamericanas de este martes 3 de noviembre.
En el oficialismo reconocen que una derrota republicana podría tener consecuencias que van mucho más allá de una disputa electoral estadounidense. El temor es que Trump pierda capacidad de maniobra en el Congreso, que los demócratas recuperen el control del Congreso y vuelvan a cobrar impulso las iniciativas legislativas destinadas a bloquear o condicionar la asistencia financiera a la Argentina.
La derrota de Trump en la Cámara de Representantes está descontada: la sorpresa sería un revés en el Senado. Pero no se descarta esa posibilidad. Una derrota parlamentaria no significaría el final de su mandato: todavía tendría dos años en la Casa Blanca, sin posibilidad de reelección porque Trump agotó su primer mandato entre 2016 y 2020.
Pero sí podría obligarlo a concentrarse en la política doméstica, precisamente cuando la Argentina necesita que Washington mantenga su compromiso financiero.
El temor por Scott Bessent y el segundo salvataje financiero
El principal interrogante pasa por Scott Bessent, secretario del Tesoro y uno de los funcionarios norteamericanos que más activamente respaldó el esquema de asistencia a Milei. Una derrota lo dejaría con menos margen político para impulsar un segundo salvataje a Milei. El exrepresentante argentino ante el FMI Héctor Torres sintetizó esa preocupación: "¿Afectarnos? Sin duda. El margen de maniobra político —no necesariamente el institucional— de Scott Bessent para un segundo salvataje podría verse afectado".
En el mercado financiero hay quienes van todavía más lejos y advierten que una nueva asistencia estadounidense nunca estuvo garantizada. "Nunca hubo certeza de ese eventual financiamiento. A mí me sorprendería que lo vuelvan a financiar", señaló una fuente consultada.
Milei confía en que el FMI pueda instrumentar un rollover de los vencimientos y estirar los compromisos hasta 2028. Si consigue esa refinanciación, ganaría tiempo para consolidar el programa económico y llegar a las elecciones presidenciales con menos presión sobre las reservas. Pero esa estrategia necesita algo más que buenos indicadores fiscales: requiere respaldo político internacional y confianza de los mercados.
En ese punto aparece la preocupación por el Congreso norteamericano. Los demócratas ya impulsaron proyectos para limitar la asistencia financiera a la Argentina, entre ellos iniciativas destinadas a bloquear determinadas herramientas de apoyo y cuestionar el uso de recursos estadounidenses para respaldar al gobierno de Milei. Una victoria opositora podría reactivar esas propuestas y convertirlas en un problema político para Trump.
En la Cancillería circulan interpretaciones menos alarmistas. Algunos diplomáticos sostienen que una derrota legislativa no debería modificar automáticamente la relación bilateral. La Argentina seguiría siendo un socio estratégico de Estados Unidos, más allá de quién controle el Congreso. Además, recuerdan que las elecciones de medio término no definen la continuidad presidencial de Trump, que permanecerá en el poder hasta enero de 2029.
Un diplomático con conocimiento de la relación bilateral planteó una mirada moderada: "Trump puede perder en Diputados y mantener el Senado. Si es así, tendrá dos años más de mandato. No creo que haya un diluvio mañana". Otra fuente diplomática insistió en que, incluso con un revés electoral, el presidente estadounidense conservaría herramientas ejecutivas para promover paquetes de ayuda.
En esa línea, en el Gobierno ya preparan el argumento político para cualquier resultado. La explicación sería que Trump seguirá gobernando durante dos años, que la relación argentina es con Estados Unidos y no solamente con su presidente, que existen inversiones norteamericanas comprometidas por unos u$s30.000 millones y que el resultado electoral debe interpretarse dentro de una elección legislativa, no presidencial.
Las lecturas optimistas y el escenario de una victoria republicana
La lectura más optimista va todavía más lejos: Milei podría seguir siendo la principal apuesta de Washington para proyectar influencia política en América Latina. Después de lo ocurrido en Brasil, algunos observadores creen que la Casa Blanca podría considerar a la Argentina un aliado todavía más importante para impulsar un giro regional hacia gobiernos de derecha. Desde esa perspectiva, una derrota de Trump no necesariamente terminaría con el respaldo a Milei. Podría tener un costado positivo: un cimbronazo en la economía de Estados Unidos podría hacer bajar las tasas de la Reserva Federal y eso ayudar al financiamiento local.
Una victoria republicana, en cambio, consolidaría el alineamiento entre ambos gobiernos y le daría a Milei una señal política favorable de cara a 2027. También reduciría las posibilidades de que prosperen los proyectos demócratas destinados a bloquear la asistencia financiera a la Argentina.
El Gobierno tendría mayor margen para negociar con el Tesoro norteamericano, sostener las gestiones ante el FMI y transmitir a los mercados que cuenta con un respaldo estratégico en Washington. Además, un triunfo de Trump reforzaría simbólicamente el proyecto libertario y la relación personal entre ambos presidentes.
Sin embargo, en el mercado advierten que una victoria republicana tampoco garantiza automáticamente nuevos desembolsos. La asistencia dependerá de las necesidades financieras argentinas, de la evolución de las reservas, del cumplimiento de las metas económicas y de la voluntad de Washington de comprometer nuevos recursos.
La paradoja es que Milei necesita que Trump gane para fortalecer su principal respaldo internacional, pero también debe demostrar que la Argentina puede sostenerse sin depender permanentemente de un salvataje externo.
En la Casa Rosada intentan transmitir tranquilidad. Saben que Trump todavía tiene dos años de mandato y que una elección legislativa no modifica los compromisos bilaterales. Pero también entienden que no es lo mismo negociar con un presidente fortalecido que con uno obligado a defenderse de una ofensiva demócrata en el Congreso.
La preocupación no es que Trump deje inmediatamente de ayudar a Milei. El temor es más solapado: que tenga demasiados problemas en Washington como para seguir ocupándose de la Argentina. Y que, cuando llegue la hora de refinanciar los u$s23.300 millones de 2027, el principal aliado internacional del Presidente ya no tenga la misma capacidad política para sostenerlo.