MEDIDA OFICIAL

Los nuevos préstamos en dólares puede captar más ahorros del colchón, según un economista

El esquema de bancarización de fondos no declarados de la Ley de Inocencia Fiscal puede verse impulsado por el aumento de créditos en dólares
Por Dolores Olveira
IMPUESTOS - 14 de Agosto, 2026

La ampliación del acceso al crédito en dólares que anunció el ministro de Economía, Luis Caputo, puede convertirse en un cambio relevante para el financiamiento del sector privado argentino, y también ser un beneficio para el esquema de Inocencia Fiscal, porque las medidas apuntan a profundizar la utilización de los dólares dentro del sistema financiero.

Cómo puede mejorar el éxito de Inocencia Fiscal

"Si el régimen de Inocencia Fiscal logra que aumenten los ahorros, se formalicen y se depositen en los bancos, la flexibilización del crédito permite que parte de esos dólares deje de permanecer inmovilizada y pueda transformarse en financiamiento para empresas", indica el economista Nicolás Parreira, director de Grupo Sigma.

"Así mejora el incentivo económico de la bancarización y permite convertir ahorro en crédito e inversión y, por lo tanto, aumentar el consumo", explica.

"El éxito de Inocencia Fiscal seguirá dependiendo de la confianza y de la seguridad jurídica que perciban quienes tienen dólares fuera del sistema. La ampliación del crédito no resuelve ese problema, pero puede completar el circuito: dólares que ingresan al sistema, depósitos que aumentan y bancos con mayor capacidad para financiar la actividad", señala Parreira.

"Si ese mecanismo funciona, el beneficio deja de ser solamente fiscal y pasa a ser también financiero y productivo", sostiene.

Cómo se amplía el crédito en dólares

"Hasta ahora, una parte importante de los depósitos en dólares del sistema financiero tenía una capacidad limitada para transformarse en crédito. La regulación buscaba evitar un problema que Argentina ya conoce: empresas endeudadas en dólares, pero con ingresos en pesos, expuestas a una devaluación que pudiera comprometer su capacidad de pago", advierte Parreira.

"El nuevo esquema flexibiliza parcialmente esa restricción. Los bancos podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a financiar empresas que no cuenten necesariamente con ingresos vinculados a moneda extranjera", describe.

"La apertura, sin embargo, viene acompañada de condiciones prudenciales más exigentes. Estas financiaciones tendrán un requisito de capital equivalente al 125% del aplicable a créditos comparables y, para los límites de exposición crediticia, computarán por 1,25 veces la exposición correspondiente", afirma.

"Además, las entidades deberán evaluar la capacidad de pago de las empresas frente a distintos escenarios de variación del tipo de cambio", subraya.

"Es una precaución lógica. La medida busca ampliar el crédito sin ignorar el principal riesgo que aparece cuando una empresa se endeuda en una moneda diferente de aquella en la que genera sus ingresos", comenta.

Cómo se pasa del ahorro en dólares al crédito

"Argentina tiene una mportante capacidad de ahorro en dólares, pero históricamente una parte considerable de esos recursos tuvo dificultades para convertirse en crédito productivo", recuerda Parreira.

"Los depósitos privados en moneda extranjera superaban los u$s 39.000 millones a fines de junio. Al mismo tiempo, los préstamos en dólares al sector privado alcanzaban aproximadamente u$s23.700 millones, después de crecer casi 49% en los últimos doce meses", informa.

"Si los bancos pueden ampliar el universo de empresas financiables, una mayor proporción de esos dólares puede comenzar a canalizarse hacia inversión, capital de trabajo y adquisición de bienes de capital", enfatiza.

"Sectores como construcción, industria, automotriz o infraestructura podrían encontrar así una fuente alternativa de financiamiento, especialmente en un contexto en el que el costo del crédito en pesos continúa siendo elevado", agrega el economista.

"El potencial es significativo, pero la demanda de crédito, las tasas ofrecidas, las condiciones de los bancos y la percepción sobre el riesgo cambiario determinarán cuánto financiamiento termina llegando efectivamente a las empresas", remarca.

Qué efecto puede tener sobre el dólar

"Las empresas que tomen estos créditos deberán liquidar los dólares en el mercado de cambios para obtener pesos. Eso significa que, a medida que se otorguen los préstamos, podría aparecer una nueva fuente de oferta de divisas", indica Parreira.

"En el corto plazo, ese flujo puede contribuir a aumentar la oferta de dólares y reducir presiones sobre el tipo de cambio. Pero existe una diferencia importante respecto de otros ingresos de divisas: estamos hablando de deuda", advierte.

"Por eso, este mecanismo no debería interpretarse como generación genuina de dólares por parte de la economía, sino como una nueva fuente de financiamiento que adelanta disponibilidad de divisas a cambio de obligaciones futuras", afirma.

Cuál es el riesgo de la medida de Economía

"La oportunidad financiera existe, pero también existe un riesgo que Argentina no puede ignorar. Una empresa que factura en pesos y toma deuda en dólares queda expuesta al tipo de cambio", indica Parreira.

"Mientras exista estabilidad cambiaria, la diferencia entre una tasa en dólares y una tasa significativamente más elevada en pesos puede hacer que ese financiamiento resulte atractivo", explica.

"El problema aparece si el dólar aumenta significativamente. En ese escenario, la deuda medida en pesos también aumenta, mientras que los ingresos de la empresa pueden tardar mucho más en ajustarse", señala.

"Por eso, esta herramienta no debería evaluarse solamente comparando tasas de interés. Antes de tomar un crédito en dólares, una empresa debería analizar su capacidad de generación de caja, su nivel de endeudamiento, el plazo del préstamo, su exposición cambiaria y, especialmente, su capacidad para soportar distintos escenarios de devaluación", considera.

"La propia regulación parece reconocer este problema al exigir mayores niveles de capital a los bancos y evaluaciones específicas de la capacidad de repago frente a movimientos del tipo de cambio", destaca.

"La oportunidad está en movilizar los dólares que ya existen dentro del sistema y convertir una mayor parte de ese ahorro en crédito, inversión y actividad productiva. El desafío será hacerlo sin repetir viejos desequilibrios", concluye, y evalúa los beneficios para el ahorro que provendrá del régimen de Inocencia Fiscal.

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