Valle de la Luna, otro mundo pero en Argentina: cómo llegar, dónde alojarse y qué no perderse

Sus famosas geoformas están entre las imágenes más reconocidas de Argentina. Te contamos todo lo que tenés que hacer para disfrutar de este viaje
Por Jorge Gobbi
28/10/2022 - 17,52hs
Valle de la Luna, otro mundo pero en Argentina: cómo llegar, dónde alojarse y qué no perderse

Cuando nombramos al Valle de la Luna, en la provincia de San Juan, casi seguramente las personas que nos rodean sabrán de qué estamos hablando. Sus famosas geoformas, entre las que se destaca el muy conocido Hongo, están entre las imágenes más reconocidas de Argentina.

A pesar de ello, no tantos argentinos y turistas internacionales han llegado hasta la zona, como sí lo ocurre con otros regiones del país como la Quebrada de Humahuaca.o El Calafate y sus glaciares. Es que en la actualidad, el parque provincial Ischigualasto, que es su verdadero nombre, tiene menos de 100 mil visitantes al año. Salvo Semana Santa y vacaciones de invierno, la mayor parte del año la zona es bastante tranquila y no encontrarán tantos visitantes.

El mejor momento para visitar la zona: el otoño y la primavera, cuando las temperaturas son más agradables. El verano es extremadamente caluroso y la única época del año en que se dan lluvias importantes. El invierno puede ser muy frío, en particular en las primeras y últimas horas del día, con mucha amplitud térmica.

El mejor momento para visitar el Valle de la Luna es el otoño y la primavera

Cómo llegar, alojarse y recorrer el Valle de la Luna

¿Cómo llegar hasta la zona? Uno de los puntos que seguramente más afecta la llegada de los turistas es que no hay ningún aeropuerto cercano. Los dos más cercanos son el de la ciudad de La Rioja, a 178 kilómetros, y el de San Juan, a 323 kilómetros. Aerolíneas Argentinas tiene vuelos diarios a ambas capitales de provincia, por valores que arrancan para esta época del año en 62 mil pesos ida y vuelta.

Hay servicios regulares de micros que unen las capitales provinciales de San Juan y La Rioja con la zona donde se encuentra el Parque. Los viajeros suelen alojarse en Valle Fértil, del lado sanjuanino, o en Villa Unión, del lado riojano. Desde allí pueden contratar el transporte para llegar hasta Ischigualasto, ya que se encuentra a una distancia importante con respecto a las dos localidades.

Normalmente los turistas hacen Ischigualasto y Talampaya, del que hablamos en la nota de la semana pasada, en el mismo día, debido a su proximidad. Así que muchos de los recorridos que les ofrezcan en la zona suelen combinar ambos lugares, aunque desde ya pueden optar por recorrerlos con más tranquilidad en 2 días.

Valle Pintado es la primera parada del recorrido: una gran depresión donde la tierra luce diferentes colores

La hotelería del lado sanjuanino, en Valle Fértil, ofrece precios muy convenientes, por valores que van desde los 6 mil hasta los 9 mil pesos por día. Del lado riojano, en Villa Unión, tiene mayor variedad de servicios y comodidades, pero también valores más altos, que van de los 9 mil hasta los 16 mil pesos.

La entrada al Parque Provincial Ischigualasto cuesta 1.500 pesos para residentes en Argentina y 2.500 pesos para extranjeros. Los jubilados y estudiantes pagan 1.000 pesos. Menores de 6 años y personas con certificado de discapacidad ingresan gratis.

Valle de la Luna: el recorrido por Ischigualasto

La Cancha de Bochas está llena de unas rocas esféricas, similares a bochas, creadas por la erosión

El recorrido por el Parque Provincial Ischigualasto toma alrededor de 3 horas, y se hace por el sistema de caravana. Esto es, hay que entrar en un vehículo propio o en el transporte de la empresa a la que contratamos el tour. Por ello, si llegan hasta el lugar en un micro de línea y sin tour contratado, tendrán que conseguir que alguien los lleve en su vehículo.

En el primer vehículo de la caravana va el guía del parque. Es la única forma de visitar Ischigualasto, ya que no se permite entrar a recorrerlo de manera libre. Por su riqueza de fósiles y de elementos para la investigación científica, su preservación requiere de establecer una ruta estricta dentro del parque. Aprovechen el tiempo en cada parada del recorrido, ya que cuando el guía se pone en marcha toda la caravana debe seguirlo.

La Esfinge es otra de las atractivas geoformas del parque

El paso dos del recorrido es la Cancha de Bochas. Se llama así porque la zona está llena de unas rocas esféricas, similares a bochas, creadas por la erosión. Allí van a poder ver claramente en el suelo que todo ese lugar alguna vez estuvo cubierto por el mar, lo que le da un aspecto de otro planeta. Ahí se ve claro lo de "Valle de la Luna". Cerca de allí, van a encontrar otra geoforma muy interesante, la Esfinge.

De la Cancha de Bochas vamos al Submarino, otra famosa geoforma. Por desgracia, el viento zonda derribó una de las chimeneas del submarino hace varios años, y hoy ya no luce tan espectacular. Por ello, el tiempo de detención es bastante breve, el suficiente para hacer algunas fotos.

Cuarto alto en el camino, el museo del sitio, construido sobre una serie de fósiles encontrados en una expedición de paleontólogos. Una especialista les comentará sobre el hallazgo, y además hay videos sobre el tema en las pantallas. El lugar se completa con una confitería donde comprar algo para comer, y para descansar un poco en medio del recorrido.

Si bien el viento zonda derribó una de las chimeneas del Submarino, sigue siendo otra de las paradas del recorrido

El último punto de la ruta es el más famoso del parque, y la figura que normalmente lo representa visualmente: la geoforma conocida como El Hongo. A pesar de que tiene una dimensión realmente enorme, el hecho de que se encuentre en un espacio bastante abierto hace muy sencillo lograr buenas fotografías. En este punto, se podrán tomar más tiempo que en otras paradas, ya que aquí el guía se despide y los vehículos completan los 17 kilómetros restantes a su ritmo.

Este recorrido que les contamos se puede hacer además en bicicleta, con un costo de 1.000 pesos, o en noches de luna llena, por 2.000 pesos. También hay un circuito por Cerro Morado, Río Salado y Quebrada de la Peña, que cuesta 1.000 pesos.