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Los beneficios y peligros del "gaman", el arte japonés de la paciencia y la perseverancia

Los beneficios y peligros del "gaman", el arte japonés de la paciencia y la perseverancia
Los japoneses parecen afrontar cualquier adversidad con una actitud de calma. Sin embargo, detrás de esa tradición se esconde también un gran perjuicio
06.05.2019 08.09hs Management

De acuerdo con un reporte del Foro Económico Mundial de 2018, cerca de 20 millones de personas usan en Tokio el subterráneo. 

Viajar en ese medio de transporte es un proceso incómodo y estresante para los pasajeros. En las plataformas las personas se amontonan en una estrecha fila junto a las puertas del tren para no obstruir el paso de los que salen del vehículo y luego entrar en multitud al metro, donde moverse entre tanta gente resulta casi imposible.

Sin embargo, a pesar de lo concurrido que pueda estar metro, el silencio suele prevalecer. El comportamiento tranquilo y ordenado suele ser característico incluso entre las multitudes más grandes en Japón.

Suele sorprender la disposición de los japoneses a esperar pacientemente incluso en situaciones como el devastador terremoto y el tsunami de Fukushima, ocurrido hace ocho años.

Esta actitud de paciencia y resistencia en Japón se conoce como "gaman" o perseverancia en tiempos difíciles

Según la BBC, el "gaman" es la idea de que los individuos deben mostrar paciencia y perseverar ante situaciones adversas para así mantener la armonía en los lazos sociales. El concepto implica un cierto grado de autocontrol: pones freno a tus sentimientos para evitar la confrontación. Se ve como un deber y como una señal de madurez.

David Slater, profesor de antropología y director del Instituto de Cultura Comparativa de la Universidad Sophia de Tokio, describe al gaman como un conjunto de estrategias para lidiar con los eventos fuera de nuestro control. "Las personas desarrollan la habilidad de perseverar y tolerar cosas inesperadas o malas, difíciles de superar", dijo.

Noriko Odagiri, profesor de psicología clínica en la Universidad Internacional de Tokio, explicó a la BBC que la base radica en la importancia que le dan los japoneses a no decir demasiado y a reprimir los sentimientos negativos hacia los demás.

El entrenamiento para desarrollar gaman empieza temprano; los niños lo aprenden de los padres. La paciencia y la perseverancia también son parte de la educación, desde la primaria. "Las mujeres en particular. Se nos educa para hacer gaman lo más posible", dijo Odagiri.

Esta autodisciplina se puede manifestar a largo plazo en situaciones como estar en un trabajo desagradable o tolerar a un colega molesto. Y a corto plazo al ignorar a un pasajero molesto o a alguien que se salta la fila, por ejemplo.

Embellecer el gaman

La cultura de gaman se originó en las enseñanzas budistas en torno a la búsqueda de superación personal para luego convertirse en un mecanismo de perseverancia para navegar entre grupos sociales.

Esta filosofía se perfeccionó durante el auge económico de la posguerra en Japón cuando el trabajo se convirtió en la base de la reconstrucción del país, lo que significaba sacrificar tiempo con la familia y largas horas en la oficina.

Algunos ven la perseverancia del gaman como la característica principal de Japón: "Es el aspecto más representativo de los japoneses, pero tiene aspectos positivos y negativos", dijo Nobuo Komiya, un criminólogo de la Universidad de Rissho en Tokio.

Komiya considera que la vigilancia mutua, el autocontrol y las expectativas sociales asociadas con gaman son factores que contribuyen al bajo índice de criminalidad en Japón. Cuando las personas se cuidan mutuamente, todos son más conscientes de sus acciones.

Pero no se trata solo de las dinámicas de grupo. "Es importante recordar que gaman beneficia a la persona", dijo Komiya. "Significa que no pueden ser despedidos del trabajo y tampoco pueden beneficiarse de relaciones continuas con las personas a su alrededor", añadió.

Pero gaman también impone presión sobre el individuo. Muchos en Japón esperan que los demás sepan cómo se sienten en lugar de expresarse de manera directa y esto puede llevar a que la presión se acumule.

"Demasiado gaman tiene un impacto negativo en nuestra salud mental", dijo ella. "A veces, cuando las personas acumulan demasiada negatividad, el gaman se convierte en una enfermedad psicosomática", describió la especialista.

El gaman también puede atrapar a las mujeres en matrimonios infelices. "Nuestra sociedad espera que las mujeres sean calladas y humildes, por lo que suelen evitar expresar sentimientos negativos", dijo Odagiri. Entonces, cuando deciden divorciarse, se dan cuenta de que no pueden ya que dejaron de lado sus carreras para darle prioridad a su familia. Dejan de ser independientes financieramente.

Komiya vincula el reciente aumento en los informes de acoso sexual y acoso con la ruptura de las estructuras sociales que dan prioridad al grupo sobre el individuo.

"Los japoneses dicen que el gaman es una virtud nacional, pero en realidad fue un medio para mantener el grupo", dijo el experto. Actualmente las personas se sienten menos propensas a ser excluidas si expresan lo que piensan.

Economía colaborativa

Hace 30 años, los trabajos en Japón eran de por vida. Tradicionalmente, los hombres trabajaban largas jornadas para obtener antigüedad en la empresa en la que pasarían toda su carrera, mientras que las mujeres solían ocupar puestos sin posibilidad de promoción como preparación para irse a criar a sus hijos posteriormente.

Sin embargo, actualmente el sistema de empleo de por vida está desapareciendo, las personas se casan más tarde y cada vez más mujeres trabajan mientras que la tasa de natalidad se encuentra en su nivel más bajo en la historia.

Muchos jóvenes trabajan con contratos temporales o de medio tiempo en los que el gaman no sirve para nada. "Ya no te ven como un miembro intrínseco del grupo. Te contratan y te despiden, tienes un contrato, te pagan por hora", dijo Slater.

"El concepto de practicar gaman es totalmente contraproducente. Conservarás tu trabajo si te quedas callado. Todos los valores del gaman que aportan para crear relaciones sociales coherentes y duraderas ya no tienen sentido", insistió. Y muchos jóvenes están optando no practicar gaman, evitando así los caminos tomados por generaciones anteriores.

Mami Matsunaga, de 39 años, trabajó en moda antes de dejar Tokio para vivir en la playa. Ahora hace surf todos los días y enseña mindfulness, respiración y yoga en centros de retiro y talleres en Japón. "En la cultura japonesa, la expectativa del gaman ejerce presión para que todos hagan lo mismo y deja poco espacio para ser diferente", dijo Matsunaga.

Al preguntarle si ella ha perseverado en el trabajo dice: "No, no lo hice. Dejaría el trabajo enseguida si algo así tuviera que suceder".

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